Presupuestos para invertir y fomentar el crecimiento

Aunque la intensidad con la que se defienden depende de la posibilidad o no de aprobarlos, pocos políticos pueden cuestionar en público que sea mejor tener presupuestos que no tenerlos. Probablemente por este motivo el presidente Salvador Illa ha optado por echar por el derecho y hacer que ERC tenga que pronunciarse y, en todo caso, argumentar bien por qué está dispuesto a bloquearlos.

El proyecto que ha entrado este viernes en el Parlament, en caso de pasar el filtro de la cámara, supondría poner fin a la anomalía de vivir con las cuentas prorrogadas desde hace tres años ya base de suplementos de crédito para no paralizar del todo la capacidad de maniobra del gobierno, aunque la limita. Mejor debatir, entrar en la negociación y tratar de hacer los cambios que se crean necesarios, que no frenar la posibilidad de que el proyecto salga adelante. Además del propio PSC y de Comuns, el ejecutivo catalán ha conseguido también el aval de los agentes sociales, patronales (Foment del Treball y Pimec) y sindicatos (UGT y CCOO). "Más vale que haya que no", aseguran.

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Uno de los aspectos importantes del proyecto elaborado por la conselleria de Economía que dirige Alícia Romero es la inversión, después de dos ejercicios completos a un ritmo menor. Gracias al ahorro corriente logrado, está previsto que se alcancen los 4.146 millones, una cantidad que volvería a dar un impulso a la economía, y que incluso se sitúa por encima del nivel del 2023, el último presupuesto aprobado, que aún contaba con el balón de oxígeno de los fondos europeos Next Generation.

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Con una economía todavía dinámica, con un crecimiento previsto este año del 2,1%, aunque con una tendencia a la ralentización (en 2025 creció un 2,7%), ahora sería un buen momento para unas cuentas expansivas. En las etapas en las que existe un buen ritmo de ingresos es cuando hay que apretar el acelerador del gasto público, teniendo en cuenta que la desigualdad de ingresos se mantiene estable pero debería reducirse. Y otro elemento destacable: 1.900 millones previstos en políticas de vivienda, cantidad sin precedentes que podría suponer el retorno del sector público a la intervención en una actividad esencial para el bienestar de la población.

El proyecto presupuestario, que prevé dejar el déficit en el 0,1% del producto interior bruto (PIB), mantiene algunos elementos que siguen siendo preocupantes. Uno de ellos es el peso de la deuda, con un nivel de unos 90.000 millones, que descenderá del 28,4% del PIB al 27,4% pero puede caer hasta el 22,2% sólo si finalmente se aprueba la cancelación de una parte de la deuda pendiente con el fondo de liquidez autonómica (FLA).

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El otro son los intereses de la deuda, que se duplicarán por la subida de los tipos de interés, hasta los 1.616 millones de euros, y en realidad podría considerarse como el quinto departamento de la Generalitat, por delante, por ejemplo, de Empresa y Treball (1.506 millones). Aligerar la deuda ayudará a ir bajando la carga financiera y, tras lograr refinanciar con la banca 3.500 millones del FLA de 2023 por primera vez en trece años y nueva financiación al sector privado de 292,75 millones a largo plazo por primera vez en catorce años, se iría allanando el camino para regresar. Por eso también se necesitan presupuestos.