Quinta gama

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, y la líder de la oposición, Manuela Bergerot, han emplatado una polémica de quinta gama, que es lo que hacen los líderes políticos para sacar un menú barato que harte la parroquia cada día.

Ayuso dice que "anima" a las mujeres de izquierdas –el verbo está muy bien encontrado– a "salir de noche solas y borrachas por Irán", y también a "llevarse a sus amigos gays, a ver cuando les cuelgan de las grúas". Apoya así a Donald Trump, haciendo suya la premisa amoral: si los líderes de un país son inhumanos con la población civil, se puede bombardear a la población civil con la excusa de derribarlos. Bergerot le ha contestado que "la primera condición para que una mujer sea libre es que no bombardeen su país", y que tiene la "manía" de "riñar a las mujeres a las que les gusta salir de fiesta", que es una frase idiota, porque es un "y tú más" cínico. Hablando de la libertad de las mujeres de no ser bombardeadas, deja en segundo plano la libertad de ir por la calle sin trapos que te tapen como una momia egipcia.

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Ayuso hace referencia a que Pedro Sánchez no quiera que España participe de la estrategia estadounidense, ahora que el sonado de Estados Unidos ha iniciado un ataque de consecuencias previsibles. Pero es que estar en la OTAN es lo que tiene, pienso yo, aterrada. Es cierto que, en Irán, no hace falta ir borracha para que te cuelguen de una grúa: basta con no llevar el velo. Pero la presidenta madrileña se refiere a ese lema de algunas líderes de izquierdas: "Tengo derecho a salir de noche sola y borracha". Quieren decir que vayas como vayas no deberían violarte. Y esto es certísimo. De todas formas, y pensando en los jóvenes o en los mayores, vale la pena aconsejarles que vayan acompañados, si van borrachos. No sólo pueden violarte. Pueden robarte (seas hombre o mujer), o arrollarte o puedes caer al mar (si donde se ha producido la borrachera es Barcelona). Y puestos a ser moralistas, será mucho mejor que no, que no vayas borracha, niña. Que bebas una copa de vino o espumoso cenando y que disfrutes de la conversación, que de eso se trata, no de ver doble. ¿Entiendo el fondo de la petición de las izquierdas, pero verdad que no dirían "Tengo derecho a ir drogada de noche y que no me violen"? Qué vacío.