Salario mínimo y demagogia máxima

Que hay que ir actualizando el salario mínimo para acercarlo todo lo posible al coste real de la vida es de justicia social, y que los gobiernos del PSOE y Sumar han hecho más por las subidas del SMI que los del PP (que en siete años sólo lo subieron 94 euros) es una verdad objetiva fácilmente comprobable. Rajoy plegó en el 2018 con un SMI de 735 euros, y esta semana el gobierno de Sánchez le ha dejado en 1.221.

Pero después ha venido la demagogia del Sánchez con la capa de defensor de los pobres: "No es admisible que, en un contexto de bonanza económica, se mire con lupa el salario de quien cobra lo mínimo pero se mire hacia otro lado cuando se registran beneficios multimillonarios".

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Para empezar, empresas con beneficios multimillonarios en España hay una treintena, con los grandes bancos a la cabeza. Pero, entre el resto, la gran mayoría hacen lo que pueden, porque los márgenes de negocio se han ido acortando y cada vez es más difícil, por no decir imposible, competir por precio con las grandes corporaciones mientras se cumple con todas las obligaciones laborales y fiscales. Poner a todo el mundo dentro del mismo saco con la frase "La escalada de beneficios de las empresas" es pintar con la brocha gruesa del sombrero de copa y el puro una multitud de pequeños y medianos empresarios y emprendedores que llegan con la lengua fuera para pagar las nóminas a final de mes.

Si el argumento del gobierno español es que ahora hay "un contexto de bonanza económica", preguntémonos por qué el gobierno no acaba con la exclusión social o por qué tanta gente no lo nota en el bolsillo. Será que no es tan fácil. Para muchas empresas no lo es. Para el gobierno español se ve que tampoco.