Nuestra tapeta de cocaína de la abuela con billete de cinco euros del calcetín de Cal Tonet

"Un bar de Valladolid ofrece una tapa que son dos rayas de cocaína", leo. Y la tapa, claro, ha levantado –ya me perdonarán la expresión– polvareda. Que nadie se asuste. No es que te pongan una raya como bienvenida, con un billete de cinco euros enrollado al lado, sino que es una raya falsa. Lo que en la cocina moderna llamamos un “engaña-ojo”. En realidad es azúcar. Jonathan Casero, el creativo dueño del bar, dice: “Más que cocinero me considero hostelero y artista”. Hay quien quiere que retire el plato de la carta de inmediato.

Quien quiere esto dirá que hay engaña-ojos y engaña-ojos. Y que una cosa es el mítico bikini del Disfrutar, que no es un bikini pero lo parece, y otra cosa es un engaña-ojo que haga ver que te ponen dos rayas falsas, cuando la cocaína es ilegal. Pero yo diré que no. Que el emprendedor Jonathan no hace más que continuar con una tradición secular. ¿Acaso, hasta hace poco, los niños no se compraban cigarrillos de chocolate? Se prohibieron, pero porque parece que incitaban a los menores al tabaquismo. ¿Y que no está Pinky, el falso cava para niños, también? Por no hablar, claro, de las cacas de chocolate.

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Yo, a Jonathan, lo único que le diría es que lo hiciera bien. ¿Dos rayas en el plato? Por favor. Para hacer el engaña-ojo como Dios manda, el plato no debe ser un plato. Debe ser un CD o un espejo. Al lado, con los cubiertos (cuchillo, tenedor, cuchara…), debe haber un billete de cinco euros enrollado, para que el cliente se sirva. El camarero, cuando viniera a tomar nota, diría: "Y fuera de carta tenemos heroína acabada en la mesa". Y entonces llevaría un carro con jeringa, fogoncillo, cucharilla de postre… Mientras preparara el plato (calentando el líquido en el fogoncillo con la cuchara) sonaría –para hacer la experiencia totalmente inmersiva– "Más chutes no", y pediría al comensal que se arremangara la manga. Espero que una idea como ésta madure, de cara a la candidatura Catalunya Regió Gastronòmica 2025.