Tierra de escudella
He podido ver y escuchar, en redes, el discurso que dio el periodista de deportes de TV3 Xavier Bonastre para despedirse de sus compañeros el día que se jubilaba (desde hace meses sólo hago que ver a gente de la mía quinta que se jubilan, y es un recordatorio algo inquietante). Desde aquí felicito a Xavier Bonastre por la jubilación y por tantos años de buen trabajo, y, especialmente, le felicito por las palabras que dijo en el momento –emocionante– de su despedida.
Bonastre hizo un parlamento directo, sencillo, necesario y, por tanto, de mucha relevancia. Fue un discurso, como él mismo ha dicho en las redes, procatalán, es decir, a favor del uso del catalán. Obviamente, no es lo único que estamos sintiendo y leyendo estos días, pero me parece especialmente destacable que este llamamiento lo haga una persona que ha dedicado toda su vida profesional a la comunicación desde la televisión pública del país. Y si el emisor es importante, también lo son los receptores, que son los que deben continuar su labor.
Bonastre empieza advirtiendo que el catalán está en el umbral de la desaparición y señala que desde TV3 se puede y debe hacer todo para salvaguardar nuestra lengua. Pero no se queda ahí. El periodista de deportes recuerda que la receta es sabida y fácil, pero no está de más repetirla con contundencia: lo que hay que hacer es hablar catalán y traducir al catalán todo lo que podamos y sepamos. El periodista deportivo comienza entonces una retahíla inacabable de términos deportivos que a menudo oímos decir en inglés (Conference League, Eurocup, Champions, hat-trick, play-off...) y pone en evidencia que todo esto puede decirse en catalán. "No vale –continúa Bonastre– decir lo de «Es que todo el mundo lo dice así» o «Es que siempre lo hemos dicho así...»". Excusas de mal pagador. Añadido final: ahora, después de decir "cuánta razón que tiene el Bonastre", no vaya al bar y pida "Un cortado, por favor".
Unos días después, conocí a un grupo de estudiantes de catalán (llegados a nuestro país desde Chile, Ecuador, Países Bajos, León...) y todos coincidieron en dos cosas: que hablar catalán les generaba un sentimiento de pertenencia al lugar donde viven y lo difícil de que los catalanes se les encuentren. receta, pues, es sencilla (ya veces un poco incómoda, cierto): hablamos catalán siempre y con todo el mundo. Lo hemos dicho muchas veces, pero hay que recordarlo: ¡una lengua sólo se muere si no la hablamos, y el catalán sólo nos tiene a nosotros! La selva de TV3, Xavier Grasset conversaba con Toni Massanés, experto gastronómico y director de la Fundación Alícia, sobre la escudella y el ramen. Massanés lo explicaba tan claro como Bonastre: "Si nosotros [los catalanes] dejamos de comer ramen, el mundo seguirá teniendo ramen igual; pero si nosotros dejamos de comer escudella, la escudella desaparecerá, y, por tanto, el mundo tendrá menos oportunidades de comer cosas diferentes". Más claro, el agua.
Pues eso: que queremos un mundo rico y diverso tanto en lo que se refiere a las lenguas como a la gastronomía. Y la enhorabuena a Xavier Bonastre por tener las ideas claras y por toda una carrera de buen periodismo deportivo.