Trump, Venezuela, criptos

Buenos descubridores de la sopa de ajo, nuestros trumpistas del señor Esteve señalan muy excitados que la tremenda inoperancia demostrada por los servicios públicos venezolanos a la hora de afrontar la tragedia del doble terremoto es una consecuencia directa de la corrupción del régimen chavista. Que el chavismo era, y es, corrupto hasta la médula es una verdad incuestionable; les agradecemos la clarividencia. Lástima que los acerados analistas de la derechita rancia olviden que Venezuela hace medio año que es una especie de protectorado de los EE. UU. y de la administración Trump, que suelen encontrar tan admirable. La incursión de tropas y fuerzas especiales norteamericanas el 3 de enero en Caracas fue un verdadero golpe de estado y una ruptura salvaje y descarada de la legalidad internacional, en la línea del rol de sheriff global que tanto le gusta interpretar a Trump.En estos seis meses, no es que el gobierno yanqui haya hecho nada para liberar a los venezolanos de la dictadura chavista: es que la ha mantenido tal como estaba, con la única diferencia de que de Nicolás Maduro no hemos sabido nada más (está encerrado, a la espera de juicio, en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn, Nueva York, o eso dicen) y que en su lugar ahora está quien fue su vicepresidenta, Delcy Rodríguez. Ella y el resto del chavismo se mantienen intactos en el poder, solo que en el rol de marionetas de los EE. UU., cosa que a Delcy Rodríguez y a sus compañeros no les importa en absoluto porque desconocen por completo qué cosa pueda ser la dignidad. La otra gran diferencia —la única diferencia fundamental— es que ahora el petróleo de Venezuela está en manos de los EE. UU.: Venezuela ha cedido hasta unos 50 millones de barriles de crudo que comercializa directamente Washington, con unos beneficios de unos 2.800 millones de dólares. (Hay que reconocerle a Trump un momento divertido, cuando le hizo saber a María Corina Machado, ídolo de la derecha española y catalana, que no contaba con ella como presidenta del nuevo/viejo gobierno, un desprecio al que ella correspondió ofreciéndole compartir el premio Nobel de la paz, como si fuera una hamburguesa con doble de bacón.)Después de haber sido impetuosamente liberada de la dictadura, la ciudadanía venezolana continúa tan fastidiada, escarnecida y desamparada como siempre. Y cuando ha llegado la tragedia en forma de terremoto, la ayuda del gobierno de los EUA han sido migajas (al menos los venezolanos pueden agradecer que no les hayan enviado a J.D. Vance a empeorarlo todavía más). Sí que hemos sabido —lo podéis leer en este diario— que Trump ha incrementado su fortuna personal en 1.400 millones de dólares durante el primer año de retorno a la presidencia, gracias al negocio de las criptomonedas. Su émulo Milei también animó a los argentinos a invertir en una criptomoneda, y fue un fraude. Como imitan el movimiento MAGA hasta en el estampado de las cortinas, es cuestión de tiempo que alguno de los cerebros de la política española, pasado por algún máster de economía, intente desde las instituciones una criptopilotada. Qué malo que es el chavismo.