Alianza Catalana solo gobernará donde sea la fuerza más votada
El partido de Sílvia Orriols no investirá ni a candidatos "procesistas ni españolistas"
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Barcelona“No nos hemos presentado para investir a españolistas ni procesistas”. Así de contundente se mostraba en 2024 Sílvia Orriols en su primera intervención en el Parlament después de que Aliança Catalana desembarcara en él con dos diputados. Entonces hacía referencia a la posible investidura del líder de Junts, Carles Puigdemont, pero ahora esta vía es la que Aliança Catalana piensa adoptar también en el ámbito municipal. Durante la segunda convención municipalista del partido celebrada en Ripoll el 19 de septiembre, la formación acotaba la estrategia que deben seguir los concejales que salgan elegidos. Como en el Parlament, Aliança no investirá ni a candidatos de las tres formaciones independentistas (Junts, ERC y la CUP) ni de obediencia española, como el PSC, el PP y Vox.
El asesor Jordi Coma lo advertía a los futuros ediles: "Hay una cosa que no sabéis y que no pasará: que algunos entréis en gobiernos municipales como muleta de nadie. Si Aliança no gobierna, no utilizaremos nuestros votos para hacer gobernar a los otros". "No regalaremos alcaldías ni sostendremos gobiernos de partidos que nos excluyen y después pretenden que les salvemos la investidura. Quien nos impone un cordón sanitario no puede esperar que al día siguiente le invistamos", espetaba.
“Estamos aquí para desplegar nuestro proyecto y no para apuntalar a los de siempre”, añadía posteriormente la líder del partido, Sílvia Orriols, en un tuit en respuesta a un artículo de Nació Digital donde se informaba de que Junts cerraba la puerta a llegar a pactos con Aliança. En febrero, en una conferencia en el Hotel Palace de Barcelona, Orriols abría la puerta a establecer pactos con los junteros después de las municipales si se avenían a aplicar su programa. Era, sin embargo, un canto de sirenas.
El comité de gobierno de Aliança tiene claro cuál es la hoja de ruta que debe seguir en la política local. Aliança apuesta por gobernar solo en los municipios donde obtenga mayoría absoluta o donde, como en el caso de Ripoll de este último mandato, pueda hacerlo en minoría. La fórmula de Ripoll es la única que hay sobre la mesa. El cordón sanitario que tanto critica Aliança se extenderá por todo el país, pero será la extrema derecha independentista la que también lo aplicará al resto de partidos que aspiren a obtener la alcaldía.
"No investiremos a ningún otro candidato que no sea el nuestro, a ninguno", dejan claro fuentes de la formación. Estas mismas fuentes afirman que solo se plantearán gobiernos de coalición si ellos tienen la mayoría y otro partido les pide entrar, siempre que acepten su programa. "Donde nos lo pidan lo valoraremos", afirman, y subrayan que hay unas líneas rojas a las que no renunciarán, por ejemplo en el ámbito de las políticas migratorias o de seguridad, para poder tener una mayoría estable. El objetivo es consolidarse como la alternativa, como la primera fuerza de oposición allá donde se pueda, con la vista puesta en las próximas elecciones al Parlamento, donde todas las encuestas le auguran un crecimiento espectacular, hasta el punto de poder convertirse en la segunda fuerza.
Los futuros concejales, sin autonomía
"Si se gana sin alcanzar la mayoría absoluta, como en Ripoll, la premisa es intentar gobernar en minoría y con pactos puntuales. Lo que no se aceptará es un gobierno de Junts con 5 concejales y 3 de Aliança para tener un teniente de alcalde y dos concejales", señalan cuadros del partido en el territorio. "En este caso, Aliança en la oposición y que gobierne Junts, y pactos puntuales durante el mandato, porque Aliança no es de hacer cordones sanitarios y puede votar mociones de todos los partidos", añaden estos mismos representantes locales. El problema vendrá, admiten, si Aliança es clave para impedir un gobierno de izquierdas. "Entonces se podría optar por una investidura instrumental, sin entrar en el gobierno, pero quien lo acabará decidiendo es la dirección", avanzan, y reconocen que no habrá autonomía municipal y que las grandes decisiones se adoptan con el visto bueno de Ripoll.
La determinación de gobernar en solitario no es nueva. "Desde los inicios entrar en gobiernos municipales era algo que no estaba en el debate, como tampoco presentarse a las elecciones españolas", dice otro dirigente comarcal del partido. "O se gobierna solo o no se gobierna", coinciden en concluir todas las fuentes consultadas. La implantación territorial pesa más que conseguir carteras en un gobierno municipal, con el consiguiente peligro de que Aliança Catalana tenga que asumir planteamientos que les hagan entrar en contradicción.
En cualquier caso, los pactos postelectorales no están regulados en los estatutos del partido. Ni se habla específicamente de acuerdos de gobierno ni de investidura, y solo utiliza dos expresiones más amplias en relación con alianzas electorales y alianzas parlamentarias estables. En este sentido, el artículo 104 dice literalmente que "las relaciones entre Aliança Catalana y otras formaciones políticas o entidades, las alianzas electorales y las alianzas parlamentarias estables" tienen que ser aprobadas por el comité de gobierno y validadas por la militancia con una votación telemática o un congreso nacional extraordinario.