Los amigos de toda la vida son ahora "perfiles técnicos" en las instituciones

BarcelonaSe ha focalizado tanto en la renovación del Consejo General del Poder Judicial que existe el riesgo que el desbloqueo, entre otros, del Tribunal Constitucional (TC) y el Tribunal de Cuentas parezca poca cosa. El hecho es que el PP y el PSOE se han acabado poniendo de acuerdo en los nombres basándose -dicen- exclusivamente en “criterios técnicos”.

“Se avanza en la despolitización y en el prestigio profesional”, decía viernes Pablo Casado. Se estaba refiriendo por ejemplo a la nueva magistrada del TC Concepción Espejel, conocida como Cospejel en algunos círculos judiciales por su amistad con la ex secretaria general del PP María Dolores de Cospedal, como recuerda a menudo Ernesto Ekaizer. Para ella era “Concha, hoy y siempre, Concha”, y hasta ahora ejercía en la Audiencia Nacional. Ahí, a pesar del perfil técnico que le ve el PP, fue apartada hasta seis veces de los casos de la Gürtel, la red corrupta vinculada al PP, por sus “óptimas” relaciones con los populares, como denunciaba la asociación de abogados que reclamó recusarla.

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La acompaña en esta aventura en el Constitucional Enrique Arnaldo, protagonista de algunas de las grabaciones de la operación Lezo, que comportó la detención del ex presidente madrileño Ignacio González, también del PP. En el TC ya se lo pudo ver como abogado defensor del magistrado Enrique López, que tuvo que dejar su lugar por haber dado positivo en un test de alcoholemia. Con López también compartían aficiones, como la de dar charlas en la FAES, la fundación presidida por José María Aznar. De experiencia jurídica, no hay duda que tanto Espejel -empezó a ejercer de juez en 1983, fue vocal del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) a propuesta del PP de 2008 a 2013 y presidenta de la sala de lo penal de la Audiencia Nacional- como Arnaldo -letrado en las Cortes, catedrático de derecho constitucional en la Universidad Rey Juan Carlos y vocal, también por el PP, en el CGPJ entre 1996 y 2001- van sobrados. Pretender venderlos como “despolitizados” parece, como mínimo, excesivo. Vengan del PP o del PSOE, en el resto de nombramientos anunciados esta semana se puede encontrar un patrón similar.

Y no solo en estos nombramientos. Dolores Delgado pasó de ministra de Justicia a fiscal general del Estado porque, decía Pedro Sánchez, su currículum es “impecable”. Todavía es mucho más habitual cuando, en lugar de cargos que tienen que respetar la neutralidad, los nombramientos se hacen para lugares de confianza política: Miquel Iceta todavía se pregunta por qué pasó del ministerio de Política Territorial al de Deportes; Meritxell Serret se tenía que convertir en la “mejor delegada ante la UE de la historia”, a pesar de no tener experiencia internacional, según el entonces conseller Ernest Maragall; y Alexander Golovín renunció recientemente a ser asesor especial en universidades porque se criticaba que no tuviera título universitario. Ahora toca esperar a los perfiles técnicos que se elegirán para renovar el Poder Judicial.

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El Detalle
  • Otro de los nombramientos para el TC ha sido el del hasta ahora juez de la Audiencia Nacional Ramón Sáez Valcárcel, que esta semana ha estado en Barcelona pronunciando la conferencia Diálogo y reparación como medio y objeto de la justicia penal. Sáez fue el ponente que absolvió la cúpula de los Mossos. En primera fila estaba escuchándole lo mayor Josep Lluís Trapero, y en la segunda, su abogada, Olga Tubau.
  • Toni Cantó dirige la Oficina del Español en Madrid, un cargo desde el que intenta salvar el uso del castellano en la capital del Estado. En su trabajo la comunicación es fundamental, como demostró hace poco explicando la importancia del descubrimiento español de América para acabar con el canibalismo en el continente. Para que sigan el ejemplo, ahora también dará cursos de comunicación a los cargos electos del PP valenciano.