La legislatura en el Estado

Rebelión interna en Vox

Los líderes de Murcia y Madrid se suman a un frente común contra Abascal

Santiago Abascal con José Ángel Antelo y Jordi Buxadé (Vox), en Murcia.
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BarcelonaRebelión interna en Vox con Murcia y Madrid como foco clave. Después del desacato del líder en el consistorio madrileño, Javier Ortega Smith, que ha acabado expulsado del partido, ha llegado el turno del líder murciano, José Ángel Antelo. Este viernes ha decidido hacer frente común con Ortega para plantar cara a la dirección de Santiago Abascal, a quien ha cuestionado negándose a caer en la "sumisión" a sus planteamientos y rechazando dimitir de la cúpula regional. A su parecer, no ha cometido "ningún error grave": "No he nacido para la sumisión, la lealtad es decir la verdad", ha espetado en una entrevista a Onda Cero.

Según fuentes de Vox consultadas por el ARA, la dirección, haciendo equilibrios internos por el caos entre las dos facciones que hay en el territorio con desavenencias profundas, planteó a Antelo una remodelación de la cúpula que empezaba con su relevo, a cambio de que él continuase como líder en el parlamento autonómico y como candidato en las próximas elecciones. Pero las cosas no fueron como lo tenían previsto: Antelo se aferró al cargo de presidente de Vox Murcia y este jueves hubo una dimisión en bloque de la dirección para forzarlo a dejar el cargo. Los dimisionarios alegaron un "profundo desacuerdo" con su gestión y querían dejar el partido en manos de la dirección estatal, pero este viernes Antelo ha puesto todavía más palos en las ruedas al plan de Abascal. El ahora dirigente díscolo ha reconocido que Abascal le planteó la opción de volver a ser candidato a las elecciones, pero ha añadido que no entendía que esto implicase su dimisión como presidente del partido en Murcia.

Antelo mantiene de momento el acta de diputado autonómico, aunque "todas las opciones están sobre la mesa". Fuentes de la extrema derecha recalcan que el asunto no escalará más por ahora, que están centrados en la campaña electoral de Castilla y León. Pero esto no es obstáculo para que constaten que el escenario murciano es "muy inestable", tal como también lo es el balear –donde hay diputados no adscritos e incluso una nueva plataforma política ya creada–.

Conexión Madrid-Murcia

En este contexto, no es casual que Antelo haya republicado en la red social X un mensaje de apoyo de Ortega Smith: "El tiempo pone a cada uno en su lugar". El concejal madrileño hace más de una semana que ha declarado la guerra a Abascal, después de desobedecer la orden estatal de ser relevado como portavoz en el consistorio madrileño. Incluso ha amenazado al líder estatal con los tribunales y continúa erigiéndose en representante de Vox a pesar de la expulsión –de él y de dos concejales que le han apoyado, Ignacio Ansaldo y Carla Toscano.

Los críticos están aprovechando para escalar la guerra interna, como es el caso del exlíder castellano-leonés Juan García-Gallardo, que dejó el cargo por discrepancias políticas con la cúpula estatal: "Abascal lanza la piedra y esconde la mano, forzando la dimisión «voluntaria» de todos los miembros del CEP de Murcia para que parezca una maniobra espontánea. Un líder que basa su liderazgo en el miedo, en lugar de la autoridad, no es un líder, sino otra cosa", ha rematado en X. Incluso ha apuntado que es "curioso que se quieran cargar al único líder regional con opciones actuales de ganar las elecciones a corto plazo" y que la maniobra ha sido "impulsada desde la sombra por un boomer ex-PP que depende del CEO para pagar la hipoteca y la pensión compensatoria de su exmujer", en referencia al concejal murciano Luis Gestoso, a quien atribuyen una proximidad a Abascal. Y lo ha acabado de adobar hablando de "guerra sucia" y "los caprichos y las ocurrencias del aparente líder".

En la misma línea se ha expresado el exportavoz de Vox Iván Espinosa de los Monteros, que ha lamentado en una entrevista a la COPE "el empobrecimiento interno de Vox" y el hecho de que "se silencie cualquiera que tenga cierta capacidad de liderazgo". Y todavía ha sido más contundente recordando que "en 2023, Vox pasó de 52 diputados a 33 y no hubo ninguna autocrítica", y que "después ha venido el giro iliberal y estatalista del partido, con decisiones que nadie entiende, como abandonar el grupo de Conservadores y Reformistas de Giorgia Meloni" para pasar a Patriotas de Viktor Orbán y Marine Le Pen. El jueves ya había dicho que "todavía no han apagado el fuego que han creado con Ortega Smith y ya se están cargando a otro de los mejores candidatos".

La revolución interna en Vox no es nueva, pero se agrava curiosamente en un momento dulce de la extrema derecha tanto en las encuestas como en las urnas. En dos semanas hay elecciones en Castilla y León, donde todo apunta a que volverán a ser decisivos para apuntalar un gobierno del PP, y llevan el ritmo de las negociaciones con los populares tanto en Extremadura como en Aragón.

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