Vox expulsa a Ortega Smith, el último crítico que quedaba
La formación de extrema derecha fulmina a uno de sus fundadores para desacatar las órdenes de la cúpula
BarcelonaEl enfrentamiento entre el portavoz de Vox en el Ayuntamiento de Madrid y también fundador del partido, Javier Ortega Smith, y la cúpula de la extrema derecha que lidera Santiago Abascal viene de lejos. Pero los "desacatamientos" de Ortega en la dirección estatal tras la reciente decisión de ser relevado como portavoz municipal han provocado que sea expulsado definitivamente, según ha avanzado Vozpópuli y ha confirmado el ARA de fuentes de la dirección. "Se niega a acatar una resolución interna adoptada por unanimidad y Vox le expulsa del partido cautelarmente", sostienen, tras la decisión del comité ejecutivo del pasado 12 de febrero.
En concreto, se decidió sustituirlo por Arantxa Cabello, pero él se negó en redondo. La dirección tenía indicios de que podría hacer destituciones en el grupo municipal y atrincherarse y le ha fulminado. Cabe recordar que Ortega no sólo es concejal y dispone del acta, personal e intransferible, sino que también es diputado en el Congreso, donde podría presentar batalla. Ortega había acusado a Abascal reiteradamente de montar un partido como "modus vivendi, como una agencia de colocación de amigos". Primero fue destituido como portavoz adjunto en el Congreso, después de haber sido apartado de portavoz y de secretario general anteriormente, a continuación fue expulsado de la dirección estatal y, finalmente, este miércoles le han expulsado del partido –formalmente está suspendido cautelarmente de militancia, a la espera de que se ratifique la expulsión de pleno derecho–.
Según confirman al ARA fuentes de la dirección, la resolución de la sustitución "fue comunicada formalmente a todos los concejales por el secretario general" y se les pidió que la "notificaran" al Ayuntamiento de inmediato. Pero Ortega Smith se negó a aceptar la subordinación a Cabello.
Las desavenencias entre Abascal y Ortega han ido en paralelo a la caída en desgracia del dirigente madrileño. Se dio a conocer en el juicio del Proceso ejerciendo la acusación particular, y lleva más de tres años presentando batalla interna a Vox, visitando críticos y reuniéndose y fotografiándose con amigos disidentes como el también el exportavoz Iván Espinosa de los Monteros. Con una batalla contundente contra la cúpula y siguiendo un perfil libre, supuestamente para defender los ideales "originales" de Vox, ha conducido a una pugna fratricida que puede multiplicarse en las próximas semanas. Ahora podría enrocarse y mantener sus actas con la condición de no adscrito. Numerosos correos de los que ha tenido constancia este diario certifican que desde el 3 de abril del pasado año se le había comunicado el "malestar" porque iba por libre y no acataba los canales habituales de comunicación y toma de decisiones de la dirección estatal.
Choques constantes
La retahíla de correos y cartas de Garriga a Ortega abordan una variedad de asuntos. En abril, según confirman fuentes de la dirección, el dirigente catalán lamenta que no le haya comunicado a la oficina de la secretaría general la visita al grupo municipal de Torrelavega, "un acto de partido con contenido político". "Entiendo que se trata de un error de comunicación y que, aunque seguiste los canales establecidos, no ha llegado la información a esta Oficina, con el perjuicio de coordinación que estoy seguro comprendes genera, y las disfunciones que se producen". Y acabó con un ruego que se iría repitiendo en los siguientes meses: "Tú eres consciente, por los cargos que has ejercido, de la importancia de trabajar coordinadamente y siguiendo los procedimientos", espetó.
Pero la relación cada vez se deterioraba más y ya el 20 de mayo le reprochó la coincidencia de la convocatoria de una atención a los medios con otra convocatoria de prensa importante del partido, lo que pone bastones en las ruedas de "la unidad del mensaje" por el desaguisado comunicativo. Entonces, se le reprochó que quien se había decidido que hablaría en la manifestación era la líder regional en la Asamblea, Isabel Pérez Moñino. En la misma línea, el 7 de julio el tono se subió por la crítica directa a un acuerdo de Vox en Valladolid con una zona de bajas emisiones que, aunque muy debilitada, salía adelante en la ciudad con el apoyo del partido: "Te escribo con malestar [...] Buscas notoriedad aunque sea a costa de crear división y entorpecer el proyecto.
Los correos y las cartas quedaban en un saco agujereado, dado que Ortega hacía la guerra pública, pero no respondía en privado a Garriga y el 8 de septiembre el secretario general volvía, cargando contra la "distorsión, desenfoque y ruido innecesario" por parte de Ortega, tapando otra vez la Ortega. "Te pido que actúes con responsabilidad y lealtad", sostenía el secretario general. Mientras, Ortega iba difundiendo públicamente que la lealtad que él quería seguir era exclusivamente en sus "principios".
La carta definitiva fue el 20 de noviembre del año pasado, cuando a principios de mes le habían retirado el cargo de portavoz adjunto en el Congreso. "Aunque nunca has respondido ni a mis cartas anteriores ni a mis mensajes, no puedo dejar de dirigirme de nuevo a ti para reprocharte, con toda claridad, tu conducta reiterada", sentenció Garriga, criticando sus entrevistas en El Debate y la COPE.
"No suma"
El tuétano es la "vulneración grave de las normas internas", elaboradas por el propio Ortega cuando era el número dos de Abascal. Todo ello para cuestionar públicamente la estrategia del partido, que el propio Garriga recuerda que es una "falta muy grave". Pero también llega al reproche para utilizar "la narrativa que intenta imponer Génova". Sin embargo, en este enfrentamiento abierto, en el último correo se le recordaba que saludaba con "afecto" críticos como Espinosa, a quien él había hecho "informes durísimos" para expulsarle.
Pero también recurre al factor electoral. "Todas las encuestas, todos los estudios internos y todos los análisis de impacto mediático coinciden: tu perfil, lejos de sumar, es hoy un lastre electoral y ni siquiera eres capaz de inquietar la desastrosa gestión de Almeida, donde ninguna encuesta indica crecimiento para Vox", espetó.
Antes de Navidad, Ortega fue expulsado de la dirección estatal y en enero también se le sacó el cargo de portavoz de justicia, mientras le enviaban al gallinero de la cámara baja, lejos de Abascal y de figuras emergentes como el flamante portavoz adjunto, Carlos Hernández Quero. Él se rebotó contra cada una de estas decisiones diciendo que no lo "entendía": "Es injusta", dijo de la primera destitución importante del pasado año.