Una exquisitez que los buenos lectores no deberían perderse
'Hortoneda' de Roger Vilà Padró es una novela camusiana que se pregunta qué hacemos en este mundo
- Universo
- 176 páginas
- 17,90 euros
Bernat y Bárbara, los dos protagonistas de esta historia, a menudo se hacen la pregunta: ¿qué hacemos en este mundo? Y no tienen la respuesta, aunque han aprendido a hacer su vida dando la espalda a la barbarie de nuestro tiempo, tapándose las orejas en medio del ruido ingrato y ensordecedor del mundo, poniéndose una venda en los ojos ante la fealdad invasiva de tantas cosas (y de tantas almas, hablando claro y hablando claro caso, sobre todo si no te alejas mucho de las tierras bañadas por el Mediterráneo (el "paisaje cansado", lo llaman). Hace poco que se han jubilado, y se conocen desde los diecisiete años. Como quien dice, han pasado toda la vida juntos, y, a medida que han ido envejeciendo, cada vez han abrazado más resueltamente esa manera de vivir que el filósofo Josep Maria Esquirol definió como resistencia íntima. La pareja resistente apenas utiliza las pantallas. Décadas atrás, encontraron su paraíso en la Tierra en un departamento poco conocido –y poco concurrido– de la vecina Francia, en el corazón de Occitania: Corrèsa. Desde entonces, se han llegado varias veces, porque ambos aman la excursión de repercusiones hondas y, en cambio, detestan el viaje diseñado para vivir emociones fuertes. Ya retirados, han tratado de vivir, porque sienten "el alejamiento como única salida". Sin embargo, el proyecto no acabará de lograr.
En 2013 Roger Vilà Padró publicó Márgenes (Barcino), una excelente novela que ya avanzaba algunas de las líneas que encontramos desarrolladas en la actual. En aquélla, un hombre de cuarenta años volvía al Priorato de las raíces familiares para realizar un cambio sustancial en su vida. En Hortonedahay algún personaje que procede de ese libro, pero, sobre todo, volvemos a encontrar, bien afianzada, la idea de los márgenes, que tiene que ver con el cometido de alejarse del centro atolondrador, del ruido de una civilización que, en tantos aspectos, parece que avance, definitivamente, hacia la liquidación. Incluso podríamos recuperar para este nuevo título el neologismo que ya aparecía en ese primero: inmargirse. Esto es, vivir en un sitio que resulte poco lesivo para la conciencia. Como el protagonista de Márgenes, los de la historia que presento también aspiran a escaparse, a emprender viajes insensatos, por decirlo con medio título de un libro de Vassili Golovanov, citado en estas páginas. "No sé nada. Soy nulo", comienza diciendo Bernat, a quien oiremos la voz incluso una vez muerto. Y tanto él como Bárbara saben a ciencia cierta que estamos irremisiblemente solos. Ambos combaten esta certeza con un proyecto de vida juntos, sin fisuras. Su manera de ver el mundo es muy parecida, aunque difiere la forma de estar.
La vida moral de una pareja
Un lector mesell quizás encuentre que, a lo largo de 170 páginas, ocurre más bien poco. Al contrario, se despliega, con una gran complejidad, la vida moral de una pareja que tienen –ambos– la aspiración de escribir, de hacer frente a la misma insatisfacción de habitantes de este planeta creando unos textos bellos y perdurables, aunque conocen bien –gatos viejos como son– que cualquier ambición de perdurabilidad es. Se sienten "frutos maduros que cuelgan de la rama, a punto de caer en cualquier momento", pero se han hecho sabios y se captan con una lucidez absoluta. Han probado, muy jóvenes, el veneno de hacerse preguntas. Qué hacemos en este mundo.
El estilo es magnífico, de una belleza sostenida, sin estridencia alguna. Las voces de Bernat y Bárbara se van sutilmente entretejiendo (y, como decía, también la voz de él una vez muerto), y el lector nunca pierde la orientación, siempre sabe dónde está. De hecho, es como si las voces se fueran dando el relevo, como Bernat –el primero en irse– le cederá a Bárbara –que no tardará mucho en seguirle–. Es una novela camusiana: la cuestión moral es su fundamento. ¿Qué sentido tiene todo esto? ¿Qué hacemos aquí? ¿Invita a otra cosa que no sea el deseo de desaparición, este mundo? No voy a afirmar que sea una bienaventurada rareza en el actual panorama novelístico catalán, pero sí es una exquisitez que los buenos lectores no deberían perderse.