La Moncloa incluye a Vox en los contactos por la guerra en Irán
Bolaños citará partidos y agentes sociales a una ronda de contactos para plantear medidas sociales y económicas
MadridEl gobierno español está decidido a aprobar un plan de medidas para afrontar el impacto económico de la guerra en Oriente Medio, pero antes quiere hablar con los partidos en el Congreso, de quienes necesitará el aval, así como con los agentes sociales (sindicatos mayoritarios y patronales). De esta manera, Moncloa activará una "ronda de contactos", en palabras de la portavoz del gobierno español, Elma Saiz, con las diferentes formaciones para evaluar qué medidas se pueden tomar –también le servirá para conocer las exigencias de los partidos y que algunos, como Podemos o el PP, ya han puesto sobre la mesa–. Una particularidad de esta ronda será, sin embargo, la inclusión de Vox, a quien el ejecutivo de Pedro Sánchez ha dejado fuera en otras ocasiones. De hecho, lo excluyó de la ronda de contactos del pasado mes de enero para informar sobre el envío de tropas españolas a Ucrania.
Fuentes gubernamentales matizan que "no es lo mismo" porque esta vez no se trata de informar sobre la posición del ejecutivo español en política exterior, sino de sacar adelante "buenas medidas". Además, no será el presidente español, Pedro Sánchez, quien presida las reuniones con los partidos, sino el ministro de la Presidencia, Justicia y Relaciones con las Cortes, Félix Bolaños.
Moncloa busca el máximo consenso para aprobar un plan de choque. Y eso incluye a la extrema derecha aunque los de Santiago Abascal hayan evitado de forma sistemática dar apoyo a las iniciativas del ejecutivo de Sánchez. De hecho, se les cita ahora cuando se trata de buscar medidas que paliar el efecto del ataque de la administración Trump a Irán, sabiendo que Vox es el principal aliado en España del presidente de los Estados Unidos.
De momento el PP, que también se mantiene a distancia del PSOE, ha reaccionado con escepticismo. La portavoz de los populares en el Congreso, Ester Muñoz, ha rechazado participar "en una campaña de propaganda para tapar los escándalos" que tienen los socialistas, si bien tampoco ha cerrado la puerta al encuentro.
Bolaños será el encargado de llamar y fijar un encuentro con los partidos para negociar y buscar su apoyo a las medidas. El gobierno español quiere activar los encuentros ya esta semana, pero no concreta si se alargarán más allá. Tampoco concreta el calendario de cuándo se podría tener ya un paquete de propuestas con cara y ojos sobre la mesa, a pesar de que la opción de que sea inminente se ha enfriado con los días. El ejecutivo ha pedido un poco de tiempo para evaluar bien el impacto económico, sobre todo teniendo en cuenta la volatilidad de los precios energéticos. En paralelo a estos encuentros con los partidos, las tres vicepresidencias y el ministerio de la Seguridad Social están programando un encuentro con los sindicatos, CCOO y la UGT, y la patronal española CEOE para estudiar también las posibles medidas.
Medidas puntuales y estructurales
La vicepresidenta tercera y ministra para la Transición Ecológica, Sara Aagesen, ha detallado este martes que el plan que prevé el gobierno español incluirá medidas coyunturales, es decir, puntuales, y otras de estructurales. "Debe ser una respuesta eficaz", ha defendido. Las medidas puntuales deben proteger empresas, trabajadores y familias y podrían incluir propuestas que ya se aprobaron en 2022, con el estallido de la guerra en Ucrania: por ejemplo, bonificaciones en los carburantes o en el IVA de los alimentos. Las medidas estructurales servirían para reforzar la autonomía estratégica y la transición energética, ha dicho la ministra, con el objetivo de estar "menos expuestos" a la volatilidad de los precios.
El PP lleva días exigiendo rebajas fiscales para compensar el incremento de precios de la energía, pero advierte de que no aceptará medidas "comunistas" introducidas "por la puerta de atrás". Un planteamiento que choca con lo expuesto por Podemos, que ha reclamado un "plan anti-Trump" que incluye nacionalizar Repsol, crear un banco público y "expropiar" viviendas a fondos buitre.