Juan XXIII, el Papa de la alternativa (1988)
Del artículo de Josep Perarnau (Aviñón, 1928 - Barcelona, 2026) a La Vanguardia (26-VII-1988). Traducción propia. Josep Perarnau, sacerdote, doctor en teología, historiador y periodista, falleció el pasado 1 de marzo. Acreditado e incansable reivindicador de Ramon Llull y fundador de la revista Archivo de textos catalanes antiguos (IEC), al doctor Perarnau no le recaba nada ejercer el periodismo. Fue editorialista en el Tele/eXpres y el cronista catalán más competente del Concilio Vaticano II. Tenía el Premio Nacional de Patrimonio Cultural (1996) y la Medalla Narcís Monturiol (1998). La UB le invirtió doctor honoris causa en 2009. Era miembro del IEC.
Los lectores más veteranos recordarán que, en el mismo momento de su elección, Juan XXIII fue definido como "Papa de transición". Al procederse ahora [1988] los veinticinco años de su muerte, cabe preguntarse si no deberíamos definirlo como el "Papa de la alternativa". En su figura destacó, en efecto, de inmediato, un "otro" aspecto de la figura de un Papa. Un servidor conoció por aquel entonces un cardenal, "romanaccio" de pura cepa, que mencionaba siempre al Romano Pontífice, aún en los años setenta de este siglo XX, con la denominación de "Il Sovrano": el Soberano. La figura de Juan XXIII se ubica en las antípodas de este epíteto, ya que su talante y comportamiento eran los del cristiano de base maciza humanidad.
[...] Es explicable el enorme éxito de Juan XXIII, que lo ha convertido en figura paradigmática para la Iglesia. El éxito se basa en el hecho de que, con su concilio, Juan XXIII se puso a la Iglesia en el bolsillo. Y con la Iglesia a muchas personas "de buena voluntad". la Iglesia-comunidad de fieles, reunida en torno al altar de la parroquia, y más aún por la Iglesia-comunidad de fieles en torno a un obispo
[...] Sus dos encíclicas "humanas", Mater et Magistra y Pacem in Terris, fueron también un éxito, porque señalaron unos caminos y unos lemas que podían atraer a cristianos y no cristianos hacia una mayor igualdad social o hacia las condiciones de una paz auténtica y verdadera. [...] Nunca pretendió que la osadía de toda la Iglesia a la hora de emprender un camino alternativo debiera representar ningún tipo de empobrecimiento en todo lo auténticamente cristiano, reunido y consolidado durante siglos. ¿Quién no recuerda su lema "Oboedientia et Pax", o la serenidad con la que llevó la condena a muerte de su cáncer? ¿Esto significa que la alternativa, o el hecho de haberse convertido en un precursor para toda la Iglesia y para mucha gente fuera de ella, estaba arraigada en los valores cristianos de las llamadas "virtudes pasivas en su ejercito increíble a la suya innumerable precursor y la suya cristiano precursor y la cristiano precursor y la suya creyentes y personas contemporáneas.
Josep Perarnau 1988