El Gobierno resucita el gran proyecto ferroviario de la Catalunya interior
El ejecutivo encarga poner al día los estudios para conectar Lleida con Girona en tren sin pasar por Barcelona
BarcelonaEl Gobierno ha quitado este martes el polvo a uno de esos proyectos históricos que el país tiene atascados de hace años. En este caso, el Consell Executiu ha dado un empujón al Eix Transversal Ferroviari de Catalunya, el gran proyecto ferroviario de la Catalunya interior que debe permitir conectar Lleida con Girona sin pasar por Barcelona y que llevaba más de quince años encerrado en un cajón. Ahora, el Govern ha encargado a Infraestructuras Ferroviarias de Catalunya (Ifercat) que actualice los estudios técnicos que se realizaron entonces con el objetivo de reactivar el proyecto.
El objetivo, pues, es poner al día un plan que, según consta en el plan de infraestructuras para 2050 que el Gobierno de Salvador Illa presentó recientemente, conectaría el Aeropuerto de Alguaire con el de Girona pasando por Lleida, Mollerussa, Tàrrega, Cervera, Igualada, Manresa, Vic y Santa Coloma de Farners. La red, que el ejecutivo quiere que sea apta tanto para pasajeros como para mercancías, supondría una revolución tanto en lo que se refiere a la conectividad en tren entre ciudades medias como en el transporte de mercancías, ya que evitaría su paso por una región metropolitana de Barcelona ya muy congestionada.
La voluntad del Govern es tener los estudios actualizados durante el año 2028 para que los proyectos constructivos puedan empezar a desarrollarse entre ese año el siguiente y estar listos a partir del 2030. A partir de entonces, si todo va bien y hay disponibilidad presupuestaria, se podrían licitar las obras y empezar los trabajos. La actualización de los estudios técnicos -que abordarán temas como la demanda de viajeros y de mercancías, la contabilidad del tráfico de mercancías y el de alta velocidad, la creación de terminales logísticas y posibles alternativas de trazado- tendrán un coste de 5,46 millones de euros.
Con la reactivación de este proyecto, el Govern mueve pieza después de que el ministerio de Transporte pusiera sobre la mesa el pasado noviembre la creación de un nuevo corredor de alta velocidad que conectaría directamente Lleida con Barcelona por el centro del país, sin pasar por el Camp de Tarragona. Un plan que hizo saltar las alarmas al ejecutivo catalán porque su recorrido podría coincidir parcialmente con el proyectado por el eje transversal ferroviario -que ya tiene suelo reservado desde hace más de una década-, generando conflictos de trazado y condicionando el futuro desarrollo ferroviario de Catalunya.
Ante este escenario, la Generalitat y el Ministerio de Transportes han puesto en marcha una comisión de trabajo conjunta en la que analizarán la compatibilidad de ambos proyectos. Un espacio donde el Govern deberá presionar para que la conexión directa entre Barcelona y Lleida con alta velocidad ofrezca también este servicio a municipios medios del interior del país, y que la red permita también la circulación de mercancías y no sólo de pasajeros.
El riesgo de colapso del corredor mediterráneo
El ejecutivo de Isla considera el eje transversal ferroviario una infraestructura esencial para la circulación de mercancías en el país, ya que permitiría articular un nuevo corredor central que permita desviar parte del tráfico actual. Una posibilidad que se considera prioritaria ahora que el corredor mediterráneo encara la recta final -la previsión es que la conexión entera esté lista en el 2027- y que se está modernizando también el corredor del Ebro entre Tarragona-Lleida-Zaragoza. Dos intervenciones que deberían incrementar de forma significativa el volumen de trenes de mercancías en zonas como Tarragona, el Penedès y el Vallès.
Fuentes gubernamentales apuntan a que este incremento del volumen puede producir un cierto colapso en el ámbito de Tarragona y que el eje ferroviario transversal debe ayudar a impedirlo. Además, subrayan que es una infraestructura clave para romper la radialidad de la red catalana y potenciar zonas de la Catalunya interior como Lleida, la Conca de Òdena y la Catalunya Central. De hecho, la red permitiría a estas áreas competir con las instalaciones logísticas que están proliferando en Aragón ofreciendo territorio con servicio ferroviario en el que poder crecer.