Irán, a punto para jugar al fútbol en el país que le ha declarado la guerra

La selección iraní ha trasladado su sede a Tijuana, pero deberá entrar en el territorio norteamericano para jugar sus partidos

Irán ha llegado a Tijuana, donde tendrá su base durante el Mundial
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BarcelonaLa selección iraní será una de las grandes protagonistas de este Mundial. La selección de un estado en guerra con Estados Unidos jugará precisamente en Estados Unidos. Dos gobiernos enfrentados, enemistades, con bombardeos cada dos por tres, se han acabado poniendo de acuerdo para evitar que la selección iraní hiciera un boicot deportivo. Nunca en la historia de los Mundiales, una selección clasificada ha hecho boicot. Sí que se habían producido boicots en las eliminatorias, como cuando la Unión Soviética se retiró del play-off previo al Mundial de 1974 en protesta por el golpe de estado de Pinochet en Chile, pero nunca ninguna selección clasificada ha renunciado al campeonato por motivos políticos. Tampoco lo hará Irán.

El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, ha demostrado su talento como diplomático al conseguir lo que parecía imposible. Cuando se hizo el sorteo del cuadro definitivo del Mundial, la selección iraní quedó encuadrada en el grupo G. Los dos primeros partidos, contra Nueva Zelanda y Bélgica, los debía jugar en Los Ángeles los días 16 y 21 de junio, y el tercer partido, contra Egipto en Seattle. Jugar en California ya era bastante significativo: vive allí una de las mayores comunidades de la diáspora iraní y hay activas muchas asociaciones opositoras al régimen islamista. Irán decidió fijar su campo base de entrenamiento en Arizona, mientras negociaba con la FIFA para que ordenara retirar de la grada banderas iraníes con el escudo del régimen monárquico del sha, derrocado por Jomeini en 1979.

Pero después del sorteo estalló la guerra, y eso llevó a los iraníes a anunciar que se retiraban del torneo, algo que la FIFA nunca aceptó. La solución ha sido permitir a la selección iraní trasladar su campamento base de Arizona a México para evitar problemas con los visados norteamericanos. “Con este cambio, el problema de los visados se resolverá en gran medida”, afirmó el presidente de la Federación Iraní de Fútbol, Mehdi Taj. El nuevo campamento base iraní está ubicado en Tijuana, ciudad mexicana fronteriza con San Diego, en los Estados Unidos. El gobierno de Trump accederá a que los jugadores iraníes entren dentro de su territorio para jugar los partidos de la fase de grupos y, a continuación, regresen a Tijuana.

La selección de Irán ha llegado este domingo de madrugada a Tijuana después de que el embajador iraní en México, Abolfazl Pasandideh, denunciara el sábado que quince integrantes de la selección, miembros del cuerpo técnico y directivo aún no han recibido autorización para ingresar a los Estados Unidos a poco más de una semana de su debut. Desde la terminal aérea, jugadores, integrantes del cuerpo técnico y personal de apoyo, que no hicieron declaraciones, se trasladaron a su lugar de concentración en esta ciudad en la frontera entre México con los EE. UU. De acuerdo con el funcionario iraní, los que sí obtuvieron autorización migratoria “cuentan con permisos limitados que les permiten ingresar únicamente durante el tiempo necesario para disputar los partidos y abandonar el país ese mismo día”. Los iraníes se quejan ya que consideran que esto genera una desventaja frente a otras selecciones que podrán estar concentradas cerca de las sedes y reducir los tiempos de traslado. Irán jugará su primer partido del Mundial el 15 de junio en Los Ángeles contra Nueva Zelanda.

Irán había condicionado previamente su participación en el Mundial a la aceptación de diez puntos, entre ellos garantías en materia de seguridad, desplazamientos y respeto a los símbolos de la República Islámica, además de la expedición de visados para toda la plantilla. Ahora hay que ver cómo se gestionan los permisos para todos los miembros de la Federación, ya que la idea del gobierno de Trump es no permitir a los iraníes hacer noche en su territorio. Volarían el mismo día del partido, jugarían y regresarían a Tijuana, donde más de 300 policías les vigilarían.

En el último Mundial, el 2022, los partidos de la selección iraní ya se celebraron en un contexto de protestas antigubernamentales en Irán que dejaron cientos de muertos. Entonces los jugadores del equipo se negaron a cantar el himno en señal de protesta por la represión que ejercía su gobierno. Y durante su segundo partido contra Gales, incluso hubo enfrentamientos entre aficionados con opiniones opuestas sobre el gobierno iraní, y la señal televisiva intentó censurar banderas de los opositores en la grada, así como la imagen de mujeres iraníes sin velo animando a su equipo. En aquel Mundial se jugó un Irán - Estados Unidos muy tenso, igual que cuando jugaron en 1998 en Francia.

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