Donald Trump incendia "su" Mundial de fútbol a 100 días del inicio de la competición
Irán renunciará a jugar en Estados Unidos un torneo que llega marcado por las manifestaciones, la inseguridad en México y los problemas para viajar
BarcelonaA falta de 100 días para el partido inaugural entre México y Sudáfrica del Mundial de fútbol de este verano, crece el nerviosismo dentro de la Federación Internacional de Fútbol (FIFA). Quien iba a ser el garante del éxito del trofeo, Donald Trump, ahora pone en riesgo que el torneo se juegue con normalidad. Cosas de la vida, el día del sorteo de la fase de grupos del Mundial, el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, se inventó el premio anual de la paz de la FIFA para ofrecerlo a un Trump que seguía enfadado por no haber ganado el Nobel de la paz. Ese día, Infantino alabó a Trump por "trabajar por la estabilidad y la paz mundial". Desde entonces, Trump ha ordenado acciones militares y bombardeos en Venezuela, Irán y Nigeria. Y ha insinuado posibles operaciones adicionales en Groenlandia, México, Colombia o Cuba. Trump incluso invitó a Infantino a su Junta de Paz el pasado febrero. Pero en vez de paz, hay más guerra. Y el presidente que más disfruta apareciendo en la foto cuando existe un gran evento deportivo, como hizo en el último Mundial de clubs, ahora pone en riesgo la gran cita futbolística del año.
Estados Unidos, una de las tres sedes del torneo, junto a Canadá y México, ha bombardeado un país que en teoría tendrá que jugar el Mundial, Irán. Nunca antes el Mundial se ha jugado en un contexto donde los organizadores están atacando militarmente a uno de los equipos clasificados, lo que pone contra las cuerdas a la FIFA. Pese a las buenas relaciones entre Infantino y Trump, en este punto chocan: el presidente estadounidense ha afirmado que "no me importa si no juegan el Mundial, son un país derrotado". E Infantino defiende la presencia del equipo melle, como se conoce Irán, en la cita.
Lógicamente, parece complicado imaginar al equipo iraní viajando a Estados Unidos como si nada dentro de unos meses. En la historia de los Mundiales, algunas selecciones clasificadas para la fase final han renunciado a jugar en el pasado, como India por motivos económicos en 1950 o Uruguay en 1934 y 1938, como protesta porque la FIFA cuidaba más a los equipos europeos que a los sudamericanos. Pero un boicot político nunca se ha visto en una fase final. Sí se han visto en la fase de clasificación, lo más destacado fue el de la URSS en 1973, cuando se negó a jugar el partido de vuelta del suyo play-off contra Chile como protesta por el golpe de estado de Pinochet contra el gobierno legítimo de Salvador Allende.
Ahora se da por hecho que Irán seguramente renunciará a jugar la fase final, tal y como le permite el reglamento a cambio de pagar una multa económica, aunque el secretario general de la FIFA, Mattias Grafstrom, afirma que su objetivo "es tener un Mundial seguro con todo el mundo participante". Pero la FIFA ya tiene preparada una alternativa: si los iraníes no van, su plaza la ocupará Irak o los Emiratos Árabes Unidos. Los iraquíes deben jugar este marzo uno play-off donde lucharán por estar, y por méritos deportivos, les tocará a ellos.
Problemas con los visados
La selección iraní ya había boicoteado el sorteo del Mundial el pasado diciembre sin enviar delegados. Se quejaron así por las restricciones de visados que Estados Unidos imponía a sus ciudadanos y aficionados. Donald Trump impuso hace meses una prohibición de viajar para los ciudadanos iraníes el pasado junio, pero con excepciones para "cualquier atleta o miembro de un equipo deportivo, incluidos entrenadores, personas que desempeñen un papel de apoyo necesario y familiares inmediatos, que viajen por la Copa del Mundo, los Juegos Olímpicos o cualquier otro evento". La prohibición, alegando un esfuerzo por gestionar las amenazas a la seguridad, afecta a los ciudadanos de 12 países, cuatro de ellos con la selección clasificada: Irán, Costa de Marfil, Haití y Senegal. El gobierno de Washington también anunció este enero la congelación de visados para hasta 75 países, entre los que figuran Brasil, Colombia, Uruguay, Argelia, Cabo Verde, Egipto, Ghana, Marruecos, Túnez, Guatemala, Jamaica o Uzbekistán, estados con la selección clasificada. Los aficionados que quieran estar en el Mundial deben estar inscritos en el FIFA Pass, un sistema de citas de visado prioritario para aquellos que han comprado entradas. Sin embargo, tener entrada no garantiza tener el visado.
Manifestaciones y la cuestión LGBTI+
Irán debía jugar al grupo G junto con Bélgica, Nueva Zelanda y Egipto, y en teoría debuta el día 15 de junio contra Nueva Zelanda en Inglewood (Los Angeles), una zona de California donde hay una de las comunidades más grandes de iraníes en el extranjero, casi todos descendientes de gente que escapó del régimen de los ayas. Una comunidad que ya tenía preparadas manifestaciones contra el régimen el día del partido y que quería llenar el estadio de banderas y símbolos contrarios al gobierno de Teherán. En el último Mundial, en 2022, los partidos de Irán se celebraron en un contexto de protestas antigubernamentales masivas en Irán. Como ha hecho el equipo femenino en estos días, entonces los jugadores del equipo masculino se negaron a cantar el himno en señal de protesta por la represión que hacía su gobierno. Y durante su segundo partido contra Gales, incluso hubo enfrentamientos entre aficionados con opiniones opuestas sobre el gobierno iraní y la señal televisiva intentó censurar banderas de los opositores en la grada, así como la imagen de mujeres iraníes sin velo animando a su equipo. En ese Mundial se jugó un Irán-Estados Unidos muy tenso, como ya ocurrió cuando jugaron en 1998 en Francia.
Este verano, los iraníes también deberían jugar contra Egipto en Seattle en un partido que ya llegaba politizado por otras razones, ya que diferentes asociaciones que luchan por los derechos de la comunidad LGBTIQ+ han organizado una jornada para reivindicar sus derechos justo ese día en Seattle. Y el calendario quiso que las selecciones que juegan el partido fueran las de dos estados, Egipto e Irán, donde los derechos de la comunidad LGBTIQ+ no se respetan.
El ICE y la falta de dinero
Estados Unidos será sede de 78 de los 104 partidos del Mundial, entre ellos la gran final en el MetLife Stadium de Nueva Jersey. Una cita que llega también marcada por las manifestaciones y debates provocados por las deportaciones realizadas por el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE), que han provocado la muerte de dos personas en Minnesota. Esta semana, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, ha acusado a los demócratas de poner en riesgo la seguridad en el Mundial, ya que siguen bloqueando el gobierno, reteniendo 625 millones de dólares del fondo destinado para el Mundial, porque los miembros del ICE formarán parte del mismo. "Esto perjudica a los hombres y mujeres que trabajan por la seguridad. Nuestra capacidad para garantizar una Copa del Mundo segura y exitosa también se ve obstaculizada", ha dicho Noem. "El Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) será una parte clave del sistema de seguridad del Mundial" afirmó Todd Lyons, director interino del ICE, al ser preguntado por si actuarán en las inmediaciones de los estadios.
La seguridad en México
El Mundial llega también en el peor momento de relaciones entre tres sedes que hace años ganaron el derecho para organizar el Mundial con el lema United 2026 (Unidos 2026). Y de unidos, nada. Canadá denuncia las políticas de Trump, éste cuelga en las redes mapas hechos con Inteligencia artificial donde juega con la idea de conquistar Canadá y critica a la presidenta mexicana, Claudia Sheinbaum. Precisamente en México también tienen problemas, en este caso de seguridad por la violencia de los últimos días después de un operativo militar en el que falleció el líder del cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho.
Más de 60 personas perdieron la vida en incidentes que bloquearon aeropuertos y carreteras, y que afectaron a ciudades que deben ser sedes del Mundial como Guadalajara. Sheinbaum afirma que "no existe ningún riesgo" para los asistentes gracias a un plan integral que incluye modernización de videovigilancia, monitorización en tiempo real, operativos conjuntos y tecnología antidrones para proteger estadios y zonas de alta concentración de aficionados.
100 días antes del Mundial que debía unir tres estados vecinos y el mundo en general en torno a un balón, se habla más de guerra, seguridad y problemas de visados que de Lamine Yamal o Messi. Se habla más del hombre que inicia una guerra después de ganar un premio por la paz otorgado por la FIFA.
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