¿La camiseta de una selección de fútbol es patrimonio de la extrema derecha?
Las elecciones presidenciales en Colombia han dividido el país por el uso de la camiseta que hace el candidato de extrema derecha
BarcelonaColombia está dividida. Como ocurre en otros países latinoamericanos, parece que la mitad del país votará a un candidato de extrema derecha, Abelardo de la Espriella, y la otra mitad a uno de izquierdas, Iván Cepeda. Ambos accedieron a la segunda ronda de las presidenciales programada para el 21 de junio, con Abelardo de la Espriella logrando ser el candidato más votado. Este abogado que vive en Barranquilla afirma admirar a Trump, Milei o el salvadoreño Bukele, con un discurso marcadamente populista en el que ha empleado un arma muy potente: la camiseta de la selección colombiana de fútbol justo ahora que hay el Mundial.
De la Espriella ha hecho suya una táctica que le dio buenos resultados hace años al brasileño Jair Bolsonaro, que logró que llevar la camiseta de Brasil casi fuera patrimonio de la extrema derecha hace diez años. Bolsonaro lucía la camiseta amarilla de Brasil, animaba a sus seguidores a ir a votar con la camiseta puesta y consiguió que "algunos brasileños de izquierdas decidieran no llevar la camiseta cuando jugaba Brasil por miedo a ser considerados muy de derechas", explica el periodista Bruno Rodríguez. Bolsonaro regaló a Trump una camiseta de la selección brasileña y cuando recibió al líder de la extrema derecha española Santiago Abascal, llevaba una camiseta del equipo español. De La Espriella ha hecho lo mismo durante una campaña en la que ha atacado muy duramente al presidente actual, el exguerrillero de izquierdas Gustavo Petro, que acaba mandato. Cepeda, que intenta ser el relevo de Petro, se ha visto obligado a reaccionar ante la táctica de su rival. "Este no es un mero objeto mercantil, esto nos representa como nación, es un símbolo que nos une. No le pertenece a nadie, nos pertenece a todas y a todos y por eso no podemos permitir que nos la roben –dijo–. Que no nos roben la camiseta, que la camiseta no sea solo de la derecha. Es de todos" ha explicado.
El caso ha terminado en los tribunales, ya que una jueza de Bogotá le prohibió a De la Espriella usar la camiseta en actos de campaña. De la Espriella respondió diciendo que no le haría caso y continuó mostrándola, aunque finalmente otro juez le ha dado la razón. Y todo, mientras el autor de una biografía del abogado, Ángel Becassino, ha explicado a los medios de comunicación que "si no fuera por la campaña quizás ni miraría el Mundial, nunca le ha interesado el fútbol pero ahora ha entendido que llevar la camiseta le da fuerza". El abogado ha sido acusado por muchos de ser un oportunista, ya que ha ido adaptando su discurso con el paso de los años para ganar apoyos. Si cuando era joven decía que era ateo y no seguía el fútbol, ahora lleva la camiseta y parece muy religioso.
Siguiendo la hoja de ruta marcada por Bolsonaro, De la Espriella también ha intentado acercarse a futbolistas y exjugadores conocidos para ganar popularidad. Si el brasileño consiguió el apoyo de Ronaldinho o Neymar, el colombiano lo ha hecho con Faustino Asprilla o Teófilo Gutiérrez. Y por lo visto, también del veterano James Rodríguez. Cuando el presidente Gustavo Petro recibió a la selección colombiana antes de marcharse a Estados Unidos, algunos futbolistas no disimularon que no querían saludarle. Lo hicieron fríamente, sin sonreír, transmitiendo frialdad. Especialmente porque Petro les recibió con la camiseta puesta, algo que indignó a la derecha, que le acusó de doble moral por llevarla cuando critica a De La Espriella por hacerlo. Petro respondió explicando que él no está en campaña y que es normal que el presidente electo de la nación quiera llevarla. Además, pidió a sus seguidores llevarla para evitar que la camiseta quede en manos de la extrema derecha.
El acto con los jugadores fue tan tenso que las cámaras captaron un momento en que la hija de Petro, Antonella, le pedía a James hacerse una foto juntos. El jugador ignoró fríamente a la joven de diecisiete años, que juega al fútbol. Las redes se llenaron de críticas hacia James, pero fue la joven Antonella quien demostró tener más maña que su padre y que los candidatos y subió un vídeo donde le decía a James que lo admira mucho, que estaba muy nerviosa aquel día y donde pedía a todos los colombianos no criticar a los jugadores: "Juntos somos más fuertes y todos queremos lo mejor para el equipo". James respondió en las redes afirmando que no había oído lo que le decía y que le enviaría una camiseta firmada. Colombia debuta la noche del miércoles al jueves contra Uzbekistán con el reto de unir un país fracturado, ya que estos últimos días se ha llegado a ver gente quemando la camiseta de la selección de James. La hija de Petro y otras voces han pedido unión, pero el primero que no parece hacer mucho caso es su padre, un político extremadamente agresivo en las redes.
Los jugadores colombianos han sido abordados por los dos candidatos, creando situaciones incómodas para ellos. Y todo, en pleno debate sobre si una camiseta de la selección es un arma electoral en manos de la derecha, como pasó en España con Ciudadanos primero, y Vox después. En Colombia, de momento, parece que la izquierda la quiere recuperar.