ANÁLISIS

¿Se aprobarán los nuevos presupuestos?

Alícia Romero durante el acto de entrega del proyecto de ley de los presupuestos.
27/02/2026
Catedrático de la UPF y director de ESCI-UPF
2 min

BarcelonaEsta es la pregunta fundamental. El proyecto de presupuestos que ha presentado la consellera Alícia Romero tiene vocación de ser aprobado y ofrece muchos anzuelos de gasto más alto para que lo sean. Sin embargo, la centralidad de unos presupuestos para un gobierno hace que aprobarlos o no equivalga a una moción de confianza, y hay partidos que aprobarían estos presupuestos, pero que no quieren aprobar una moción de confianza. Para poner las cosas en contexto, recordaré dos casos recientes. El primero es el precedente más inmediato: la no aprobación de los presupuestos para el año 2024 presentados por la consellera Natàlia Mas a principios del mismo año. Eran unos buenos presupuestos, y expansivos, que explicitaban claramente las prioridades políticas del gobierno del president Pere Aragonès, pero fueron rechazados por razones políticas por los Comuns –después de una negociación extenuante de ERC con el PSC.

Aquest precedent fa sospitar que ERC pugui tenir ganes de retornar el cop de la rigidesa negociadora del PSC en aquella ocasió. Ho podem entendre. Però, va fer bé el president Aragonès de dissoldre el Parlament i convocar eleccions? Crec que va ser una equivocació, perquè no va valorar adequadament la importància de governar el dia a dia, que és l'oportunitat de construir confiança amb la societat i de demostrar capacitat de gestionar les incidències i les emergències, com era aleshores la sequera. Això no demana pressupostos, però és essencial. O sigui, primera conclusió: recomanar al president Salvador Illa que no caigui en la temptació de convocar eleccions si li tomben els pressupostos. Governar no s'acaba en uns pressupostos.

El precedent del 2019

El otro precedente que no olvido son los presupuestos generales del Estado para el 2019 que Pedro Sánchez planteó al empezar el año. En aquella ocasión, Sánchez presentó unos presupuestos muy expansivos –particularmente prometedores en cuanto a inversión en Cataluña–. Pablo Iglesias, entonces vicepresidente, visitó a Oriol Junqueras en la cárcel para pedirle su apoyo. Junqueras, justo en medio del juicio a los dirigentes del Procés, no consideró apropiado dar apoyo al proyecto de presupuestos. Se perdió un presupuesto muy prometedor y, lo que es peor, se arriesgó a un adelanto electoral que quería Sánchez para quitarse de encima a Podemos. Sánchez disolvió las Cortes, y eso supuso que Podemos se hundiera y que Ciudadanos ganara mucha fuerza hasta el punto de hacer posible un pacto solo entre el PSOE y Ciudadanos, cosa que habría sido catastrófica para Cataluña y para ERC.

Solo la infinita soberbia de Albert Rivera permitió que la alianza no se concretara, que se repitieran elecciones, que Ciudadanos se hundiera, y que Podemos y ERC volvieran a ser indispensables. Dicho de otra manera: provocar elecciones anticipadas es un ejercicio peligroso. A ERC, últimamente, le ha salido mal. Esto puede facilitar la negociación.

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