Aragonès: "Exigimos la puesta en libertad inmediata del 'president' Puigdemont"

Centenares de personas protestan en Barcelona en una imagen que las entidades quieren multiplicar este domingo

BarcelonaEl president delante y el resto del Govern a sus espaldas. No hay duda de que en la galería gótica del Palau de la Generalitat se ha querido dar la imagen de máxima solemnidad por la detención, este jueves en Cerdeña, del expresident Carles Puigdemont. El jefe del ejecutivo, Pere Aragonès, ha cancelado su agenda oficial, ha reunido de urgencia a todos los consellers –excepto la de Exteriores, Victòria Alsina, que está en Alguer– y se ha abordado conjuntamente la respuesta del Govern a una situación "gravísima". "Exigimos la puesta en libertad inmediata del president Puigdemont", ha exclamado Aragonès en un tono grave que han compartido el resto de miembros del consejo ejecutivo.

Esta misma tarde tanto el president como el vicepresident, Jordi Puigneró, viajarán hasta Cerdeña para "apoyar" a Puigdemont. Ahí se encontrarán con Alsina pero también con la presidenta del Parlament, Laura Borràs, y otros representantes de los partidos independentistas. De momento, la Generalitat "exige" la libertad del actual eurodiputado y presidente del Consell per la República y también la retirada de las euroórdenes. "La credibilidad del sistema judicial ya estaba tocada, pero con las discrepancias en las euroórdenes demuestra que es anacrónico y que solo busca venganza", ha destacado Aragonès, que ha insistido que el fin de la represión y la negociación política serán las únicas vías que llevarán a la solución del conflicto: "Amnistía, autodeterminación e independencia", ha resumido el president.

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A pesar de que la mesa de diálogo se ha convertido desde primera hora en el blanco de las críticas de los manifestantes, es la principal apuesta de ERC esta legislatura. Aragonès ha huido de la polémica apuntando que no quiere "especular sobre el futuro" de esta herramienta, pero ha reconocido que la detención de Puigdemont y las causas judiciales abiertas contra centenares de personas "no ayudan". En todo caso, ha pedido unidad al movimiento independentista para superar los "obstáculos" y, en inglés, se ha arreciado en las aspiraciones "democráticas" de los catalanes.

La gente vuelve a la calle

Todavía no habían pasado nueve horas de la detención de Carles Puigdemont en Cerdeña y centenares de personas ya habían respondido en Barcelona pidiendo su libertad. El cruce de la Diagonal con la calle Aribau ha sido el escenario de una protesta que ha empezado a las nueve de la mañana y no hay ninguna hora prevista para que acabe. La ANC y Òmnium, las entidades organizadoras, mantienen un llamamiento a movilizarse. Y la gente no se va, todo lo contrario: si a primera hora eran unas 200 personas, en su momento más álgido ha habido 600 personas, según la Guardia Urbana. La convocatoria inicial era concentrarse ante el consulado de Italia en Barcelona, pero un cordón de los Mossos d'Esquadra evita acercarse al edificio. Mientras la protesta sigue en pie, el Consell per la República ya ha convocado otra domingo, que empezará a las 12 del mediodía en la calle Aragó con Passeig de Gràcia y se han sumado a ella entidades y partidos. En paralelo, el AMI ha convocado este viernes a las 20 horas concentraciones ante los ayuntamientos.

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Este viernes la manifestación tiene dos protagonistas: las caretas de Puigdemont y los móviles. Todo el mundo está pendiente de la actualidad, sin dejar de consultar el minuto a minuto del ARA. El futuro judicial de Puigdemont es una incógnita y da la sensación de que la noticia puede saltar en cualquier momento. Tampoco sueltan el móvil los dirigentes de Junts, entre ellos Jordi Sànchez, Jordi Puigneró, Laura Borràs o Jordi Turull –recibido con aplausos–. Se forman grupos y conversaciones en voz baja. Una imagen lo ejemplifica: Jordi Sànchez, totalmente apartado, solo, hablando por teléfono.

De Junts, han asistido buena parte de sus consellers. La delegación de ERC la ha liderado Alba Vergés –sin miembros del Govern– y la CUP ha contado con diputados como Carles Riera o Dolors Sabater. De hecho, estas formaciones también secundan la manifestación de domingo y cuando Elisenda Paluzie ha anunciado que los republicanos participarán se han oído gritos de "fuera la mesa". Uno de los clamores que más se han oído también es el de "libertad", que hacía tiempo que no se oía desde que los presos políticos fueron indultados. Y otro clamor protagonista es el Bella ciao, que hace tiempo que se ha transformado en uno de los hits de las protestas, pero este viernes, ante el consulado italiano y con Puigdemont detenido por las autoridades italianas, tiene más acento italiano que nunca.

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Una detención que no ayuda al diálogo

Tanto las entidades como los partidos han reclamado la libertad del expresident y han condenado el papel del Estado. Mientras Sànchez ha denunciado "las trampas" del gobierno español, Riera ha criticado que la operación se ha hecho con "el aval" de la Moncloa y Vergés ha cargado contra una persecución "enfermiza". Y la mesa de diálogo ha hecho acto de presencia. "El Estado no tiene ninguna voluntad de negociar", ha dicho Dolors Sabater. "Éramos escépticos con la mesa y el tiempo nos está dando la razón", ha añadido Puigneró. ERC, por su parte, cree que no aporta "nada" a la resolución del conflicto. Los comuns, que no estaban presentes en la protesta, piden apostar por la negociación dejando claro que la "judicialización no es el camino", en palabras de Jéssica Albiach.

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Protestas en Girona y Bruselas

No solo en Barcelona ha habido concentraciones para pedir la libertad de Puigdemont, sino que en Girona y Bruselas también ha habido movilizaciones. Ante la sede de la Generalitat en las comarcas gerundenses se concentran centenares de personas. La protesta la ha convocado Girona Vota, que reúne a todos los partidos y entidades independentistas, y se han gritado consignas como "Puigdemont, nuestro president", informa Maria Garcia. En Bruselas se han reunido una treintena de personas, entre ellas el exconseller Toni Comín, ante la sede de la Eurocámara, informa Júlia Manresa.

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