Ceuta, la ciudad olvidada por los presidentes españoles
Sánchez es quien más la ha visitado y Aznar y Rajoy solo fueron en campaña electoral
BarcelonaCeuta es, como Melilla, una ciudad autónoma española situada al norte de África que supone una piedra en el zapato constante en las relaciones entre el Estado y Marruecos, con la soberanía en disputa. Los reyes de España la han evitado tanto como han podido y solo Juan Carlos I la visitó en 2007, hecho que provocó una crisis diplomática con Marruecos. A pesar de que se ha estado hablando durante el último mes, Felipe VI no ha ido ni en estos momentos de crisis. Y una dinámica muy similar han seguido los presidentes del gobierno español.
Solo han visitado Ceuta fuera de período electoral los socialistas José Luis Rodríguez Zapatero, una sola vez, y Pedro Sánchez, cuatro, además del expresidente de la UCD Adolfo Suárez, que fue allí una vez. Felipe González pasó catorce años en la Moncloa sin pisar la ciudad autónoma y José María Aznar y Mariano Rajoy solo lo hicieron en período electoral.
Zapatero fue allí en febrero del 2006 y estalló otra crisis diplomática por la reivindicación de la soberanía del enclave por parte de Marruecos. Precisamente, este jueves ha vuelto José María Aznar con sus habituales arengas antisanchistas para reclamar la recuperación de la "soberanía nacional". Cuando era presidente, Aznar solo fue allí en 1996 en campaña electoral y en 2000 como presidente en funciones. Por su parte, Mariano Rajoy, visitó la ciudad en junio del 2016 como presidente en funciones –no fue investido tras los comicios del 2015– en el marco de la campaña electoral. El expresidente de la UCD Leopoldo Calvo-Sotelo tampoco fue allí en su corto mandato, pero sí que lo hizo Adolfo Suárez (UCD), en diciembre de 1980, cuando definió la ciudad como españolísima, tal como hizo hace algunos días la ministra de Defensa, Margarita Robles. En todo caso, ¿por qué Ceuta ha sido la gran olvidada?
En conversación con el ARA, el catedrático emérito de ciencia política de la UB Joan Anton Mellón pone el acento en el hecho sostenido en el tiempo de "no querer molestar a Marruecos". Y añade que más aún en un contexto en el que "Marruecos es un protectorado de los Estados Unidos y ahora se siente muy fuerte". Coincide el politólogo Eli Gallardo, de la consultora Neula, que sostiene que "las primeras visitas de los presidentes han sido a Marruecos desde los años 80 ochenta mantener equilibrios y unas relaciones" fluidas con el régimen alauita. Esta tradición que comenta la empezó González y solo la ha roto Sánchez, que empezó con una gira europea.
En este sentido, Mohammad Mustafa, analista político y diputado de Ceuta Ya, apunta a un "acuerdo de estado entre los dos partidos, el PP y el PSOE, para no molestar a Marruecos", aunque, en el actual contexto de crisis migratoria, "el PP se rasga las vestiduras". En todo caso, comenta que "hay un giro después de la declaración de Marruecos del 2021 a raíz de la entrada masiva", cuando Sánchez dio un giro internacional y reconoció la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental. Pero, a su parecer, "la supuesta buena sintonía con Marruecos se ha demostrado que es falsa".
Las visitas que no llegan
El partido Ceuta Ya y también el presidente de la ciudad autónoma, el popular Juan Jesús Vivas, han pedido la visita del rey, a la que hace tiempo que, en teoría, se ha comprometido la casa real. Después de la pandemia, la monarquía española prometió una gira por todas las comunidades del Estado para reconocer el esfuerzo de los ciudadanos por el confinamiento: lo cumplió con la excepción de Ceuta y Melilla, sin dar ninguna explicación al respecto.
"España depende de temas de terrorismo de los servicios marroquíes, con quienes hay muy buena colaboración", relata Anton Mellon. Más allá de recordar que Sánchez no ha explicado por qué cedió con el Sáhara, deja caer que hay riesgos como el de cortar la colaboración contra el yihadismo, a pesar de los problemas migratorios o "la amenaza de suspensión del acuerdo de extradición.
Gallardo remata que "Marruecos ha aprovechado para hacer efecto llamada" en un enclave que ha sido históricamente "olvidado" por la derecha, pero que ahora "el clima racista y las circunstancias son perfectas para obligar a posicionar a todos los partidos" sobre los marcos que favorecen la derecha radical.