BarcelonaLa crisis humanitaria en Ceuta se ha enquistado un mes después de la llegada masiva de inmigrantes. Miles de personas continúan malviviendo en las calles y la tensión crece a medida que pasan los días. Ni se ha garantizado una salida a los inmigrantes –ya sea a España o devolviéndolos a Marruecos– ni se ha normalizado la situación tal como exigen los vecinos. Y eso que por Ceuta han ido pasando el presidente del gobierno español y muchos de sus ministros, y que también se ha convertido en un lugar de peregrinación de la oposición. La derecha y la extrema derecha, de hecho, se han instalado aferrándose a Ceuta como el posible detonante que haga caer definitivamente a Pedro Sánchez. La competición entre sus tótems, que pugnan por ser reconocidos como los referentes morales de la derecha, se parece cada vez más a las ridículas batallas de aura que comienzan a viralizarse en las redes.
José María Aznar ha ido este jueves a la ciudad autónoma precisamente a crear aura, como dicen ahora los adolescentes. Al llegar, ha salido del coche con su mujer, Ana Botella, se ha hecho alguna selfie con seguidores –mientras oía a un vecino que le recordaba a gritos de "asesino" la guerra de Irak– y se ha reunido con el presidente ceutí, el omnipresente Juan Jesús Vivas. Aznar ha hecho un llamamiento a "restablecer la soberanía nacional" en Ceuta que considera que se ha perdido y ha recetado un cambio de gobierno en España como la vía para que no vuelva a pasar.
¿A quién representa exactamente Aznar? Al PP le interesa que sea Alberto Núñez Feijóo quien saque rédito político de la crisis, aunque en esto de crear aura, el actual presidente popular no parece el candidato más preparado. ¿Puede servir el efecto Aznar para taponar fugas a Vox? Santiago Abascal también fue a Ceuta para exigir la expulsión de todos los inmigrantes, también los menores, que después copió el PP. Alvise Pérez y otros agitadores ultra llevan semanas trabajando intensamente en el relato de la invasión para fomentar un clima irrespirable. Probablemente, sin embargo, el motivo real de la visita de Aznar no sea ayudar a Feijóo ni taponar a la extrema derecha: Aznar hace tiempo que se autoproclamó el referente moral de toda la derecha.