¿A qué se dedican los expresidentes españoles? La carrera empresarial de Aznar y González
El caso Zapatero abre el debate sobre el uso de la agenda de contactos de los exjefes del ejecutivo en el Estado
MadridEl caso Zapatero ha abierto un debate paralelo: ¿a qué se dedican los expresidentes? ¿Tienen algún límite en el sector privado? Uno de los argumentos que utilizan desde el entorno del PSOE para responder a la interlocutoria del juez José Luis Calama es que Zapatero –presidente desde 2004 hasta 2011– ha hecho uso de su agenda de contactos para llevar a cabo tareas de consultoría o lobismo como han hecho otros expresidentes españoles. Algo que, remarcan, es legal, a pesar de que los expertos consultados alertan de que existe un vacío legal en torno a las actividades que pueden llevar a cabo los exjefes del ejecutivo del Estado y de que tampoco hay una regulación ad hoc del lobismo porque está encallada en el Congreso.
¿Cómo está regulada la figura de expresidente?
La figura como tal está regulada en el decreto 405/1992, que se aprobó durante el penúltimo gobierno de Felipe González, pero de forma mínima:
- Cuando cesan el cargo, tienen el derecho de percibir el 80% del sueldo de presidente por un máximo de dos años, con un régimen de incompatibilidad absoluta con cualquier otra prestación pública o ingreso privado. No hay pensión vitalicia. Ahora bien, los presupuestos del Estado sí que les cubren los gastos de oficina, por lo cual pueden crear dos puestos de trabajo de forma discrecional entre las personas de su confianza, y disponen de un coche de la administración general del Estado y seguridad. Se ha cuantificado en torno a unos 80.000 euros al año para la infraestructura de los expresidentes, que también cobraron Adolfo Suárez y Leopoldo Calvo-Sotelo.
- Según el medio Newtral, que hizo una petición de transparencia en 2022, en 22 años han percibido por el concepto de gastos de oficina 6,5 millones de euros, y la pensión indemnizatoria de dos años la recibieron González (116.643 euros), Aznar (135.740) y Zapatero (33.706 euros).
La otra opción que tienen los expresidentes es solicitar el ingreso como miembros natos del Consejo de Estado, un cargo vitalicio, por el cual pueden percibir 128.598 euros. Solo Aznar y Zapatero lo solicitaron, y renunciaron a él posteriormente (Aznar estuvo poco más de un año y Zapatero tres años y medio). La normativa es diferente de la catalana, que fija que los expresidentes de la Generalitat cobran una pensión del 80% del sueldo de presidente –incompatible con otros ingresos– durante la mitad del tiempo que han ejercido el cargo (como mínimo cuatro años), y cuando se jubilan tienen pensión vitalicia.
Hacia el sector privado
Como no hay una pensión vitalicia, los expresidentes españoles se pueden dedicar al sector privado sin límites. Aparte de Zapatero, lo han hecho Aznar y González. En todo caso, todos los expresidentes españoles superan ya la edad de jubilación.
Felipe González (1982-1996)
Después de perder las elecciones en el año 1996, Felipe González hizo algo excepcional para un expresidente: quedarse de diputado en el Congreso hasta el 2004. Mientras tanto, creó una empresa familiar, Ialcon Consultoría (2001), con sede en Pozuelo de Alarcón, que ha compartido con sus tres hijos y en la que aparece como administradora única María González Romero. El expresidente tiene el 78,2% de las acciones, según el portal Informa. De acuerdo con la misma plataforma, como actividad secundaria también consta joyería y materiales preciosos. No es la única empresa de González. También fundó en 2013 Tagua Capital, una empresa de fondos de capital riesgo que se dedica a la "intermediación" de productos diversos. Según diversos medios como El Confidencial, también factura su actividad como consultor internacional, es decir, también hace de lobista sobre todo en América Latina. De hecho, es uno de los asesores de cabecera del magnate mexicano Carlos Slim, una de las personas más ricas del mundo.
. Aún mantiene este cargo –fue renovado el año pasado–, por el cual según José María Aznar (1996-2004)
Más allá de marcar todavía la agenda política desde la FAES, Aznar tiene una vertiente empresarial muy activa como expresidente. Dejó en 2006 el Consejo de Estado para fichar por el imperio mediático de Rupert Murdoch, News Corporation, propietaria de grandes medios como la Fox y el Wall Street Journal. Todavía mantiene este cargo –fue renovado el año pasado–, por el que según El País ha cobrado 4 millones de euros. Al mismo tiempo también fichó en 2011 por Endesa, cuya privatización comenzó González y acabó él mismo. Fue asesor externo de esta multinacional con un sueldo superior a 200.000 euros anuales (según la prensa del momento) para expandir la empresa en Latinoamérica. Es decir, hacer de lobista.
También ha sido contratado por la multinacional Afiniti, que destaca en tecnología e inteligencia artificial asociada a call centers, en la que su hijo, Alonso Aznar, ha ocupado cargos directivos relevantes. Paralelamente, impulsó sus propias empresas. Solo unos meses después de abandonar la Moncloa creó una empresa familiar con su mujer, Ana Botella, Famaztella, que es por donde canaliza sus negocios. De hecho, en 2016 fue objeto de polémica con la Agencia Tributaria por pagar menos impuestos de los que le tocaban. Según Informa, tiene 77.000 euros de beneficio actualmente.
En su entorno familiar, su yerno es Alejandro Agag, magnate de los negocios en el mundo de la Fórmula 1 y de la Fórmula E. Justo después de acabar la presidencia de Aznar, Agag compró los derechos televisivos de la F1 en España y posteriormente, con el boom de este deporte, los vendió a Telecinco y Mediapro. Pero la gestión más polémica fue en Valencia. Durante la investigación de la trama Gürtel, se señaló a Agag como el intermediario con Francisco Camps para traer las carreras a la ciudad.
Hacia el sector público
Mariano Rajoy (2011-2018)
Mariano Rajoy, en cambio, ha optado por otro tipo de vida, alejada del mundo de los negocios. Después de ser desbancado con una moción de censura en 2018, volvió a su plaza original de registrador de la propiedad en Santa Pola (Alicante), ya que era funcionario. Solo un mes después ya consiguió una plaza en Madrid, en el Registro Mercantil, en el paseo de la Castellana, una de las más cotizadas. Con un salario que duplica el de cuando era presidente –según diversos medios, el sueldo medio de un registrador es de alrededor de unos 15.000 euros al mes, que se puede doblar en función de la actividad del Registro.