La Diada que sacudió Cataluña hace 125 años

Supuso un antes y un después por una detención masiva que contribuyó a popularizar el Once de Septiembre

12/09/2026 - 13:00 h.

BarcelonaHay días que suponen un antes y un después en términos políticos y sociales. Y el Once de Septiembre de 1901, hace ahora 125 años, fue un punto de inflexión para una fiesta que navegaba en la irrelevancia pero que tomó vuelo por las detenciones después de una ofrenda floral al monumento a Rafael Casanova. "Sin los hechos de 1901 no existiría el independentismo moderno", remacha Oriol Falguera, presidente de la Fundació Reeixida, en conversación con el ARA. Esta organización, de hecho, celebró la efeméride de la primera Diada combativa la semana pasada en el Museo de Historia de Cataluña y este jueves en un acto en el Parlamento con el presidente de la cámara, Josep Rull, al cual asistieron familiares de los detenidos en aquella Diada. Además, este Once de Septiembre, a las 23 h, Reeixida ha recreado los hechos con personas vestidas de época y familiares de los arrestados por las calles de Barcelona.

El historiador Fermí Rubiralta apunta a este diario que, "hasta 1901, la celebración de la Diada era algo muy minoritario y sin trascendencia política". "Empezó con las misas por los caídos en Barcelona en 1714, y la víspera del Once de Septiembre las entidades catalanistas explicaban qué había pasado y hacían la ofrenda a la estatua de Rafael Casanova", añade. Desde 1886 la misa ha ido a cargo de la Lliga Espiritual de la Mare de Déu de Montserrat, pero el salto político vino de la mano de catalanistas radicales, porque hasta entonces era más destacada la celebración del Corpus de Sangre para conmemorar la revuelta catalana en la Guerra de los Segadores contra Castilla, que también se perdió en 1652.

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El contexto de 1901 es importante: con la pérdida española de Cuba, las Filipinas y Puerto Rico muy recientes, el catalanismo había ganado las elecciones con la Candidatura de los Cuatro Presidentes, presentada por la Lliga. "La noche de la Diada unos chicos catalanistas se acercaron a poner coronas de laurel al último consejero en jefe de Barcelona, pero había un sereno y un policía secreta que, cuando lo vieron, silbaron. Los jóvenes no huyeron porque creían que no hacían nada ilegal y fueron detenidos", sostiene Rubiralta. Entre los que fueron detenidos de entrada y los que lo serían cuando fueron a quejarse de la detención de compañeros de filas en el gobierno civil hubo 23 jóvenes de 15 a 30 años, entre los cuales el secretario de la Unió Catalanista, Lluís Marsans. Quien también fue al calabozo fue el escritor Josep Maria Folch i Torres, que pondría negro sobre blanco el relato de las detenciones con el argumento policial de que era una "reunión ilegal y atentaba contra la integridad de la patria".

Los arrestados vivieron con épica lo que la policía pretendía que fuera una "humillación" cuando los llevaron hacia la prisión por la calle a primera hora de la mañana "para que la gente viera a los catalanistas esposados". "Pero entraron cantando Els segadors y tuvo una gran repercusión en la sociedad civil", destaca Rubiralta. Tanta que se convocó una manifestación el 15 de septiembre a la que los detenidos pudieron asistir porque habían sido liberados dos días antes, y se reunieron más de 10.000 personas.

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Cambio de rasante

"Esto politiza algo intranscendente" y provoca la creación de la Agrupación Catalanista La Reixa, que pueden integrar "los catalanistas encarcelados o perseguidos", sostiene. Según el historiador, formaban parte de ella "los jóvenes más radicalizados de la Unión Catalanista, y es el origen de un independentismo inicial". El creador de la estelada, Vicenç Albert Ballester, formaría parte de ella y organizaría la Diada de 1908, en la que volvió a haber detenidos. Folch i Torres, que dirigió el semanario La Tralla, también tuvo que exiliarse en 1905 después de dedicar un número conmemorativo a la independencia de Cuba.

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"A partir de 1901, el Once de Septiembre tomó vuelo con las manifestaciones políticas de la década de 1910 y de 1923 con Primo de Rivera, en las que hubo cargas, hasta que Francesc Macià la declaró Diada Nacional durante la República", comenta, y añade que "bajo el franquismo era un día marcado en rojo, como el 1 de mayo".

El alto contenido político a partir de 1901, sin embargo, todavía no se ha tenido suficientemente en cuenta: asistentes al acto de la semana pasada quedaron estupefactos al constatar que en el museo de historia no consta la explicación de estos hechos clave para las Diadas y el independentismo. Uno de los nietos de Alfons Solà, uno de los detenidos, había hecho gestiones con algunos políticos para la conmemoración de la efeméride que no prosperaron. Rull, sin embargo, sí que atendió la convocatoria de Reeixida.

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