Vox ya habla a los hijos en catalán
La formación de extrema derecha ha dado un giro en materia de identidad
-
CAT -
ENG
Barcelona"Es por eso que a mi hija le hablo en catalán. Porque no quiero que desconozca ni de dónde viene, ni de qué escudos dispone para defenderse de un globalismo apátrida, y, lo peor, que impone nuestra disolución para regalar lo que es nuestro a otros". Esta frase no es de ningún dirigente de Aliança Catalana, sino de Vox. En concreto, de su cabeza de lista por Tarragona, Jordi de la Fuente, que quiso rememorar en X unas palabras del político de extrema derecha francés Jean-Marie Le Pen, en las que se habría arrepentido antes de morir de no haber aprendido su lengua, el bretón. Además, citaba una apelación de un tuiteador identitario: "Aprended vuestra lengua, no dejéis que sea un remordimiento de por vida". Esta defensa del catalán por parte de Vox, incluso para evitar que desaparezca, como ha pasado en parte con el bretón, es nueva –y así se admite internamente–. Pero no es del todo sorprendente, sobre todo si se tiene en cuenta el rumbo identitario que ha ido tomando el partido de extrema derecha.
Hace tiempo que Vox está incrementando el uso del catalán y recientemente ya defiende sin tapujos la "identidad catalana", uno de los reclamos en estas elecciones. Lo ha acelerado aún más esta legislatura, y de manera especialmente contundente en esta precampaña electoral para unos comicios en los que se está llevando una parte destacable del electorado de Aliança Catalana, competidor ideológico pero formalmente independentista. Las fuentes de Vox consultadas por el ARA ponen el acento en el hecho de que a estas alturas hay "una lucha por la civilización" contra el islam y la inmigración masiva, afirman, y que las disputas por la secesión son de otro tiempo.
Es así como justifican haber rebajado el discurso antiindependentista, "por empatía" con una parte del electorado. Es decir, intentan ponerles la alfombra roja para que den el paso. Además, en Vox se respira una alegría desenfrenada por el posicionamiento de la líder de Aliança, Sílvia Orriols, de cara a las elecciones estatales, que dijo que no veía "ninguna contradicción" en que sus votantes optaran por el partido de Abascal el 29-N y defendió la libertad de voto.
Todo ello mientras están multiplicando el uso del catalán, que consideran que es una lengua española como el castellano y que se puede emplear con total normalidad. Una catalanidad que reivindican dentro de la hispanidad, dejando atrás el hecho de ceñirse solo a la españolidad castellana uniformadora que les ha caracterizado hasta ahora.
Ahora bien, hacen las mismas políticas de siempre aunque intentan poner un acento diferente a su discurso. Es decir, tienen exactamente el mismo posicionamiento contra la inmersión lingüística –y a favor de la "libertad de elección"–; están en contra de las medidas de normalización lingüística del catalán; a favor de que el castellano esté presente en todas partes, sobre todo en la administración; en contra del catalán en el País Valenciano, las Islas Baleares y la Franja; en contra del autogobierno catalán, y en contra de los medios públicos en catalán.
Defienden el catalán, pues, como parte de la identidad; la identidad catalana como parte de la española, pero defendiendo la lengua y la identidad nacional españolas; como ocurría en Francia con Le Pen y ahora con su hija Marine: defienden las identidades regionales, pero las sitúan en un segundo término y las dotan de un carácter folclórico, mientras mantienen intacto el centralismo francés. El caso francés, sin embargo, es particular porque Le Pen se ha aliado con el partido nacionalista de un exterrorista de Córcega, Nicolas Battini, porque ambos defienden que la amenaza de la inmigración es prioritaria, entre otras cosas.
La posición de S'ha acabat
En Cataluña, incluso ha querido reivindicar ahora la identidad catalana la entidad españolista radical S'ha Acabat, que pidió "celebrar la Castañada" con una fotografía de un chico dando un puñetazo a una calabaza de Halloween. O el grupo de animación del Espanyol Curva, próximo al españolismo político más derechista, que repite un esquema parecido protagonizado por un chico rapado: "No dejemos que las tradiciones de fuera nos hagan olvidar las nuestras".