JUDICIALIZACIÓN DEL PROCÉS
Política 08/03/2021

La Eurocámara vota si deja de nuevo a Puigdemont en manos de la justicia

Llarena acudirá al TJUE con el objetivo de evitar un revés como el de Puig

Júlia Banet Serra / Ot Tarragona Roca
3 min
El expresidente Carles Puigdemont en Bruselas.

Bruselas / MadridEl último asalto a la Eurocámara antes de empezar una nueva lucha ante la justicia europea. Hoy los 705 eurodiputados votan definitivamente si retiran la inmunidad de Carles Puigdemont, Toni Comín y Clara Ponsatí. Los independentistas dan por hecho que los europarlamentarios votarán mayoritariamente a favor del suplicatorio del Tribunal Supremo, sobre todo si se extrapola el resultado de la votación al comité de Asuntos Jurídicos. Por eso, los tres miembros de Junts ya tienen la vista puesta en el Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE), donde quieren recurrir el proceso por irregularidades.

El camino hasta llegar aquí ha sido enredado. Para obtener el escaño hizo falta una sentencia del Tribunal de Luxemburgo que reconocía al presidente de ERC, Oriol Junqueras, su condición de eurodiputado a pesar de no haber podido salir de la prisión para jurar la Constitución. Pero lo más probable es que mañana por la mañana, cuando se anunciarán los resultados, Puigdemont, Comín y Ponsatí pierdan la inmunidad. No dejarán de ser eurodiputados, pero quedarán a merced de cómo y cuándo se reactiven las peticiones de extradición y se pondrán de nuevo a disposición de las justicias de Bélgica y Escocia. “Como hemos hecho siempre”, repiten cada vez que se lo preguntan.

El margen para rechazar euroórdenes

Una vez pasada la pantalla del Parlamento Europeo, la partida volverá a los tribunales y el juez instructor del Tribunal Supremo, Pablo Llarena, mueve ficha. No quiere volver a recibir un revés como el del ex conseller Lluís Puig en enero, cuando Bélgica rechazó su extradición ante el riesgo de que se le vulneraran derechos fundamentales: el del juez predeterminado por ley y el de presunción de inocencia. Hoy el magistrado analizará los escritos de todas las partes sobre la posibilidad de elevar una cuestión prejudicial al TJUE para que aclare si el tribunal belga se extralimitó en su rechazo a la euroorden de Puig.

La Fiscalía cree que sí. En primer lugar, sostiene que solo se puede declinar por riesgo de vulneración de derechos si hay la sospecha de que se sufrirá un trato denigrante en una prisión española. Sobre los argumentos esgrimidos en el caso Puig, recuerda que el Constitucional ya ha avalado la competencia del Supremo cuando respondió al recurso de la ex consellera Meritxell Borràs. En cuanto a la presunción de inocencia, encuentra “absolutamente inaceptable” que un estado miembro de la UE proclame este riesgo respecto a otro.

Por su parte, la defensa de los exiliados duda de que haya que plantear la cuestión prejudicial al TJUE, pero propone veinte preguntas: cuestiona que la orden de detención en España sea legal, porque no se ha levantado la inmunidad; pregunta si la adquisición del acta no obligaba a retirar la euroorden, si los hechos por los cuales se pide no están amparados en derechos fundamentales, si Llarena no está abusando de las euroórdenes y si no tendría que haber adoptado medidas para paliar el riesgo de vulneración de derechos fundamentales que Bélgica percibió en la sentencia sobre Puig.

La defensa de los exiliados, de hecho, también ve irregularidades en el proceso del suplicatorio: por declaraciones que antes y durante el proceso hizo el presidente del comité de Asuntos Jurídicos, el eurodiputado de Cs Adrián Vázquez; porque los tres parlamentarios han tenido el mismo ponente del informe (un ultraconservador del grupo de Vox); y porque el informe se filtró antes de ser votado, entre otros motivos.

Sea como sea, saldrá adelante. Todas las fuentes parlamentarias consultadas pronostican un abanico de resultado similar: unos 400 votos a favor de levantar la inmunidad, unos 200 en contra y un centenar de abstenciones. Los populares europeos tienen 187 eurodiputados; los socialdemócratas 147; los liberales 98; los de ultraderecha de Salvini 76; los Verdes 67; los conservadores y reformistas de Vox y los nacionalistas flamencos 61; la Izquierda 38 y hay 29 no inscritos. Los dos centenares de votos en contra del suplicatorio salen principalmente de los Verdes, la Izquierda y los parlamentarios que se arañarán de grupos como los conservadores y reformistas, la ultraderecha y también los liberales y socialistas, donde habrá díscolos a pesar de las indicaciones de las delegaciones españolas.

Un suplicatorio mediático

La gran mayoría de suplicatorios pasan desapercibidos. Otros, como el de Jean-Marie Le Pen en 2019, han sido más mediáticos. Los principales grupos de la Eurocámara admiten al ARA que el de los exiliados también lo es, pero señalan que no hay una “preocupación” especial por el caso o por el recorrido que acabe teniendo en el TJUE. Desde la órbita independentista, en cambio, subrayan que la cámara se juega la credibilidad.

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