Por qué a Europa le cuesta tanto señalar a Marruecos y tan poco a Rusia?

Bruselas mantiene la cautela con Rabat por su papel clave en la gestión migratoria, mientras que no duda en apuntar hacia Moscú

03/09/2026 - 07:18 h.

BarcelonaLa Unión Europea repite como un mantra que Marruecos es un socio fiable y, a pesar de las sospechas crecientes sobre la involucración de Rabat en la crisis migratoria de Ceuta, ha ido con pies de plomo a la hora de hacer cualquier tipo de declaración que pueda enfadar al régimen marroquí. Fuentes comunitarias evitan reaccionar a la posible vinculación del régimen de Mohamed VI con la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma y se limitan a responder que es "un asunto interno" que deben aclarar las autoridades españolas.

Una actitud cautelosa que contrasta, por ejemplo, con la que han tenido con Rusia. Poco después de que el gobierno de Pedro Sánchez acusara al Kremlin de estar detrás de la entrada masiva de inmigrantes en Ceuta, el Servicio de Acción Exterior de la Unión Europea aseguró que había visto "intentos de Rusia de explotar la crisis online", aunque en el mismo comunicado admitía que no tienen "evidencias concluyentes para sugerir que esta crisis en concreto haya sido provocada por actores estatales extranjeros".

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A diferencia de Moscú, con quien Bruselas tiene los lazos completamente rotos, la Unión Europea tiene un fuerte vínculo con Rabat, sobre todo por la cuestión migratoria. Marruecos no solo es clave geográficamente para poner freno a una de las rutas migratorias más importantes que se dirigen a territorio comunitario, sino también para hacer realidad uno de los principales objetivos de la UE en este campo: retornar inmigrantes en situación irregular a sus países de origen.

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En gran parte por este motivo, la Comisión Europea ha desembolsado una gran cantidad de inversiones en Marruecos, sobre todo durante los últimos años. La UE financia e invierte cifras millonarias en diversos campos, como infraestructuras, energía verde o planes sociales, así como directamente en el control fronterizo. Sin ir más lejos, después de la crisis de Ceuta, el canal Euronews avanzó que Bruselas tiene previsto cerrar a finales de este año un acuerdo con Marruecos similar al que firmó con Egipto, y destinar 7.400 millones de euros más en inversiones y financiación para gestionar la migración e impulsar la economía del país. Fuentes comunitarias, sin embargo, aseguran al mismo medio de comunicación que Bruselas ya quería avanzar en las negociaciones de este nuevo pacto antes de la entrada masiva de inmigrantes en la ciudad autónoma española.

De hecho, Marruecos o Egipto no son una excepción. La reforma migratoria de la UE indica que la Comisión Europea de Ursula von der Leyen debe ampliar y firmar pactos con países que juegan un papel clave en la entrada de inmigrantes en el bloque europeo, como Mauritania, Argelia y, entre otros, Túnez. Aun así, los estados europeos se encuentran con que en la gran mayoría de los casos los países de origen no aceptan el retorno de los inmigrantes y, por este motivo, el porcentaje de deportaciones que se acaban realizando se encuentra alrededor del 30%, según los datos de la misma Comisión Europea.

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El lobby marroquí en Bruselas

Marruecos es uno de los países que juegan un papel más activo en las instituciones europeas y, de hecho, se vio involucrado en uno de los escándalos de corrupción más importantes en Bruselas de los últimos años, el Qatargate. Aunque el caso se bautizó con el nombre del país catarí, bien pronto la investigación de la justicia belga se centró sobre todo en el régimen marroquí y los pagos, regalos y viajes a cambio de influencia e información privilegiada a un exeurodiputado italiano socialdemócrata, Pier Antonio Panzeri, que era uno de los jefes de la trama.