La ley de amnistía

El futuro electoral de Puigdemont y Junqueras

La justicia condicionará que sean cabezas de cartel

Carles Puigdemont y Oriol Junqueras en Waterloo en una imagen de archivo.
12/07/2026
2 min

BarcelonaDesde la prisión, Oriol Junqueras fue el cabeza de lista de ERC a las elecciones catalanas de 2017, a las generales de 2019 y también a las europeas de ese mismo año. Desde Esquerra, de hecho, sentenciaron que, mientras durara la represión, Junqueras sería su número 1 en todos los comicios. Pero ya hace seis años que esto no es posible: aunque está indultado y fuera de la prisión, el presidente de los republicanos está inhabilitado hasta 2031 a la espera de saber si se le aplica la amnistía. De esto depende, de hecho, la estrategia del partido pensando en 2028.

En Junts el escenario es similar. "Lo único que está decidido es que Carles Puigdemont será el candidato", explican fuentes de la dirección, que añaden, sin embargo, que solo "si tiene todas las garantías". El expresidente de la Generalitat sí que ha podido seguir presentándose a los comicios, y actualmente es diputado en el Parlament, pero continúa exiliado sin poder ejercer plenamente sus funciones. De hecho, se ha mostrado reticente a volver a liderar una candidatura sin poder pasar de Perpiñán.

"Todavía son los jueces los que deciden quién puede y quién no puede hacer política en Cataluña", denuncian fuentes republicanas consultadas por el ARA. Uno de los efectos de la amnistía debía ser precisamente que los dirigentes políticos del 1-O quedaran restituidos. Josep Rull, presidente del Parlament, es el caso paradigmático. Pero los condenados o investigados por malversación continúan sufriendo los efectos del marcaje del Tribunal Supremo. Por eso, parte de la estrategia electoral de Junts y de ERC continúa con la vista puesta en la sala segunda del Supremo y en dos jueces en particular, Manuel Marchena y Pablo Llarena.

Liderazgos persistentes

Puigdemont y Junqueras son los únicos líderes políticos del Procés que se mantienen en primera línea, a pesar de que durante los últimos años se han visto obligados a compartir el liderazgo. El presidente de Junts lo ha compartido especialmente con Jordi Turull, también inhabilitado por el Supremo, y, antes, con Laura Borràs (y con Quim Torra). El de ERC, básicamente, con Marta Rovira y Pere Aragonès, que acabaron reclamándole que diera un paso al lado. Pero continúan siendo los dos reclamos electorales más importantes del independentismo, ahora ya en plena competición con la Aliança Catalana de Sílvia Orriols.

Las valoraciones de ambos han ido cayendo con los años, especialmente entre sus propios votantes. Hace cuatro años –antes de la guerra interna en ERC–, los votantes republicanos puntuaban a Junqueras en torno al 7,5. A Puigdemont los juntaires le ponían un 8. En el último barómetro del CEO, ambos están más cerca del 6.

Sea como sea, ambos aspiran todavía a la presidencia de la Generalitat, aunque las encuestas les dejan lejos de este escenario. Sin amnistía, el efecto de un posible retorno de Puigdemont se desvanece. En el caso de Junqueras –y también el de Turull– hay una alternativa sobre la mesa: un segundo indulto que acabe con la inhabilitación. Un escenario que ERC asegura que en ningún caso está valorando, pero que un ciudadano particular ya ha enviado a la mesa del consejo de ministros.

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