La legislatura catalana

El gen convergente se consolida en Junts a la espera del regreso de Puigdemont

La dirección ha trabajado un rearme ideológico mientras Mas se ha ofrecido para ayudar desde la segunda línea

07/02/2026

BarcelonaJuntos pretendía en su génesis dejar en segundo plano el gen convergente. Con el PDeCAT como heredero directo de Convergència y el punto álgido del Proceso, Carles Puigdemont ideó un partido que se asimilara más a un mecanismo para aglutinar a independentistas que a una estructura ideológica para hacer frente en el eje izquierda-derecha. Pero ese objetivo fundacional de la candidatura del 2017 ha ido mutando con el paso de los años. No sólo por la desaparición del PDeCAT ni por la normalización política de la figura de Jordi Pujol, que desde 2014 había quedado repudiado públicamente por gran parte de la sociedad catalana. El gen convergente se ha revitalizado en las filas junteras, penetrando también en la dirección del partido, aunque con ciertos límites. Incluso se han empezado a organizar encuentros discretos para incidir en el cambio de rumbo que, de hecho, ya empezó especialmente a partir del congreso del partido del 2024.

El partido trabaja para tener y transmitir una orientación "clara", tanto en lo que se refiere a la ideología como al formación, explican fuentes de la demostrado con la reciente votación del escudo social: dijeron que votarían en contra de las medidas antidesahucios y, pese a la presión, lo hicieron.

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Es cierto que el referente de Convergència empieza a quedar lejos. No son los años 90 y Junts mantiene el objetivo de la independencia, aunque no haya una mayoría operativa ni se vislumbre que haya a corto plazo. En todo caso, varias fuentes de Junts consultadas por el ARA coinciden en que el objetivo de la dirección de "centrar el partido" hacia un "perfil de centroderecha" se está consiguiendo, transmitiendo una idiosincrasia que liga con la trayectoria convergente. También se ha restablecido la figura de Pujol como referente –en una operación potenciada desde el 2022–, los diputados no reniegan de los gobiernos convergentes y sus portavoces vuelven a la cantinela contra el "tripartito" de izquierdas, con el añadido de la crítica al "españolismo" del PSC. Por si fuera poco, el acercamiento al mundo empresarial y la incursión en empresas estatales, como RTVE, Renfe o la CNMV, ha sido otra pieza clave que se ha aliñado con la influencia decisiva que Junts tiene en el Congreso, pese a que la estrategia juntera pase ahora por romper relaciones con el PSOE por sus "incumplimientos".

Es desde el cambio en la dirección nacional de en octubre de 2024, cuando un perfil como Laura Borràs –nada identificada con Convergència– dejó la primera línea en medio del derrumbe político del borrasismo, que ha intensificado este viraje de Junts. El trabajo interno para "volver a ser reconocibles" y "previsibles" ha sido evidente, según varias fuentes, ya que Borràs había definido a Junts como un "movimiento de liberación nacional". Ahora Junts vuelve a priorizar el debate ideológico, con banderas como la bajada de impuestos, la lucha contra la inseguridad y los empleos ilegales, a los que se ha sumado la cuestión migratoria, la financiación –como en el 2010– y las infraestructuras. El choque en materia fiscal con el ejecutivo de Salvador Illa o en vivienda han servido para alimentar al gen convergente. Todo ello, mientras dentro del partido conviven tres corrientes ideológicas: una izquierda, una socialdemócrata y otra liberal. Y con una alianza con Demócratas, que como en su día hacía Unión, aporta el componente democristiano. Los dos presidentes convergentes, Jordi Pujol y Artur Mas, no militan en Junts, pero ya pidieron el voto para Puigdemont.

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"Juntos no es Convergència, pero hay muchos convergentes, como el presidente Puigdemont", remarca una fuente juntera, aunque apunta que las bases no son exactamente las del partido de Pujol. Subraya que comparten "aspectos sociales y económicos" con Convergència, aunque CDC tenía el proyecto de "autonomía y soberanía" y Junts ha evolucionado "después del 1 de octubre".

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Puigdemont sigue siendo la gran referencia del partido y nadie duda de que será el próximo candidato a la presidencia de la Generalitat cuando finalmente la amnistía le pueda devolver del exilio. Pero también hay personas que trabajan a largo plazo, con el objetivo de renacer el pujolismo sin Puigdemont. Fuentes de la dirección desprecian estos movimientos, señalando que buscan un "protagonismo", imbricado en "luchas de poder". ¿Qué hará Puigdemont cuando vuelva? Fuentes junteras apuntan a que podría ser un "catalizador de unidad" y que no se limitará a una labor institucional porque pretende realizar "trabajo territorial".

Pero el pasado y el futuro no se interpretan igual en círculos del espacio de Junts y hay voces del mundo municipal juntario, pero también exconvergentes sin carnet, que reman para parecerse del todo a Convergència. Pasar página del 2017 o no es uno de los puntos de fricción, especialmente pensando en una hipotética futura salida de Puigdemont de la primera línea. Hay voces que reclaman que se empiece a planificar el futuro después de él. Es aquí donde se circunscriben las comidas y encuentros de varios exdirigentes de CDC, con participación de algunos cargos locales junteros, como los que organiza el exconseller Felip Puig, según constató este diario.

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En estos cenáculos se explora "cómo reconducir el espacio", aunque admiten que hoy por hoy no tienen suficiente fuerza para conseguirlo. Trabajan para "recuperar la visión de centro y reconstruir la estrategia", también con "capacidad de negociación con el PSC", y para "dibujarse como partido de gobierno" y "evitar la caída electoral". ¿Cómo? "Abordando los problemas reales" y "no centrándose en la independencia". Las elecciones municipales son uno de los objetivos que han escogido para "marcar posición", sobre todo en Barcelona.

Es aquí donde resuenan nombres como el del exconseller Jaume Giró, que se ofreció en la cúpula de Junts como candidato a la alcaldía, según fuentes consultadas. Ahora bien, la dirección está preparando el terreno para que el portavoz, Josep Rius, sea el candidato, después de que Artur Mas rechazara el ofrecimiento de la cúpula. Según una fuente crítica, es necesaria "credibilidad", y Puigdemont y los protagonistas del 2017 "no pueden liderar una nueva etapa".

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El papel de Mas

En paralelo, el expresident Mas se ha ofrecido para ayudar a "aglutinar" todo el espacio de Convergència en torno a Junts y, según fuentes consultadas, también ha tendido la mano en la proyección del partido en ámbitos sociales, económicos y mediáticos. Aunque Mas tiene visiones políticas distintas a las de Puigdemont, ha dejado clara su voluntad de ayudar a recosir el espacio. Pero esto también implica "pactar y gobernar" y mantener vías de relación abiertas con PSOE y PP, además de rehacerlas con ERC.