Hacer caer a Pedro Sánchez: el dilema de Junts
La formación de Puigdemont acelera las críticas y pide elecciones
Barcelona¿Ha llegado el punto final de la legislatura en el Estado? En Junts están convencidos de que el gobierno del PSOE ya no tiene más recorrido y que habría que convocar elecciones, pero Pedro Sánchez parece dispuesto a aguantar y la oposición solo tiene una vía para forzarle a dejar la Moncloa: una moción de censura de la mano de PP y Vox que Junts no está dispuesto a explorar. Este es el dilema que se vive hoy en las filas juntaires, expresado con claridad bajo el liderazgo de la líder en el Congreso, Miriam Nogueras.
Nogueras defendió en TVE que no esperen "nada más que el presidente Sánchez convoque elecciones"Según las fuentes, no hay alternativa a seguir como hasta ahora, es decir, a alejarse de la mayoría de gobierno sin acercarse a las derechas españolas. Algunas voces internas, sin embargo, no cierran del todo la puerta a la moción de censura, a pesar de que la posición política en contra queda inalterada, a estas alturas, y un cambio supondría un revés interno. Con todo, no es casual que este viernes Nogueras defendiera en TVE que no esperan "nada más que el presidente Sánchez convoque elecciones" y que el PSOE entró a gobernar "porque el anterior era corrupto, y parece que la historia de España consiste en hacer que vayan entrando y saliendo gobiernos corruptos". En abril ya había pedido elecciones por la falta de mayoría parlamentaria y de futuro de la legislatura.
'Lawfare'
Según otras fuentes, los escándalos socialistas suscitan mucho debate y "hay gente que dice que es una vergüenza", pero la moción es un paso que va mucho más allá. "Los han pillado", "Hay cosas que quizás solo son éticamente muy feas y algunas delictivas" o "Les han encontrado cosas", son algunas de las reflexiones que proliferan dentro de Junts. Lo que parece seguro es que continuarán subiendo el tono contra Sánchez y también contra el gobierno de Salvador Illa. Ya han pedido, de hecho, la comparecencia del presidente de la Generalitat para que explique los contratos con Huawei –una de las empresas salpicadas por el caso Zapatero– y por las sospechas de la Audiencia Nacional sobre la financiación de la campaña del PSC de las elecciones del 2024.
El distanciamiento con el PSOE es profundo y se vive de manera intensa por un sentimiento de "engaño", de no haber cumplido el grueso de los compromisos políticos –ni siquiera la amnistía de facto, aún–. Pero no solo eso, porque dentro de Junts también hay quien recuerda cómo sufrieron en primera persona "la cloaca" que dicen que ha operado en los socialistas, no solo en los casos Volhov y Tsunami, sino también en muchos otros momentos. "Que se escalden con la salsa que ellos mismos han fomentado", aseguran algunos juntaires. Esto enlaza con otra línea de pensamiento interna que pronostica que una crisis de Estado podría significar "un revulsivo" para el independentismo.
¿Caminos bloqueados con el PSOE?
La sensación de "traición" en Junts hace que diversas voces consideren que "no hay ninguna posibilidad" de entendimiento con el PSOE en el futuro. De hecho, "Puigdemont y mucha gente de Junts" están "convencidos de que el PSOE ha intentado aprovechar la amnistía para domesticar el independentismo", explican algunas fuentes. Aun así, los hay que puntualizan que la relación con los socialistas dependerá exclusivamente del papel que adopte el PSOE a partir de ahora, si "quiere cumplir con los compromisos adquiridos" –competencias de inmigración, catalán en Europa, la amnistía total...– y en un futuro cobrar por adelantado cesiones de mayor alcance. Pero las encuestas son las que son y el hecho de prepararse para el futuro hostil del PP y Vox es cada vez más una realidad. "Resistir desde el vacío no sé si es posible", remarca una fuente, mientras otra apunta que "esta presión es difícil de mantener".
Ahora Junts está "alzando la voz", a pesar de que el asunto de los contratos de Huawei "hace tiempo" que lo pusieron sobre la mesa y lanzaron una avalancha de preguntas, en el Parlament y en el Congreso, como también ha recordado en público el diputado Josep Pagès. "Todavía tendríamos que picar más", dice un juntaire. Hasta ahora han sido muy "cautos", aseguran internamente, porque los juntaires son conscientes de la guerra jurídica que el independentismo ha sufrido. Por ejemplo, no pusieron el grito en el cielo con la imputación de Santos Cerdán y tampoco lo han acabado de hacer con la de Zapatero, precisamente las dos personas con quienes había establecido una relación estable Carles Puigdemont. Ha sido más la incapacidad del PSOE para llegar a acuerdos y cumplirlos la que ha hecho levantarse de la mesa a los juntaires.