Tribunales

Jair Domínguez, al juez: "El puñetazo en la boca era una expresión metafórica"

Los ultras piden dos años de prisión para el humorista por un presunto delito de odio

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BarcelonaEl humorista Jair Domínguez se ha enfrentado esta mañana al juicio impulsado por Vox contra él. La formación de extrema derecha lo denunció por un presunto delito de odio por haber dicho que al "fascismo" y a los "nazis" se les combate con un "puñetazo en la boca", unas declaraciones que hizo en 2021 en Catalunya Ràdio. Los ultras consideran que las declaraciones iban dirigidas a ellos y piden dos años de prisión.

la Audiencia de Barcelona emitió una orden de detenciónLa semana pasada la Audiencia de Barcelona emitió una orden de detención a Domínguez para notificarle la fecha de juicio. De hecho, Domínguez explicó en X que los Mossos d'Esquadra le habían intentado localizar en una casa donde ya no vive y también en casa de su exmujer. "No puse dificultades, más allá del hecho de que la dirección de empadronamiento no sea correcta", ha bromeado este martes al salir del juicio. La orden de detención no llegó a cumplirse, y la policía le ha notificado la hora del juicio este martes mismo, cuando faltaban cinco minutos para las 10 horas y ha entrado en el Palau de Justicia.

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Domínguez ha remarcado que su imagen pública en los medios es una "versión amplificada" de sí mismo, una "versión humorística y exagerada" muy identificada por los oyentes: "Siempre ha habido este carácter histriónico que me acompaña", ha afirmado, para reiterar que no es partidario de la violencia y que su comentario de hace cinco años no iba más allá de una llamada a "plantarse ante el auge del fascismo y el nazismo". "Solo hago referencia a Vox en la primera parte del monólogo, cuando hablo de las elecciones [...] Hablo históricamente de lo que representa", ha añadido.

La acusación de Vox, por el contrario, ha considerado que sus palabras sí que fueron "contundentes" a favor de la violencia y que iban dirigidas contra sus votantes, "a los que [Domínguez] califica de Cataluña poligonera neonazi", ha defendido el abogado de los ultras, que ha negado que todo ello se pueda enmarcar en una "broma" del humorista. "El puñetazo en la boca no requiere una interpretación sofisticada", ha dicho, y ha destacado, además, que la expresión se hizo en un contexto de "violencia" contra actos electorales recientes de los de Santiago Abascal.

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Vox no solo dirigía su acusación contra el humorista, sino también contra la Corporación Catalana de Medios Audiovisuales (CCMA), a quien pedía una pena de multa. Finalmente, el tribunal ha impedido esta segunda acusación porque durante la fase de instrucción no se tomó declaración a ningún representante legal de la CCMA –ahora 3Cat– y, por tanto, ahora no se la podía acusar como persona jurídica. Tampoco le ha valido a Vox el hecho de que sí hubiera declarado el entonces director de Catalunya Ràdio Saul Gordillo.

Los Mossos vieron "sarcasmo e ironía" en las declaraciones

La polémica declaración de Domínguez la hizo después de las elecciones catalanas en las que los de Santiago Abascal entraron al Parlament con 11 diputados: "El fascismo y los nazis se combaten con un puñetazo en la boca. No hay medias tintas, no se negocia con el fascismo", dijo. Contrariamente a lo que defiende Vox, sin embargo, los Mossos tampoco vieron delito, tal como ha explicado en el mismo juicio el agente a quien se encargó el análisis de las declaraciones, el único testigo que ha habido en el juicio.

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En el informe policial, tal como ha recordado, se llegó a la conclusión de que el "monólogo" de Domínguez se hizo en tono de "sarcasmo e ironía" y que, después de sus palabras, no hubo ninguna "reacción violenta" o "hecho relevante" que se pudiera relacionar. El agente ha destacado que, a pesar del contexto de "polarización" del momento, las declaraciones se hicieron en un programa de "gran audiencia" con "gente de diferentes pensamientos políticos", y ha añadido: "No creemos que las personas que hacen actos violentos lo escuchen".

También su abogado, Jaume Alonso-Cuevillas, ha valorado al salir del juicio que las declaraciones por las que se ha juzgado a Domínguez "están amparadas por la libertad de expresión, que incluye discursos humorísticos y sarcásticos". "No deberíamos haber llegado hasta aquí, es un juicio absurdo", ha añadido. Cuevillas ha recordado que el delito de odio del que se acusa al humorista está diseñado para proteger colectivos vulnerables, y Vox no es uno de ellos.

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La Audiencia de Barcelona juzga el caso después del serial de la semana pasada a raíz de la orden de detención dictada por el juez para que el humorista compareciera en el juicio. Domínguez reaccionó con perplejidad: "Estoy en casa tranquilamente y no me encuentran", dijo, dejando claro que no necesitaba la citación para recordar que tenía el juicio, que ha quedado visto para sentencia. A la espera de las conclusiones del tribunal, Domínguez ya dejó claro hace unos días que no se arrepiente de sus comentarios sobre los ultras. "Lo volvería a hacer [...] No paramos de decir que la violencia no es una opción, pero ellos no paran de usarla contra nosotros. Quizá no pongamos la otra mejilla", argumentó en RAC1.