Tribunales

Un jefe de la Policía Nacional, sobre el 1-O: "Para los antidisturbios no difería en nada a una final de la Champions"

Mandos y agentes blindan el papel de los cuatro policías acusados de mutilar un ojo a Roger Español

17/09/2026 - 15:35 h.

BarcelonaLos mandos y el resto de agentes que actúan como testigos blindan la actuación de los cuatro policías nacionales que se sientan en el banquillo de los acusados por la bala de goma que mutiló un ojo a Roger Español durante el 1-O. Este jueves un superior de los antidisturbios ha restado importancia al hecho de que el escopetero disparara con el arma en paralelo al suelo, y ha asegurado que el dispositivo de los antidisturbios era similar al de otras actuaciones: "No difería en nada a una final de la Champions o de la Copa Libertadores, una visita del Papa o ir a ayudar con la Dana o cualquier otra catástrofe".

El testigo, el primero de una cincuentena de policías que están citados a declarar el segundo día de juicio, ha explicado que los días previos al 1 de octubre de 2017 hicieron "brífings" para informar a los agentes y trasladar las instrucciones para el dispositivo. En estas reuniones los agentes recibieron órdenes de disparar hacia el suelo y con un reductor de energía, una pieza que se puede acoplar a la escopeta y hace que el proyectil salga con menos potencia, porque ya preveían que los manifestantes estarían muy cerca. Aun así, el mando policial ha defendido que "el rebote no es obligatorio ni está prohibido el tiro tenso" apuntando directamente al cuerpo.

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En cambio, un escopetero que ha testificado después ha asegurado que siempre deben disparar haciendo rebotar el proyectil: "La pelota siempre con rebote en el suelo, es lo que nos han enseñado". Un tercer testigo, también escopetero y que formaba parte del mismo dispositivo en la Escuela Ramon Llull, ha explicado que el rebote de las balas de goma es imprevisible "porque la bola sale cada vez de una forma diferente".

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Órdenes de los superiores

También se está centrando en los interrogatorios si había motivos para usar balas de goma y quién dio la orden, un punto clave para aclarar la responsabilidad no solo del inspector y los dos subinspectores que se sientan en el banquillo de los acusados con el escopetero que disparó a Español, que son los únicos policías que llegarán a juicio por el 1-O y se exponen a 13 años de prisión. Los testigos han coincidido en que la orden siempre la da un superior jerárquico y se transmite en cadena hasta los escopeteros, que a partir de entonces eligen el momento concreto para disparar. Los agentes dispararon balas de goma mientras caminaban hacia atrás, protegiendo las furgonetas que se marchaban, y los manifestantes los iban siguiendo pero en aquel momento nadie impedía la marcha de las furgonetas. Dos escopeteros han explicado que recibieron la orden de disparar balas de goma pero otro ha dicho que no la escuchó nunca, y que cuando vio que sus compañeros disparaban ya era demasiado tarde porque les estaban reclamando subir a los vehículos y marcharse.

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El mando que ha declarado a primera hora ha admitido que la normativa de material antidisturbios condiciona el uso de las balas de goma a que haya un riesgo para la integridad física de los agentes. Según él, había "un riesgo importante" porque los manifestantes estaban siendo "violentos" y les habían lanzado objetos de una forma "tan agresiva" que a su parecer justificaban las cargas. También se han referido a esta "agresividad" el resto de policías que han declarado durante la mañana y que eran parte del dispositivo. Han dicho que los manifestantes les insultaban llamándoles "españolazos" y "hijos de puta", y que les lanzaron piedras, vallas, mecheros y botellas, aunque los lanzamientos no constan en las imágenes del día.

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Algunos agentes también han relatado gritos que les decían "os haremos lo mismo que a la Guardia Civil", en referencia al 20 de septiembre durante el registro en la consejería de Economía, cuando coches policiales con armas dentro quedaron abiertos y rodeados de manifestantes. De hecho, algunos testigos de este jueves también se han referido a este día para explicar que el 1-O tenían órdenes expresas de proteger los vehículos donde guardan las armas.

Además, los policías que han declarado también aseguran que antes de los disparos hubo un intento de mediación y que habían disparado salvas –detonaciones sin proyectiles– para advertir a los manifestantes que, según el primer mando, les seguían "de manera organizada". "Estaban avisados de lo que podía pasar", ha justificado un mando. En un tramo de unos cincuenta metros, lo que hace media manzana de casas de la calle Sardenya, se dispararon 48 salvas y 17 pelotas de goma.

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