Junqueras: "Fui a la cárcel por Cataluña, no porque Colau sea diputada en una lista de ERC"

BarcelonaPresentaba libro el diputado de ERC en el Congreso Francesc-Marc Álvaro, pero ha sido otro republicano en Madrid quien se ha llevado el mensaje del presidente del partido. "Fui a la prisión por Catalunya, no porque Colau sea diputada en una lista de Esquerra". Oriol Junqueras ha cortado de raíz la lista unitaria de las izquierdas que promueve desde hace semanas Gabriel Rufián con la colaboración de su excompañero en la cámara baja, Joan Tardà. De hecho, hace unos días el mismo Tardà planteaba en una entrevista a Público que Colau fuera la número 2 de una lista encabezada por Rufián y que también contara con David Fernàndez (CUP) en la tercera posición.

En la calle Calàbria no gustan los movimientos de Tardà y Rufián, y cada vez que pueden insisten en decir que ERC se presentará con sus siglas y huirá de experimentos para salvar las izquierdas españolas. En este caso, Junqueras ha aprovechado la pregunta de la directora del ARA, Esther Vera –que moderaba la presentación del libro–, para lanzar un dardo a Rufián, que el próximo 9 de abril protagonizará junto con Irene Montero, una de las líderes de Podemos, un acto en la Universitat Pompeu Fabra.

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El presidente de ERC, pues, se ha llevado uno de los titulares de la noche, aunque en el acto de esta tarde partía como uno de los actores secundarios, junto al presidente del Parlament, Josep Rull, ambos inicialmente destinados a acompañar a Francesc-Marc Álvaro. Así ha sido durante buena parte de la presentación, en la que el periodista vilanoví ha demostrado que su paso por la política no le ha hecho disminuir la capacidad analítica que lo convirtió en una de las plumas más incisivas del periodismo catalán reciente. En su libro, El franquisme en temps de Trump (Pòrtic), aprovecha para desgranar lo que podríamos definir como teoría del xarneguismo contra Trump. Álvaro explica que su abuelo paterno venía de Torre Pacheco, población murciana tristemente famosa por los disturbios de carácter racista auspiciados por Vox, y que en Catalunya encontró un hogar donde prosperar y una nación con un concepto de la identidad inclusivo que él opone al trumpismo y su franquicia en Catalunya, Aliança Catalana y Sílvia Orriols. "Todos somos xarnegos", ha exclamado.

El libro va de Vox, pero la conductora del debate pide a los participantes hacer un acto de introspección política para discernir qué hay detrás de la eclosión de una extrema derecha de matriz propiamente catalana. El acto es un pequeño milagro (¿o deberíamos decir espejismo?) de la política catalana. Sentados de lado, Rull y Junqueras comparten diagnóstico y se intercambian flores. Tanto es así que en un momento dado Junqueras exclama "¡Yo soy rullista!", en medio de la carcajada general. Entre el público también se repite el milagro: gente de ERC como Isaac Albert, Esther Capella y Joan Ignasi Elena comparten espacio con exconsejeros convergentes como Boi Ruiz y Lluís Recoder o juntaires como Josep Maria Argimon. "Aquí tenemos una alianza de demócratas y catalanistas", subraya Álvaro, que a continuación recuerda otros ejemplos de ecumenismo catalanista, como la Solidaridad Catalana de principios del siglo XX, el antifranquismo, la relación Benet-Pujol o el Procés. Y como presentador del acto, otro ejemplo de catalanista transversal como Carles Campuzano, en nombre de Acció Catalana.

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Batalla por la civilización

La lucha contra la extrema derecha es, según él, una "batalla por la civilización occidental", y en concreto sus dos frutos más valiosos, la democracia y el estado del bienestar. Por eso hace llamamientos a tejer grandes consensos y grandes acuerdos. Y con nadie debe resultar más fácil llegar a un acuerdo que con Josep Rull, que reclama un aggiornamento de la manera como se entiende la identidad catalana para ser el máximo de inclusiva. Rull apela al espíritu del 3 de octubre del 2017, el momento en que el catalanismo estuvo más cerca del cielo.

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Las cosas, sin embargo, no fueron tan bien como se esperaban. Junqueras y Rull compartieron prisión y furgón policial. "La judicatura española tiene tics franquistas", recuerda Álvaro, que concluye con otra frase que hace asentir al público: "La mejor manera de ser antifascista es ser catalanista".