Cataluña Norte

Grito de alerta de la Cataluña Norte: "No basta con llamarlos fascistas"

La extrema derecha gana las municipales en Ribesaltes, Elna y Canóes tras revalidar la alcaldía de Perpiñán en primera vuelta

BarcelonaLa extrema derecha no avanza tanto como quisiera en el conjunto de Francia, pero suma nuevos ayuntamientos y gana fuerza en la Cataluña Norte. Reagrupament Nacional (RN), el partido de Marine Le Pen, ya revalidó hace una semana la alcaldía de Perpiñán por la vía rápida, con mayoría absoluta en primera vuelta, y este domingo ha vencido en la segunda vuelta de las municipales en Ribesaltes y Cañás, en el Rosellón. El ultra Steve Fortel, además, ha conseguido la victoria en Elna, y el también político de extrema derecha Gilles Foxonet ha revalidado su mandato en Baixàs. "Es una lección para el futuro para Cataluña y España: diciendo que son fascistas no basta", asegura a ARA el exalcalde de Elna Nicolas Garcia. "Los catalanes no podemos ganar", añade el concejal de Forcas Jordi Vera, que subraya que el 60% de la población proviene de fuera de la Cataluña Norte.

En Perpiñán, la ciudad más poblada, con más de 120.000 habitantes, la victoria de Louis Aliot ya auguraba un avance de la extrema derecha, que afianza la Cataluña Norte como uno de sus feudos. Este domingo lo ha demostrado con el primer puesto de Julien Potel en Ribesaltes, donde viven más de 9.000 personas. El candidato de RN ha conseguido el 45% de los votos, por delante de la candidatura de Amélie Parraud (35%) y de Laurianne Rawcliffe (20%), de las izquierdas. Por otra parte, la lepenista Carla Muti se ha apoderado de la alcaldía de Cañás (más de 6.000 habitantes) con el 40% de los votos, por delante del 33% de Gilles Trilles, de la izquierda, y del 27% de Denis Fourcade, de la derecha. Estas dos victorias dan fuerza a la RN en el seno del área metropolitana Perpiñán Mediterránea Metrópoli, y, según medios como L'Indépendant, dan opciones a Aliot para la presidencia del ente.

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Especialmente significativa es la victoria de la extrema derecha en Elna. Tradicional bastión de la izquierda, donde hasta ahora gobernaba el histórico alcalde comunista y catalanista Nicolas Garcia. El municipio de la famosa maternidad suiza queda ahora en manos del ultra Fortel, que en este caso no forma parte de Reagrupament Nacional. En la segunda vuelta, Fortel ha conseguido el 48% de los votos y se ha impuesto al izquierdista y sucesor de Garcia André Tribes (41%) y a la centrista Marie-Ange Izquierdo (11%). El hecho de que esta tercera lista no se retirase en la segunda vuelta ha dividido el voto contra la extrema derecha.

"Históricamente, no es una novedad porque la extrema derecha ha ganado cada vez, dejando de lado las elecciones en las que me he presentado", recuerda García, refiriéndose al hecho diferencial, hasta ahora, de las municipales. En 1992 el Frente Nacional ya obtuvo más del 45% en unas legislativas en Elna y Marine Le Pen ganó allí las últimas presidenciales con un 61,3% de los votos. Así, García sostiene que "hay que luchar contra los problemas de vivienda, de orden, seguridad y salarios si se quiere resistir" porque "si construyes una sociedad de mierda, la gente votará mierda". Sostiene que Elna y poblaciones norcatalanas de alrededor tienen "problemas sociales" y también "inmigración islámica, latinoamericana y muy pobre, que se suma al paro y la desafección agraria". Incluso apunta que "algunos electores españoles" le han "castigado" por "haber defendido la libertad de Cataluña". La tercera lista se ha presentado, a su parecer, por un choque "personal" contra él.

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Victorias catalanistas

En paralelo, de los alcaldes que batallan por el uso del catalán en los plenos municipales –con derrotas en la jurisdicción de Montpellier–, tres han revalidado mandato: los de Sant Andreu Sureda, Portvendres y Els Banys i Palaldà, mientras que la derrota ha llegado a Elna y Tarerac. Por otra parte, en Prats de Molló, el centrista Claudi Ferrer –independiente, con talante catalanista– continuará gobernando y la izquierda ha resistido en Cabestany con la comunista Édith Pugnet y ha conseguido la alcaldía de Prada (Conflent), tradicionalmente conservadora, de la mano de Aude Vivès. Los partidos catalanistas, en cambio, han obtenido la alcaldía en Millars –de 4.000 habitantes– de la mano de Josep Olive, de Unitat Catalana, y también ha ganado la alcaldesa Maria Costa en Els Banys y el próximo a Unitat Romain Garrigue en la pequeña villa de Montner. Por su parte, en Finestret ha vuelto a ganar el alcalde saliente, Stéphane Gilmant, vinculado a Sí al País Català, un partido que también ha obtenido la alcaldía de Rigardà de la mano de Anthony Reyes.

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El primer teniente de alcalde del Ayuntamiento de Finestret, Alexandre Panó (Sí al País Català), desde la atalaya de la victoria dice que hay que tener en cuenta que es "el segundo departamento más pobre", con un "paro elevado" del 12,7% según datos oficiales (4,8 puntos más que en el conjunto de Francia) y "hay mucha gente de fuera de la Catalunya Nord, una parte de los cuales jubilados que vienen a retirarse y que tienen actitudes más conservadoras".

El concejal de Forques de la oposición después de perder la batalla por la alcaldía Jordi Vera, líder del partido catalanista, apunta que el hecho de que el 60% de la población sea de origen foráneo incide en "un voto desarraigado". "La llegada masiva" de ciudadanos del norte de Francia, concentrados en la llanura del Rosellón –donde abunda el voto de RN– incide en los resultados, así como los piednoirs –descendientes de colonos de Argelia, algunos fuertemente "anticatalanes"–. Esto, sumado a la desaparición de la derecha tradicional, hace que "voten contra el sistema", "por racismo", por "miedo a perder la identidad" o "por resentimiento social". "Los catalanes no podemos ganar ninguna elección por una cuestión de población", concluye.

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