Catalanismo

El catalanismo se la juega en la Cataluña del Norte: ¿tiene opciones o se aboca al fracaso?

La división en Perpiñán dificulta la operación para destronar a la extrema derecha anticatalanista del Ayuntamiento

El Castellet de Perpiñán
Act. hace 13 min
4 min

BarcelonaEl catalanismo en la Cataluña del Norte deberá superar un examen este domingo en las elecciones municipales. Más allá de saber el estado del movimiento, la clave de bóveda es Perpiñán. La capital norcatalana es la ciudad más grande de todo el estado francés con alcalde de la extrema derecha del Reagrupamiento Nacional, Louis Aliot, que recientemente ha dicho a Efe que no es "anticatalanista", solo "antiindependentista", y que defiende la "cultura catalana", a pesar de haber vetado una boda en la lengua propia porque exigió el francés y haber arrinconado Sant Jordi en medio de su cambio progresivo de la ciudad. Con más de 120.000 habitantes, acapara una cuarta parte de la población de la Cataluña del Norte, que roza el medio millón, y es el principal campo de batalla de un catalanismo que allí también se presenta dividido. La importancia de Perpiñán permite entender que el dirigente de la extrema derecha francesa Jordan Bardella y el de la extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon hayan aterrizado allí. ¿Cómo llega el catalanismo a los comicios?

Los partidos catalanistas que se presentan son Unitat Catalana –aliado de Junts– y Sí al País Catalán-Oui au Pays Catalan, con cabezas de lista propios o dentro de candidaturas encabezadas por partidos estatales. Uno de los casos paradigmáticos es Elna, que ha tenido como alcalde el comunista Nicolas Garcia, catalanista convencido, acompañado de Pere Manzanares, catalanista histórico, de teniente de alcalde. Ambos dejan paso como alcaldable a André Trives, que tiene una sensibilidad norcatalana e incorpora miembros catalanistas. En conversación con el ARA, Manzanares asegura que "hace años que el catalanismo simbólicamente tiene un peso, pero políticamente tiene muy poco" y que "el grueso de la gente no vota teniendo en cuenta la vertiente identitaria". Y no es nada optimista en Perpiñán: "No veo opción, la izquierda está dividida, la derecha está dividida y Aliot lo tiene muy fácil. La incógnita solo es saber si será impugnado [por la inhabilitación que tiene después de la condena judicial]", asevera.

De hecho, Manzanares apunta que con el crecimiento del Reagrupamiento Nacional incluso puede que acaben ganando en alguna ciudad grande, "como Marsella". En las últimas elecciones legislativas, los cuatro diputados de la Cataluña del Norte se los llevó la extrema derecha. Ahora bien, en localidades como Elna podría reeditarse el triunfo de los aliados de los catalanistas, y también en otras poblaciones. El copresidente de Unitat Catalana, Jaume Pol, afirma a este diario que es bastante optimista, también en la capital: "[El alcalde Louis] Aliot será primero en la primera vuelta y esperamos ser segundos y poder tener el apoyo de las otras listas de derechas e izquierdas. Tenemos una oportunidad", remacha.

A Perpiñán, en la candidatura transversal y ecologista de centroderecha liderada por Agnès Langevine y la centrista Annabelle Brunet, con el apoyo del Partido Socialista Francés, hay varios miembros de Unitat como el copresidente Mateu Pons o la hija de Pol, Melina. Además, la número dos del tándem, Brunet, "habla muy bien catalán y organizó el mitin de Puigdemont en Perpiñán del 2020", destaca Pol.

El caos de Perpiñán

Unitat también presenta candidatura en Prada, en Argelès –donde tienen un teniente de alcalde–, en Cabestany, en Salelles tienen dirigentes del partido como alcaldables –aunque formalmente se presentan como independientes–, en Arles y El Palaldà, con la alcaldesa Maria Costa –próxima a Puigdemont y también exdirigente del Consejo de la República– y en Millars. Unitat Catalana ha tenido una continuidad en Perpiñán hasta el último mandato del exalcalde Jean-Marc Pujol, cuando el partido rompió relaciones con el alcalde conservador. Brunet fue teniente de alcaldía de Pujol el último mandato. Pero el protagonismo de Unitat Catalana viene de antes de 1993 con el alcalde Joan Pau Alduy, que se alió desde el principio con numerosos concejales como Pol, Jaume Roure, Virgine Barre, Brice Lafontaine, entre otros.

Por lo que respecta a la candidatura Sí al País Catalán, su líder, Jordi Vera, sostiene que se presentan en una treintena de candidaturas con nueve cabezas de lista, entre ellos él mismo en Forcas, pero también en Portús, Pesillà, Toès, Ribesaltes, Passa, Finestret, Llupià o Clairà –y tienen miembros en Elna, Trullars, Pià, Portvendres, el Soler o el Tec. En global, afronta los comicios "con optimismo", "la primera vez con tantos candidatos con tantas posibilidades", cuando "hace años era impensable que un catalanista pudiera encabezar una lista y ganar". En Perpiñán, sin embargo, donde se han aliado con la derecha de los Republicanos y el centro de la lista de Bruno Nogayrèdé, no ve opciones: "Soy muy pesimista de lo que pasará porque no hay ninguna personalidad de envergadura para contrarrestar el Reagrupamiento Nacional", espeta. Vera lamenta que haya cuatro candidaturas de izquierda, pero sobre todo que la alternativa sea difícil en segunda vuelta porque "todos se detestan". "Jugamos para dentro de seis años porque ahora nada que rascar, hacemos una apuesta por el futuro y si puede ser tener algún electo", apunta.

"Nada en común"

Entre Sí al País Catalán y Unitat Catalana ni siquiera han hablado entre ellos y discrepan de sus respectivas alianzas, con los primeros lamentando las candidaturas con la izquierda de los segundos que, a su vez, critican la adhesión a la derecha de su rival. Más allá de discrepancias ideológicas, hay un choque partidista y con reproches por cuestiones del pasado: Jordi Vera proviene de Convergència en la Cataluña del Norte, pero su partido actual nace como respuesta a las regiones instauradas la pasada década y marca distancias con Unitat Catalana, con quien dice que "no tiene nada en común". Unitat, aliada con Junts, se ve alejada del talante de Vera, que no ven útil para la defensa de la identidad catalana, también lamentando el papel nada catalanista de Nogayrèdé.

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