¿Cómo llegó a Cataluña la estelada?
La señera es oficial desde hace casi un siglo, mientras la estelada nació como símbolo de combate y continúa generando fricciones en el espacio público
BarcelonaLa senyera es la bandera que representa al conjunto del pueblo catalán, más allá de sensibilidades políticas: la utilizan tanto los partidos independentistas como los que no lo son, y ondea igual en los balcones durante la Diada que en los edificios institucionales de la Generalitat. Formada por cuatro barras rojas sobre fondo amarillo, el símbolo bebe del escudo de los condes de Barcelona y, más tarde, de la Corona de Aragón, documentado al menos desde el siglo XII. La leyenda popular, sin embargo, la atribuye a Wifredo el Velloso, que habría mojado los dedos en su propia sangre para marcar un escudo dorado.
La senyera obtuvo el reconocimiento legal como bandera de Cataluña en el año 1933, poco después de la proclamación del Estatuto de autonomía de 1932, durante la Segunda República. Abolida durante el franquismo, recuperó la oficialidad con el Estatuto de 1979, que entró en vigor en 1980 y la consolidó como símbolo institucional del autogobierno catalán. Desde entonces, la senyera es inseparable de las grandes citas simbólicas del calendario catalán: preside los actos de la Diada del 11 de septiembre y se entrelaza con la rosa y el libro cada Sant Jordi.
El espejo cubano de la independencia catalana
Muy diferente es la trayectoria de la estelada, la bandera que desde hace ya muchos años se ha convertido en el emblema visual del movimiento independentista y que, precisamente por eso, ha vuelto a ser noticia en las últimas semanas. Durante el partido de liga entre el Barça y el Elche, en el estadio Martínez Valero, agentes de la Policía Nacional protagonizaron una brutal agresión a un menor de edad que trascendió a las redes sociales. El episodio recibió una condena casi unánime del arco político catalán, y el ministerio del Interior ha abierto un expediente a los agentes. El Barça, por su parte, salió en defensa del joven socio y reivindicó que exhibir la estelada en la grada es un acto legítimo de exaltación del símbolo, no una provocación. De hecho, el siguiente partido del Barça en el Camp Nou se convirtió en una exhibición masiva de esta enseña.
A diferencia de la senyera, la estelada no tiene raíces medievales sino que es una creación del siglo XX, y su origen exacto es menos cerrado de lo que suele explicarse: el historiador Fermí Rubiralta, autor de una biografía sobre el que se considera su impulsor, Vicenç Albert Ballester, matiza que ya hay constancia fotográfica del diseño en 1915, y la primera estelada histórica conservada –en el Museo de Historia de Cataluña– perteneció a un voluntario catalán de la Primera Guerra Mundial. "Más que nacer, se populariza definitivamente", resume Rubiralta. Esta popularización ocurrió en 1918, cuando Ballester impulsa el Comité Pro-Cataluña, un organismo que buscaba el apoyo de la Sociedad de Naciones –el antecedente de la ONU– para la autodeterminación de Cataluña, siguiendo los postulados del presidente estadounidense Woodrow Wilson.
El diseño se inspiró en banderas de otros procesos de independencia, especialmente la cubana. La conexión no es solo estética, explica el historiador Josep Maria Solé i Sabaté: "Había catalanes que habían luchado con el ejército rebelde cubano" antes de llevar la simbología a Cataluña: el mismo Ballester trabajó durante unos años en Cuba. El triángulo azul representa la igualdad, y la estrella de cinco puntas, la libertad, "como en otros movimientos de liberación nacional de la época", sostiene Solé.
Durante décadas, la estelada fue un símbolo minoritario en el conjunto de la sociedad catalana, reservado a círculos independentistas y a menudo exhibido de manera clandestina durante la dictadura franquista. Su popularización masiva, como defiende Solé, es mucho más reciente: el 2010, cuando la sentencia del Tribunal Constitucional que recortaba el Estatuto llevó a buena parte del independentismo a abandonar la vía del pacto. "Es a partir de aquí, del 2010, cuando, de forma definitiva, ya se tomó como símbolo muy mayoritario la estelada", asegura el historiador. La Diada del 2012, con más de un millón de personas en la calle, sería su primera gran expresión de masas.