Diada

El marroquí y catalán independentista que llama a echar a Orriols del Fossar

Un joven igualadino ha sido el encargado de promover el boicot a Aliança Catalana en la Diada

11/08/2026 - 07:02 h.

BarcelonaComo muchos otros jóvenes, Nabil Bodrek llegó de Marruecos en patera. Tenía solo 16 años. La falta de oportunidades hizo que emprendiera un viaje en el que arriesgó la vida porque en el pueblo del Atlas donde nació no tenía ningún futuro: "Si en general en Marruecos está complicado, en el sureste aún más", explica, mientras deja claro que su familia no avalaba su plan. "No era consciente del riesgo y al principio mis padres me dijeron que no, pero con el tiempo acabaron aceptando que me marchara".

Cuando desembarcó en Cataluña en 2018 fue a un centro de menores temporal en Barcelona y después a otro de Piera hasta los 18 años. Encontró trabajo y se fue a un piso de Igualada donde todavía vive con dos amigos. Fue precisamente trabajando primero de cocinero y ahora de camarero en el casal popular El Foment donde entró en contacto con la izquierda independentista. Unos vínculos que hicieron que se formara y entrara a militar en Endavant y después en Arran cuando se creó el núcleo el año pasado. Ahora se ha convertido en el joven que llama a echar fuera a Aliança Catalana del Fossar de les Moreres, donde tiene previsto hacer un acto como el año pasado.

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"En el Fossar no caben discursos de odio y reaccionarios y hay que recuperar un espacio que pertenece al independentismo combativo", señala para justificar el boicot al partido de Sílvia Orriols que ya hace meses que se está gestando con una movilización unitaria. Aceptó la propuesta de poner la cara en los vídeos de las redes sin pensárselo. "Me lo comentaron y pensé que encajaba bastante porque soy de los colectivos que Aliança ataca", remarca Bodrek, que ya había hecho un par de vídeos antes: uno sobre la regularización y otro contra el racismo.

El joven independentista no esconde su miedo ante el auge de la extrema derecha: "Asusta su crecimiento, que responde al duelo post-Procés porque la gente está dolida, pero ellos simplifican el problema atacando al más débil cuando la mayoría de marroquíes trabajan, pero para ellos todos son el demonio y les funciona". "Nadie viene aquí a robar para entrar en prisión, viene con ganas de trabajar", añade. También rebate la lectura que hace la extrema derecha del islam. "No es tan diferente del cristianismo, la diferencia es la lectura que se hace de él y que el estado sea o no aconfesional".

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Ser amazic le ha ayudado a acercarse a la causa catalana porque históricamente el pueblo bereber ha sufrido políticas de arabización que limitaban el uso público de su lengua y su identidad cultural. "Ambos pueblos sufrimos conflictos lingüísticos", dice el joven igualadino, que se siente marroquí y catalán. "He vivido 16 años allí y aquí llevo 8 y me siento de aquí y de allí, no lo puedo separar", señala remarcando esta identidad compartida.

Admite que su implicación en la izquierda independentista no es habitual entre los jóvenes marroquíes: "No me he encontrado más militantes como yo, pero sí que hay en la órbita que participan de los actos que se organizan". Aunque Marruecos y España no tengan suscrito un convenio para las elecciones y no pueda votar en las elecciones –no tiene la nacionalidad española–, Dobrek no pierde el sueño. "No toda la política es votar cada cuatro años", remata para subrayar que ahora lo que le preocupa y ocupa es que Alianza no pueda poner los pies en el Fossar.

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