Las mil y una versiones de Ayuso con el polémico ático de lujo

Las explicaciones sobre el objetivo de la compra y la responsabilidad de la decisión están marcadas por los cambios de relato

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La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, en un acto reciente
25/09/2026 - 14:46 h
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BarcelonaEl ático de lujo de 6,3 millones de euros adquirido por la Comunidad de Madrid se ha convertido en una piedra en el zapato para el gobierno de Isabel Díaz Ayuso. La polémica, que amenaza con cobrar todavía más envergadura a raíz del traumático desahucio de Maricarmen Abascal, ha llegado a la justicia y también al Tribunal de Cuentas. Pero casi dos meses después de que El País destapara la compra, esta continúa rodeada de incógnitas, cambios de relato y contradicciones. Una situación similar, tragedia aparte, a la que se dio con Carlos Mazón sobre su papel el día de la dana en el País Valenciano.

¿Una oficina o una residencia oficial?

Después de que El País hiciera pública la compra del inmueble de más de 400 metros cuadrados en Chamberí como "oficina temporal" para el gobierno de Ayuso, la presidenta dijo: "Es falso, no me estoy comprando nada ni me están comprando nada". Admitió que el ático —que tiene una terraza de 199 metros cuadrados— se había adquirido como posible lugar donde "recibir reuniones institucionales" durante unas obras en la Real Casa de Correos, sede del gobierno regional, pero negó que estuviera pensado para su uso personal y, todavía menos, para vivir en él.

Un día después, sin embargo, trascendía que el piso tenía licencia para un uso únicamente residencial. Y la semana pasada Planifica Madrid —la empresa pública de la Comunidad que hizo la compra— hizo pública la documentación relativa al ático en la cual se confirma que se había buscado un "inmueble institucional de carácter residencial". "Es una práctica habitual a nivel estatal, autonómico o incluso local disponer de un inmueble institucional de carácter residencial o dependencias específicas para su uso de manera permanente u ocasional por diferentes autoridades como apoyo a las sedes oficiales", se justifica.

Los documentos, en este sentido, especifican que el inmueble debía tener "una zona destinada a lugar de trabajo y un área de descanso y alojamiento ocasional para autoridades en visita oficial a la Comunidad de Madrid o las mismas autoridades de la administración regional". Se hace mención a casuísticas como podrían ser los confinamientos de la pandemia, pero en ninguna parte se hace referencia a las obras del edificio del gobierno madrileño.

La venta repentina el día después del escándalo

El día inmediatamente posterior a la publicación del escándalo, y a pesar de haber justificado encarnizadamente la compra, el gobierno madrileño anunció que ponía el piso a la venta. Sin muchas explicaciones para justificar el giro repentino de guion, y sin admitir que se tratara de una solución de emergencia ante la polémica, la Comunidad anunció que el dinero que se obtuviera se destinaría a la reconstrucción de las zonas arrasadas por los incendios de este verano.

"Está en venta; chao, pescao", soltaba la misma Ayuso este agosto para intentar enterrar la polémica. Pero la semana pasada se supo que la subasta del inmueble quedó desierta y que, por tanto, nadie hasta ahora ha querido comprar el piso. El consejero de la Presidencia, Miguel Ángel García Martín, que también preside la empresa que gestiona el suelo en la Comunidad, anunció que lo volverán a subastar porque la determinación es poder venderlo. El precio de salida es de 6,7 millones.

Del "no tengo ni idea" al "no me pareció mal"

Ayuso ha querido quitarse responsabilidades sobre la compra del ático desde el primer momento. Y no solo atribuyó el caso a una campaña de "desprestigio" contra ella, sino que llegó a quitarse de encima las preguntas de los periodistas con un "no tengo ni idea". La presidenta había delegado todas las explicaciones en su consejero de Presidencia, que ha pasado de defender que se compró el ático "a petición" de su consejería a negar que fuera ningún encargo y alegar que la operación formó parte del trabajo habitual de Planifica Madrid.

Este jueves, en una nueva versión de los hechos, la misma Ayuso afirmó en una entrevista a Cuatro que la decisión de comprar el ático fue de su "equipo" y que ella lo avaló: "A mí no me pareció mal", ha dicho. "Nosotros tenemos todo tipo de inmuebles en la Comunidad, unos se venden, se van comprando... y vamos gestionando un patrimonio que es pequeño, en proporción a lo que significa la Comunidad de Madrid", se limitó a añadir. Con todo, la documentación de 224 páginas que facilitó hace una semana la Comunidad no especifica quién ordenó la compra.

Una operación fantasma

Uno de los principales puntos de controversia de la compra del ático tiene que ver con el hecho de que, a pesar de que el gobierno de Ayuso la defendió, esta no se publicitase ni se recogiese en ningún presupuesto ni ningún portal de transparencia. No fue hasta que la adquisición saltó a los medios que se admitió e, incluso entonces, no se aclaró cuántos millones de dinero público se habían destinado a ello. Fue nuevamente El País quien destapó el precio de 6,3 millones de euros. Según la documentación oficial revelada recientemente, el objetivo de la Comunidad era, una vez comprado, alquilar el piso a Planifica Madrid por 3.000 euros al mes durante al menos diez años.

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