Partidos políticos

¿Por qué no hay partidos de marroquíes ni latinoamericanos en Cataluña?

Entre la cooptación de los partidos tradicionales y las trabas al derecho a voto: las claves de un sistema que mantiene la diversidad demográfica fuera de las instituciones

25/08/2026 - 07:02 h.

BarcelonaEl Partido Andalucista se presentó a las últimas elecciones andaluzas —obtuvo solo 532 votos— apelando al "humanismo islámico" como bandera y al deseo de reivindicar el árabe como "lengua histórica". Su irrupción ha servido de combustible para la extrema derecha. Candidatos como Manuel Gavira (Vox) agitaron el fantasma de la "islamización", y han convertido una propuesta de normalización lingüística en la prueba de cargo de los argumentos alarmistas que comparten con Alianza Catalana: la idea de que la autoorganización de los inmigrantes es una amenaza directa para la democracia y la libertad. En resumen, que llegará el día en que serán suficientes para crear sus propios partidos y ganar las elecciones. Una teoría de la invasión a la que una parte de la ciudadanía recurre también ahora para reclamar la expulsión de todos los inmigrantes que llegaron a Ceuta.

La organización arabista andaluza es, sin embargo, un caso aislado en el Estado, al cual recientemente se ha añadido la propuesta de Hasan Izquierdo –converso al islam y dirigente vinculado al Partido Andalucista– de presentarse a los comicios municipales de Barcelona con un proyecto que busca representar a musulmanes e inmigrantes, con propuestas como la conversión de la plaza de toros La Monumental en una mezquita. La gran presencia de comunidades magrebíes y también latinoamericanas, sin embargo, no ha derivado en la constitución de partidos que busquen básicamente el objetivo de representarlas. De momento, han sido los partidos tradicionales los que han ido cooptando estas reivindicaciones de manera más o menos exitosa.

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En Lleida tuvieron una especie de experimento en 2024 cuando Mourad El Boudouhi inició una campaña con la idea de que "los partidos políticos catalanes pusieran en sus listas gente de origen de fuera", tal como dijo él mismo en conversación con el ARA. Bajo el lema "Levántate por Lleida" y, buscando una imagen de unidad, mostrando juntas las banderas de Cataluña y de Marruecos para reivindicar que "hay un solo país", Boudouhi quería que los partidos "fueran conscientes de que hay gente inmigrante preparada para entrar en política". La campaña, que hizo reavivar una vez más a la extrema derecha, como demostraban las quejas del secretario general de Vox, Ignacio Garriga, no estaba pensada para montar un partido. Ahora bien, el activista no descarta reactivarla y dar un paso más de cara a las elecciones municipales de 2027. "Si de aquí a un mes los partidos no han movido ficha, haremos el mismo cartel, pero con fecha 2027" comenta El Boudouhi, y sentencia: "Crearemos un partido y haremos campaña".

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En Cataluña no han sido las personas de origen marroquí las que se han movido para crear un partido propio. De hecho, fueron precisamente los andaluces los que, hace más de 46 años, crearon el Partido Socialista de Andalucía, que en 1980 consiguió dos escaños en el Parlament. También ha habido intentos de crear partidos de residentes europeos, como el caso de Mallorca en 1998, donde el empresario Horst Abel promovió la formación Amigos Alemanes en España para defender intereses urbanísticos y lingüísticos, como la oposición al estudio del catalán en las escuelas. En el ámbito internacional encontramos ejemplos de partidos de identidad étnica muy consolidados, como los partidos kurdos en Turquía, que articulan demandas específicas de su colectivo. La dinámica en el Estado, sin embargo, parece ser meramente anecdótica.

Los motivos de una ausencia

Diferentes estudios apuntan a que la ausencia de partidos magrebíes o latinoamericanos en el Estado responde a diversos factores estructurales, como el sistema de listas cerradas y partidos grandes o el importante peso del eje territorial-nacional. En conversación con el ARA, Santiago Pérez-Nievas, profesor e investigador de la Universidad Autónoma de Madrid, señala, sin embargo, que la principal causa es que se ha producido una "incorporación parcial dentro de partidos ya existentes", especialmente, "en espacios de izquierda y en la política municipal urbana".El experto destaca que, en el ámbito de los partidos, y sobre todo en elecciones locales, se han dado casos de integración en formaciones como el PSC, ERC, Comuns, Podem. La diputada de ERC, Najat Driouech, es hoy por hoy, sin embargo, la única diputada nacida en Marruecos. En el ámbito municipal sí que hay más casos como el actual alcalde de Castelló de Farfanya, el también republicano Omar Noumri, el primer alcalde musulmán del Estado, o Moha Lalouh, que ha sido recientemente escogido candidato de Comuns en Figueres.

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El PP también ha incluido en sus listas a personas de origen inmigrante, pero lo ha limitado a población latinoamericana. Ahora bien, "los partidos no han tenido una estrategia sistemática y coherente de formar estos perfiles desde la base", critica Pérez-Nievas, y destaca que "los latinoamericanos o los europeos occidentales tienen más facilidad para acceder a listas y cargos que, por ejemplo, los marroquíes".Su presencia, sin embargo, es muy baja. Gemma Pinyol, profesora de la Universitat Autònoma de Barcelona, señala a este diario un grave problema de representatividad derivado de las limitaciones del derecho a voto: "Son personas que trabajan y contribuyen, pero no votan". Así pues, siguiendo una dinámica de "clientelismo del mercado", como no hay posibilidad de rédito electoral, "no hay esta búsqueda de la representatividad por parte de los partidos", apunta la experta. De hecho, la falta de representación llama la atención cuando se miran las cifras: el estudio La diversidad en la política española destaca que, en la última legislatura acabada (2019-2023), mientras la población de origen extranjero superaba el 15%, en el Congreso de los Diputados su presencia a duras penas llegaba al 2%.España, además, está "indudablemente atrasada" en la representación política de la población inmigrante respecto a Europa, apunta Pérez-Nievas. En el año 2021, el estudio Repchance Europe indicaba que, frente al 2% de representatividad española, en los Países Bajos representaba un 19%, en el Reino Unido un 15% y en Suiza un 14%. Una situación en la que "el argumento de que la inmigración es más reciente en España ya no es suficiente", destaca el experto.Una anomalía democrática

En última instancia, pero, la aparición de este tipo de partidos no debería ser el objetivo. Pinyol reflexiona que estas formaciones son, en realidad, "anomalías democráticas". Según la experta, la existencia de un partido exclusivamente étnico o nacional significa que "lo hemos hecho muy mal como proceso de construcción de una sociedad conjunta". Advierte que modelos como el de Latinos por Trump, que se está intentando exportar a Europa, solo tienen sentido "en sociedades extremadamente segmentadas" donde la convivencia "es muy complicada y existe una pertenencia étnica marcada por el racismo y la xenofobia". El reto, pues, no es crear partidos segregados, sino normalizar la participación de una población que ya forma parte activa de la sociedad.