El gobierno español se centra en el plan de choque contra la guerra y enfría los presupuestos

"No se la juegue, esta vez": la mayoría plurinacional evidencia la división sobre las medidas que hay que tomar a raíz del conflicto en Irán

MadridLa guerra en Oriente Medio ha marcado una sesión de control en el Congreso de los Diputados con la mirada puesta en el viernes, cuando el presidente español, Pedro Sánchez, tendrá que detallar las medidas para paliar los efectos económicos del conflicto. Un plan de choque que hoy por hoy es la prioridad del gobierno español, hasta el punto de que enfría la posibilidad de presentar los presupuestos de este año durante este primer trimestre, tal como se había comprometido Hacienda hasta ahora. En una rueda de prensa después de reunirse con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, Sánchez ha dejado en el aire la presentación de las cuentas este mes ante "la gravedad de la situación internacional". De hecho, ha considerado que es una de las "peores crisis" de su mandato. Y es que ahora mismo Sánchez no tiene apoyos para sacar adelante unos presupuestos y gobierna con las cuentas prorrogadas desde el año 2023. Para cumplir con el compromiso que hasta ahora había mantenido, se tendrían que presentar la semana que viene –cuando Sánchez comparece para explicar su posicionamiento sobre la guerra de Irán– o durante la Semana Santa. Después, lo más probable es que la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, deje el ejecutivo para ser candidata a las elecciones de Andalucía, que Juanma Moreno Bonilla tiene que convocar (se habla del 31 de mayo o del 21 de junio, ya que la semana del 6 al 12 hay la visita del Papa a España).

Ahora bien, el gobierno español tampoco tiene asegurados los votos del Congreso al paquete de ayudas para hacer frente a la crisis de la guerra de Irán y mantiene cerrado a cal y canto el listado concreto de medidas que incluirá. Si bien este martes desde la Moncloa ya avisaban que el plan de choque no sería generalizado –sino quirúrgico y centrado en los sectores más afectados–, este miércoles ya se ha evidenciado la tensión dentro de la mayoría plurinacional sobre qué se debe incluir. Si bien el PNV ha reclamado que haya rebajas fiscales y que no se mezcle con otras medidas "extremas" o "ideológicas", desde Podemos exigen al ejecutivo que limite el precio de los alimentos, de los alquileres, de las hipotecas y de la energía. Sumar, socio de coalición, también presiona al PSOE para que incorpore en el decreto ley la cuestión de la vivienda, que divide a la mayoría en el Congreso.

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Sánchez no ha concretado el plan de choque (será él mismo quien lo detallará el viernes y quiere esperar las conclusiones del Consejo Europeo de este jueves), pero se ha comprometido a negociar y a proteger a los más vulnerables: eso sí, ha pedido responsabilidad ante la situación. Está previsto que después de aprobar el decreto ley el viernes en el consejo de ministros extraordinario, se vote el jueves que viene su convalidación en la cámara española. Fuentes de la Moncloa aseguran que están hablando con todos los grupos y admiten que tienen que hacer un "juego de equilibrios" para conseguir los votos: "Hay que encontrar la fórmula mágica".

División dentro de la coalición

Antes de empezar el pleno, el ministro de Derechos Sociales, Pablo Bustinduy, ha reiterado la demanda de prorrogar los contratos de alquiler. "Llevamos meses luchando para que haya la prórroga, es una medida de sentido común", ha defendido cuando le han preguntado por esta cuestión. Y ha lamentado los recelos que ha mostrado el PSOE desde el primer momento. "No haremos un decreto ley para que nos lo tumben", ha dicho la vicepresidenta primera, María Jesús Montero, en una atención a los medios. Incluso dos ministros han entrado en contradicción en directo: saliendo del hemiciclo, los periodistas han preguntado a la titular de Sanidad y dirigente de Sumar, Mónica García, si el decreto ley incluiría vivienda y lo ha dado por hecho; por su parte, el ministro de Presidencia, Félix Bolaños, que estaba a su lado, ha respondido: "No es tan seguro".

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Y es que desde la bancada socialista quieren priorizar el "consenso" y tienen asumido que si se incluyen en el decreto cuestiones que tienen que ver con la vivienda, probablemente Junts o el PNV quedarán fuera de la mayoría. "No se la juegue, esta vez", le ha advertido la portavoz de los nacionalistas vascos, Maribel Vaquero, "negocie", porque de ella dependen, ha dicho, muchas familias y muchos autónomos. Tanto el PNB como Junts han presentado sus propias medidas para hacer frente a los efectos de la guerra, y están basadas en la reducción del IVA al 5% para los suministros energéticos esenciales; una deflactación del IRPF generalizada para hacer frente a la inflación; y la recuperación de la excepción ibérica para limitar el precio del gas, las ayudas a los suministros para las familias más vulnerables y la bonificación del precio del combustible para algunos sectores. Desde Junts, el diputado Josep Maria Cruset ha instado al PSOE a poner sobre la mesa estas medidas si quiere que le den apoyo, y ha lanzado una advertencia: que no mezclen las medidas para paliar los efectos de la guerra con la prórroga de los contratos de alquiler, porque lo tumbarán.

Ahora bien, desde Podemos y Bildu reclaman todo lo contrario. Ione Belarra ha exigido a Sánchez que convierta el "no a la guerra" en una realidad y cierre las bases de Rota y Morón, que expulse al ejército estadounidense de España y que salga de la OTAN. "La guerra no la puede pagar la gente trabajadora, que la pague Repsol", ha reclamado, y ha añadido que no se saldrá de la situación bajando los impuestos: "Hay que intervenir el mercado". En la misma línea se ha expresado el portavoz de Bildu, Oskar Matute, en una pregunta a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero: "No tenga miedo a la derecha, hay que recuperar el impuesto a las energéticas [...]. Son medidas extremas, sí, de extrema necesidad".

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Sánchez pide al PP que aclare su posición sobre la guerra

El cara a cara más tenso de la sesión de control, sin embargo, ha sido –como ya es habitual– entre Sánchez y Feijóo. Ante las acusaciones de "perdedor" del líder popular por el ciclo electoral negativo del PSOE en las autonómicas, el presidente español ha sacado pecho de la "coherencia" de su política exterior y ha reprochado al PP que no aclare cuál es su posición sobre la guerra en Irán: "No puede apoyar a quien provoca el incendio y después quejarse de sus efectos. Rectifique", ha dicho Sánchez, que ha recriminado al PP que no se enfrente a Trump. "Ustedes dicen sí a la guerra y no a las ayudas", ha rematado el presidente español.

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Feijóo ha dicho que, si el gobierno español quiere tener el apoyo de los populares, no mezcle las medidas para hacer frente a la guerra de Irán con otros temas: "No se le ocurra llevar las medidas en un decreto ómnibus", le ha avisado. Y le ha conminado a "hacer lo correcto" y "copiar las medidas" que presentó el PP hace días, como bajar el IRPF, el IVA de la energía, los impuestos a todos los carburantes y el gasoil profesional. "La mayoría de los españoles no queremos la guerra, lo que sí que queremos es que usted nos deje en paz", ha zanjado.