La gobernanza del Estado

El nuevo as en la manga de Pedro Sánchez para intentar llegar a 2027

Convertido ya en el tercer presidente más longevo de la democracia, busca la confrontación directa con Trump y avanzar en carpetas clave para sus socios

MadridDesde el momento en que Pedro Sánchez llegó a la Moncloa, ha vivido una especie de periodo de descuento. Es imposible contar con los dedos de una mano las veces que sus rivales lo han dado por muerto o sus propios socios le han dado un ultimátum para que deje la legislatura en suspenso. Pero el líder del PSOE sigue ahí, hasta el punto de que esta semana ya se ha convertido en el tercer presidente más longevo de la democracia española, solo por detrás de Felipe González y José María Aznar. Si completara su mandato, como él mismo afirma, sería el segundo, solo por detrás de los 14 años de Felipe González en el poder. Sin embargo, en la Moncloa son conscientes de la hostilidad con la que tienen que lidiar, especialmente en Madrid, y de los malos resultados electorales que tendrán que afrontar a corto plazo: se espera un revés para Pilar Alegría este domingo en Aragón y no hay buenas perspectivas ni en Castilla y León (15 de marzo) ni para María Jesús Montero en Andalucía (en junio). Para contrarrestar esta realidad —que a principios de año se ha complicado aún más con la gestión de la crisis ferroviaria—, el plan de Pedro Sánchez pasa no solo por consolidarse como líder de la izquierda, sino también por ser la cara visible de una especie de "bloque democrático" transversal.

Para comprender la estrategia del gobierno español, es necesario tener en cuenta que, para Moncloa, la política ya no se articula a través del tradicional eje ideológico derecha-izquierda, sino que ahora se divide entre los demócratas y una especie de "fascismo moderno" representado por Donald Trump y los tecno-oligarcas —que arrastran a la derecha tradicional—. Por eso, Pedro Sánchez ya no se conforma con competir con Alberto Núñez Feijóo o Santiago Abascal, sino que busca la antítesis con el gran líder de toda esta ola: Donald Trump. O Elon Musk (X) y Pavel Durov (Telegram) como representantes de los oligarcas que se alinean con la extrema derecha global para conquistar los gobiernos occidentales.

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Este es el tablero de juego político que ha intentado establecer esta semana con el anuncio, por un lado, de prohibir el acceso a las redes sociales a los menores de 16 años y, por otro, de defender la regularización de migrantes que el gobierno español ya ha aprobado. Esto ha sido repetido por los medios norteamericanos: El New York Times Ha cubierto la decisión de regularizar a medio millón de personas y también ha publicado un artículo de Sánchez en sus páginas defendiéndola: «Occidente necesita inmigrantes» fue una de las ideas clave.

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El periodista Richard Quest también preguntó a CNN esta semana por qué iba en la dirección «opuesta» a la de la mayoría de los gobiernos en materia de inmigración. Sánchez respondió: «Hay un aspecto moral, que es que hemos sido un país de migrantes [...]. Y un aspecto pragmático, que es que estas personas están contribuyendo al éxito económico de España». Una filosofía completamente opuesta al ICE de Donald Trump y con la que pretende movilizar al electorado para cambiar las encuestas, que ahora pronostican una victoria del PP y Vox en las próximas elecciones generales.

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La longevitat dels presidents espanyols
Nombre de dies al govern

Innovación con Junts

Más allá de la historia, en la práctica, el ingrediente clave para intentar finalizar el mandato son los socios parlamentarios. Sánchez tiene muchos problemas con la mayoría plurinacional: en Moncloa son conscientes de la dificultad de paralizar una mayoría con muchas diferencias ideológicas, y el ejemplo más claro ha sido esta semana con el... separación del decreto ómnibus para el aumento de las pensiones y las medidas antidesahucios, que aún no están garantizadas por el no de Junts.

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Sin embargo, a principios de este 2026, Sánchez ha intentado reactivar cuestiones clave para los partidos que lo apoyan. A principios de enero, se fotografió con Oriol Junqueras y presentó el modelo de financiación pactado con Esquerra; ha pactado con Podemos la regularización de migrantes, y la semana que viene impulsará la ley contra la reincidencia múltiple que Junts lleva tiempo reclamando. Una regulación que, por otro lado, ya ha generado mucha expectación en el ámbito local: tanto una delegación de alcaldes de Junts como del PSC estarán en el Congreso para exigirla, ya que todos tienen interés en capitalizarla de cara a las elecciones municipales de 2027.

Es con los de Carles Puigdemont con quienes el PSOE sigue manteniendo la relación más tortuosa. Desde que Junts decidió romper relaciones con el gobierno español el pasado octubre, no ha habido negociación directa. Esto ha obligado al entorno de Pedro Sánchez a innovar en política parlamentaria: buscar interlocutores indirectos —básicamente, el PNB— o lanzar globos sonda a los medios de comunicación para ver cómo se comporta el partido de Miriam Nogueras con algunos anuncios. También intuyen qué medidas ideológicamente creen que Junts podría ver con buenos ojos o se guían por el manual del acuerdo de Bruselas (con todos los expedientes pendientes) para saber qué teclas deben pulsar para complacer al partido de Puigdemont. Existe un canal de comunicación formal, a través del cual el secretario de Estado para las Cortes, Rafael Simancas, transfiere información de servicio a Nogueras sobre iniciativas parlamentarias.

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Este tipo de coqueteo a través de un intermediario, donde el PSOE tiene claro lo que quiere Junts y sus miembros se limitan a esperar a que el otro partido tome medidas, es el sistema que también seguirán ante la delegación de competencias en materia de inmigración ya acordada entre ambos partidos y que hundió a Podemos en el Congreso.

Con la regularización anunciada por Sánchez, ahora los de Ione Belarra están abiertos a volver a hablar del tema, a pesar de haber tachado el proyecto de ley de "racista". ¿Significa esto que existe una negociación abierta clásica? No. Fuentes de Podemos explican que su compromiso con el PSOE fue mostrarse dispuestos a negociar a cambio de la regularización de los migrantes, mientras que Junts exige que Podemos se retracte y defienda explícitamente que Cataluña debe asumir estas competencias sin tocar el artículo. ¿Cómo saldrá entonces de este impasse? El PSOE asume que se sumergirán en un nuevo diálogo indirecto. Confían en que si la delegación de competencias sale adelante y el regreso de Puigdemont en primavera es posible, además de avanzar en la financiación con Esquerra –que beneficiará a Salvador Illa en la Generalitat con los presupuestos en Cataluña–, podrán dar a la legislatura la pátina de estabilidad necesaria para llegar a 2027. Aunque sea sin aprobar las cuentas del Estado.

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Sin alternativa

Fuentes de Moncloa no ocultan la dificultad de convivir con la realidad de esta legislatura, pero están convencidas de que sus socios no tienen otra opción que apoyar a Sánchez. La alternativa del PP y Vox para sus intereses es mucho peor —señalan—. Se ejemplifica con una metáfora gráfica: independientemente de la procedencia de los grupos de la mayoría plurinacional, todos tienen que pasar por la misma rotonda, que es el PSOE, para seguir adelante con su programa. Porque —volviendo al principio— en el Gobierno español interpretan que todos los grupos de la mayoría plurinacional forman parte de este «bloque democrático» que Pedro Sánchez quiere liderar.