Junts se desmarca definitivamente de la reforma de la ley de política lingüística

El partido argumenta que el acuerdo no esquiva la "imposición" del 25% de castellano y presentará una propuesta alternativa al Govern

BarcelonaDespués de un mes y medio de bloqueo en el Parlament y negociaciones sin resultados, Junts per Catalunya ha decidido romper la baraja y se desmarca definitivamente del acuerdo por el catalán en la escuela pactado el 24 de mayo con ERC, el PSC y los comunes. Según ha informado en rueda de prensa el portavoz del partido, Josep Rius, la dirección ha acordado por unanimidad "no participar de ninguna reforma de la ley de política lingüística". JxCat, que ya se había descolgado del pacto poco después de que se anunciara con el argumento de que había que sumar el apoyo de las entidades prolengua, concluye ahora que la reforma no reúne el "consenso" político, educativo y lingüístico suficiente, y que tampoco ha impedido que el Tribunal Superior de Justícia de Catalunya (TSJC) "impusiera" este lunes la ejecución forzosa del 25% de castellano, dando 15 días para que se aplique en todas las escuelas de Catalunya.

Junts ha decidido no ceder a la presión del resto de los partidos, a los que ha acusado de no aceptar "ninguna de las condiciones" que había fijado para avalar la reforma en el Parlament y, en los próximos días -según ha anunciado Rius-, trasladará una "propuesta concreta" al Govern sobre cómo "proteger la inmersión". El portavoz no ha querido dar detalles de esta propuesta, que posteriormente compartirán con entidades y partidos, pero sí que ha dejado claro que no pasará por "adaptar" la ley de política lingüística a una "sentencia injusta". "Después del auto del TSJC ha quedado demostrado que [...] no servirá para proteger la inmersión", ha dicho. Las condiciones de Junts, que ha descartado plantear la "desobediencia" por falta de apoyos, siguen siendo tres: mantener el catalán como lengua vehicular, proteger las direcciones y docentes con una validación de los proyectos lingüísticos a través del Govern y mantener la inmersión y las aulas de acogida.

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Acusación de "deslealtad"

Con este movimiento Junts pone la pelota sobre el tejado de ERC, que tiene que decidir si mantiene la voluntad de salir adelante la reforma con PSC y los comunes, pero sin su socio en el Govern -con el impacto que esto podría tener para la estabilidad del ejecutivo- o si cede y acepta explorar una alternativa para responder a la sentencia del 25% del castellano que, aunque se aprobara vía decreto, requeriría de una mayoría en el Parlament para ser convalidada. Rius ha lamentado que el resto de los grupos implicados en el acuerdo unitario hayan atribuido a JxCat una actitud de "obstruccionismo" e incluso los ha acabado acusando de "deslealtad", un dardo que sin decirlo también iba contra Esquerra. Aun así, las palabras más duras se las han llevado los socialistas. "En la defensa del catalán Junts no acepta lecciones de ningún partido y menos del PSC", ha afirmado, para concluir que no avalarán ninguna medida que suponga un "retroceso" para el catalán.