El penalti a Lamine Yamal visto desde la residencia de la embajadora francesa en Madrid
MadridLa invitación de la embajada francesa a la fiesta nacional del 14 de julio en Madrid ya incluía en el programa ver la semifinal del Mundial. Lo que no sabían hace un mes cuando la enviaron es que el partido sería entre Francia y España. Y menos que sería la misma semana que un expresidente del gobierno español –Mariano Rajoy y Brey– haría un comentario racista sobre los jugadores franceses. Este ha sido sin duda uno de los temas más comentados este martes en el palacete de la calle Serrano 124 de Madrid, donde reside la embajadora, Kareen Rispal, y donde se ha celebrado la conmemoración de la toma de la Bastilla con cientos de invitados en la capital española.
De hecho, también ha sido uno de los temas en París, ya que el presidente español, Pedro Sánchez, ha aprovechado su presencia en el desfile militar en los Campos Elíseos para pedir disculpas por el comentario de Rajoy: "Me siento muy avergonzado". Unas excusas que cinco días después del artículo en El Debate no ha pedido aún el exlíder del PP, aunque esta tarde en la embajada sí que había alguien que asumía que Rajoy podría hacerlo próximamente en otro artículo.
El primer gol, sin disimular
Antes de que comience el partido, la embajadora Kareen Rispal da un discurso en el que celebra la "amistad" con España y la define como un socio clave en la UE ante los "desafíos", sobre todo en términos de seguridad, globales. En este momento nadie del público todavía puede beber alcohol, ya que por protocolo no se servirá el champagne hasta después del parlamento de Rispal y la interpretación de los respectivos himnos.
Lo de Rajoy no es el único tema polémico que planea entre Francia y el PP en la cita, ya que los populares están en pie de guerra contra el tratado de amistad que Sánchez pactó con Macron, que ya ha ratificado el Congreso y que ahora está encallado porque el Senado lo ha llevado al Tribunal Constitucional. Desde la embajada reconocen que no quieren meterse en cuestiones de política interna y mantienen la prudencia, mientras que el PSOE señala a cara descubierta la voluntad del PP de castigar a Pedro Sánchez por la vía que sea.
La sensación de ver España-Francia en territorio literalmente francés, pero en Madrid, es francamente extraña. Lo admite un veterano de la Policía Nacional que hace una cola larguísima para conseguir una degustación de quesos franceses. Al principio son contados los asistentes –entre los que se encuentran los ministros Fernando Grande-Marlaska y Ana Redondo– que están pendientes del fútbol, pero a medida que avanza el partido la gente va prestando más atención al juego. Se oyen los primeros gritos de los franceses cuando su equipo se acerca a la portería contraria. "No sé si son más o menos, pero se contienen menos...", conversa un grupo que va con España. Un comentario que quedará caducado pocos minutos después con la falta a Lamine Yamal y el penalti. ¡Gooooool! ¡Gooooool! Mucha euforia y poca contención, a pesar de que están literalmente en campo contrario.