¿Está en riesgo el Gobierno frente al caos de Cercanías?
BarcelonaCercanías va camino de convertirse en la losa más difícil de arrastrar para el gobierno de Salvador Illa. Hace un año, una semana caótica en el sistema ya desembocó en un pleno monográfico en el Parlament y con la oposición pidiendo la dimisión de la consejera de Territorio y portavoz del ejecutivo, Sílvia Paneque. Las inversiones que pregona el gobierno español por el momento no tienen resultados visibles; por el contrario, el fatídico accidente de Gelida evidenció aún más la fragilidad de la infraestructura. Cercanías colapsó y quedó sumida en la crisis más grave que ha sufrido el sistema. La situación hizo inevitable que la oposición volviera a exigir la dimisión de Paneque y que, esta vez, también se sumara a uno de los socios, Esquerra. Cercanías será probablemente el principal quebradero de cabeza del Govern durante toda la legislatura, pero ¿puede acabar con el ejecutivo de Salvador Illa?
De entrada, el Gobierno ha intentado blindarse intentando focalizar en Renfe y Adif la responsabilidad de la gestión de la crisis. Mientras la oposición seguía exigiendo la destitución de Paneque, la consejera salió el lunes a pedir dimisiones y, pocas horas después, ambas compañías destituían a dos de sus responsables. Ahora bien, que el responsable de la nueva operadora de Cercanías, Òscar Playà, sea quien asuma ahora la dirección de Renfe Catalunya significa dos cosas: la voluntad de hacer visible que el traspaso empieza a andar, pero también la dificultad de desvincular a la Generalitat de la gestión de esta crisis.
La posición de los socios
Los presupuestos son el baremo que mide la estabilidad de una legislatura. Esquerra ha exigido la dimisión de Paneque –Illa no está dispuesto a dejar caer a una de sus principales consejeras, que dirige carpetas tan prioritarias para el presidente como la vivienda–, pero no lo ha condicionado a abrir las negociaciones por las cuentas –aunque Oriol Junqueras saliera de forma urgente en rueda de prensa el pasado domingo a exigir la destitución de Paneque–. Los republicanos siguen instalados en el pragmatismo y el partido está dispuesto a hablar de los presupuestos aunque la crisis de Cercanías siga viva –sabiendo que esta cuestión genera debate interno en el partido–. Ahora bien, primero el gobierno español debería desatascar la recaudación del IRPF, la condición que ERC ha puesto para negociar las cuentas. Pero una cuestión que está completamente bloqueada. Por tanto, si los republicanos quieren negociar presupuestos, tendrán que buscar otra pista de aterrizaje.
Los comunes, por su parte, siguen exigiendo que el ejecutivo cumpla los acuerdos firmados por la investidura y ponen el foco especialmente en vivienda. De hecho, ambos socios son los principales interesados en que el Gobierno siga para garantizar que sus pactos vean la luz. Sin una alternativa al Parlamento que haga sombra a Isla; con las encuestas augurando un crecimiento de la extrema derecha, y mientras los de Oriol Junqueras y los de Jéssica Albiach estén dispuestos a apuntalar al gobierno socialista –con presupuestos o suplementos de crédito–, el ejecutivo no corre ningún riesgo aunque Cercanías pueda hacerle la vida imposible toda la legislatura.
Los detalles de la semana
Roger Montañola vuelve al Parlament
Roger Montañola, excandidato del PDECat, estuvo esta semana en el Parlament, donde se le vio conversando con diputados de ERC y el PP, entre otros. Cuando pasó junto a uno de los televisores de la cafetería, le pareció ver a la exconsejera y también excandidata del PDECat Àngels Chacón: era la diputada del PP Míriam Casanova, que intervenía en el pleno.
Lapsus en el funeral de Adamuz
El jueves se celebró el funeral por las víctimas del accidente de tren en Adamuz en Huelva. La Cadena SER estaba explicando qué invitados iban llegando y cuando la periodista dijo que los reyes todavía no estaban en el recinto, sufrió un lapsus y habló de los "Reyes Magos".