Plan España 2050

Sánchez presenta su antídoto contra la España desértica, envejecida y hundida económicamente de 2050

Trabajar hasta los 70 años y jornadas laborales de 35 horas semanales son algunas de las ideas del plan del gobierno español

MadridEn 2050 España tiene todos los números de ser un estado desértico, donde el 88% de la población viva en grandes ciudades como Barcelona, Madrid y Valencia, y la economía no remonte por la baja productividad y la reducción de la población, además de un claro envejecimiento –uno de cada tres españoles tendrá más de 65 años y por cada persona en esta franja solo habrá 1,7 en edad laboral–. 20.000 personas morirán cada año por el aumento de las temperaturas, a 27 millones les faltará agua y los jóvenes tendrán muy pocas perspectivas laborales. La educación española puede caer en picado y ser peor incluso que la de Hungría, puesto que ahora mismo las personas con titulación universitaria ya tienen unos niveles de comprensión lectora y de habilidades matemáticas más bajos que los graduados en bachillerato en los Países Bajos, y en 30 años 3,4 millones de estudiantes podrían repetir curso y 2,2 millones podrían abandonar antes de tiempo la escuela.

Ante este escenario casi apocalíptico, el gobierno español ha elaborado su antídoto para revertir la situación en el plan prospectivo España 2050 (consultad aquí el texto completo, y aquí el resumen), que ha capitaneado el gurú de Pedro Sánchez, su jefe de gabinete, Iván Redondo, y que ha presentado este jueves el presidente español en un amplio acto en el auditorio del Museo Reina Sofía. Un ejercicio prospectivo que ya han iniciado países como Francia y Finlandia y que busca dibujar el futuro para dar una perspectiva optimista después del pesimismo extendido desde la crisis de 2008. Como si fuera un coach, animado por el director del proyecto, Diego Rubio –amigo de Redondo–, Sánchez ha reclamado tener una "visión ambiciosa", pero también "realista", del futuro que nos espera y no limitarnos a mirar a corto plazo. El estudio consta de 676 páginas y ha sido elaborado por un centenar de investigadores de prestigio, que han trabajado desinteresadamente durante un año "con independencia y libertad" para señalar los retos y oportunidades de dentro de 30 años en España.

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Hay que tener en cuenta que España 2050 llega después de que Sánchez centrara buena parte del último año en presentar su proyecto de país para seis años, más allá del fin de la legislatura en 2023, de la mano de los fondos europeos. Es lo que ha llamado el Plan de Resiliencia, y que le ha servido durante meses para llevar a cabo una gira en todo el Estado para presentarlo y hacer un pequeño anuncio –en función de la actualidad– en cada lugar. Una especie de campaña que ahora se extenderá con la presentación de este nuevo plan prospectivo a los 19 territorios del Estado, con la participación de gobiernos autonómicos y ayuntamientos –que "tendrán un papel decisivo– y a través de reuniones bilaterales y mesas redondas con representantes de las administraciones, think tanks, patronales, sindicatos, universidades, fundaciones, ONGs, asociaciones y partidos.

La alternativa a los Pactos de la Moncloa

Sánchez ha anunciado así el inicio de un "gran diálogo nacional" sobre el futuro de España "las próximas semanas". Un proceso que quiere que sea de "abajo a arriba", abierto a todos los ciudadanos e instituciones y que "durará meses". Porque por encima de todo ha enfatizado que el estudio es un "documento vivo" que se tiene que enriquecer con un "debate libre y plural" donde tengan cabida "todas las ideas y posturas" y donde se diseñe una "visión compartida" de lo que tiene que ser la nueva "España". No hace falta ni mencionar que el documento no aborda el debate territorial desde una perspectiva del conflicto en Catalunya y menos el cuestionamiento de la monarquía.

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Y es que después del intento frustrado de reeditar los Pactos de la Moncloa en abril pasado, una manera de intentar llegar a grandes pactos con un PP que solo mira hacia el adelanto electoral, Redondo busca ahora dibujar la España de dentro de 30 años volviendo a apelar al consenso de la Transición. Pero ya no es un proceso de arriba a abajo, sino que ahora se tiende la mano a organizaciones y a la sociedad civil. Redondo ya da la espalda al PP con el objetivo de reflotar la legislatura.

La presentación de Sánchez llega en un momento de debilidad, después de los malos resultados de las elecciones madrileñas y la crisis en Ceuta. El ejecutivo de coalición no para de repetir que ahora es cuando empieza de verdad la legislatura, con el mantra de que solo quedan 89 días para llegar a la inmunidad de grupo –con un 70% de la población vacunada–, y pronostica así ya el final del coronavirus. Con la presentación de planes de largo recorrido, el gurú de Sánchez quiere dar la sensación de permanencia en el poder. No en vano fue el propio Redondo quien anunció la presentación del plan el lunes en un artículo en El País, en el que ya apuntaba que era "el primer paso hacia un gran diálogo nacional" porque España no puede quedarse atrás en "la carrera hacia el futuro".

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Trabajar a los 70 años

"No será fácil", advertía este jueves Sánchez, que se ha aferrado al hecho de que si España no ha dejado de progresar desde el fin de la dictadura "seguirá haciéndolo en el futuro". Pero el plan incluye recetas preocupantes, como el hecho de prever que las personas de 70 años o más tengan que trabajar. Hay que "superar anticuados estereotipos sobre la vejez, adaptar trabajos a las expectativas y capacidades de los trabajadores y trabajadoras más senior, y facilitar la compatibilidad de la pensión con el trabajo", apunta el plan, que pide "la adaptación del ciclo laboral al aumento de la longevidad".

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En parte el plan se alinea con algunos de los objetivos que el ministerio de Trabajo ha remitido a Bruselas, pero tiene novedades, como la reducción de la semana laboral de 40 horas a 35 horas para redistribuir mejor el trabajo entre la población. También fomentar el papel de los trabajadores en la toma de las decisiones de sus empresas y en el reparto de las ganancias a la productividad.