Una semana de bronca (¿artificial?) en Euskadi

VitoriaEl PNB y el PSE-PSOE, socios en el gobierno del lehendakari Imanol Pradales, llevan una semana peleados en una polémica estéril provocada por un meme del PSE en el que aparecía Aitor Esteban tirándose a la piscina. Los socialistas intentaban ridiculizar unas declaraciones del líder jeltzale en las que este apreciaba que el acuerdo entre el PNB y el PSE con EH Bildu sobre el nuevo estatus estaba muy cerca.

Una cuestión nimia que ha adquirido rango de confrontación política, por el hecho de que ambos la han alimentado en lugar de aflojarla. Y de esto se pueden extraer dos lecturas. La primera, que el PNB y Esteban tienen la piel muy fina cuando la burla se da en su diana; y más aún si se tiene en cuenta que, como respuesta al meme "indecente" en cuestión, Esteban suspendió una reunión al más alto nivel con responsables del Estado para la transferencia de aeropuertos.

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Y la segunda, y más importante, que ambos partidos han montado esta batalla artificial para que los árboles no dejen ver un bosque de grandes problemas que la sociedad vasca ha planteado y a los que el gobierno no está sabiendo dar respuesta, entre otras cosas, porque no se ponen de acuerdo en cómo enfocarlos. No se ponen de acuerdo en el tema de la vivienda –el PNB votó en contra en el Congreso a las medidas de Sánchez–; ni en la política migratoria, que los jeltzalescontinúan relacionándola a la seguridad en sintonía con el PP, ni sobre el nuevo estatus que ha de sustituir el Estatuto de Guernica.

El tratamiento del euskera en la administración vasca, de cara a la actualización de los perfiles lingüísticos, también enfrenta a los socios. En los últimos tiempos ha habido una cascada de resoluciones judiciales espoleadas por CCOO y la UGT, que se han convertido en una auténtica ofensiva contra el euskera que, tanto el PNB como EH Bildu, quieren cortar dando más seguridad jurídica a las contrataciones. Una ofensiva que el PSE aplaude porque garantiza los derechos de los trabajadores (castellanohablantes).

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¿Qué crisis?

Pero, como decía Supertramp en 1975: "Crisis? What Crisis?" En Euskadi, ambos socios se esfuerzan por no dar apariencia de crisis al gobierno. Esteban se ha apresurado a bajar el suflé, que diría Xabier Arzalluz, al señalar que el ejecutivo de coalición "no está en riesgo", pero ha avisado: "No callaremos". El "tomamos nota" jeltzale de toda la vida que usa cuando no hará nada, pero que de cara a la galería quiere expresar malestar. Lo que sí ha hecho el PNB es acudir a Pedro Sánchez para que retratara la conducta de los socialistas vascos. Los jeltzales siempre acuden al jefe de Madrid cuando tienen un problema con los dirigentes vascos. También lo hace con el PP; incluso con Sumar. Pero esta vez han tocado hueso con un líder del PSE, Eneko Andueza, que, a falta de votos, lo que sí tiene es que es una persona que no rehúye el enfrentamiento; aún más, donde se mueve mejor es en aguas turbulentas.

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¿Y qué opina, de todo esto, Pradales? El lehendakari, que está más preocupado por una acción de gobierno que no está dando sus frutos y por las continuas desavenencias entre los dos socios, ha esquivado la controversia. Cuando le han preguntado por la cuestión ha contestado con ironía: "Qué día más bueno que hace hoy". Pues eso, que la parálisis de gobierno no se resuelve removiendo el café con una cucharilla.

Cuando falta un año para que arranque un nuevo ciclo electoral en Euskadi (municipales y forales en 2027 y autonómicas en 2028), esta pelea de vodevil dice muy poco de los socios de gobierno que hace más de dos años que venden ejemplaridad y ética política en contraposición a lo que se hace en Madrid.