Pedro Sánchez contraataca: "Seguimos con nuestro plan de ruta. Hasta el 2027 y más allá"
El líder del PSOE se conjura a resistir en la Moncloa a pesar de los casos judiciales que lo rodean y acusa a la oposición de querer desbancarlo con "malas artes"
MadridAl entrar a la sede de UGT de Madrid costaba distinguir si era la clausura del congreso de las Juventudes Socialistas de España o una discoteca. La versión máquina de Pedro de Raffaella Carrà sonaba a todo volumen mientras los cuadros esperaban que entrase en la sala el presidente español, Pedro Sánchez. Un militante estaba de pie con una rosa alzada y dos libros del líder del PSOE en la mano —Manual de resistencia y Tierra firme—, que disciplinadamente Sánchez ha firmado cuando ha pasado a su lado entre gritos y aplausos. Es la escenificación de lo que quiere hacer el PSOE después de quince días de terremoto judicial, con el estallido del caso Zapatero y el caso Leire: contraatacar.
Ya empezó el ministro Óscar Puente el jueves advirtiendo de un intento de derrocar el gobierno español por "métodos no democráticos" y ha seguido este domingo Sánchez defendiendo su proyecto y enviando un mensaje a la derecha: "Los socialistas nunca damos una batalla por perdida". "Seguimos con nuestra hoja de ruta. Hasta 2027 y más allá", ha sentenciado, apelando también a la posibilidad de ser reelegido en las próximas elecciones si "quieren los españoles". Es decir, manual de resistencia otra vez y a máxima potencia, ya que ha acusado a la oposición de "mentirosa" y de querer desbancarlo a través de "malas artes" después del estallido del caso Zapatero y la presencia de la Guardia Civil esta semana en la sede de Ferraz por el caso Leire Díez. Para el PP, esta actitud del PSOE es una "ofensiva contra los fundamentos del Estado", un "peligro para la democracia", en palabras del secretario general de los populares en Madrid, Alfonso Serrano, este mismo domingo.
Sánchez, durante su discurso en el congreso de las juventudes socialistas, que como es habitual en los mítines ha hecho con camisa tejana y arremangado, ha jugado con dos conceptos: "determinación" y "tiempo". Determinación ante los ataques de la derecha (con el apellido que sea: política, judicial o mediática) y tiempo a los socios para que las transformaciones que considera que está llevando a cabo el gobierno "arraiguen" en la sociedad. En este punto, ha hecho una enumeración de las políticas de su ejecutivo con la mayoría parlamentaria plurinacional: Sánchez ha citado el derecho a la eutanasia, la reforma para blindar el derecho al aborto que ha impulsado el gobierno español, el bono cultural o la reducción del paro juvenil y la temporalidad con la reforma laboral, además de la regularización de migrantes y la agenda progresista internacional. No ha hablado explícitamente de la ley de amnistía — este fin de semana ha cumplido dos años desde que se aprobó en el Congreso—, que puso en pie de guerra a la derecha sólo empezar la legislatura de 2023 y que el poder judicial se resiste a aplicar a los líderes independentistas: Carles Puigdemont sigue en el exilio casi diez años después del 1-O y Oriol Junqueras.
El presidente español sí que se ha referido a otra efeméride: este lunes se cumplen ocho años de la moción de censura que desbancó a Mariano Rajoy a raíz de la sentencia por corrupción del caso Gürtel y que lo llevó a la Moncloa. En este sentido, ha querido proclamar que desde entonces se ha avanzado mucho y que hay que seguir "avanzando", ya que a su parecer "España vive el mejor momento desde hace 45 años". "No negamos los problemas, pero no podemos negar tampoco la cuenta de resultados", ha defendido. Previamente, la nueva presidenta de las Juventudes Socialistas, Aránzazu Figueroa, la primera mujer que lidera esta organización juvenil, ha cerrado filas con su líder, considerándolo el "faro" del progresismo mundial.
A primera hora de este domingo, la cuenta de X del PSOE ya apuntaba maneras sobre la estrategia: los socialistas han colgado un vídeo en el que reivindican su historia, desde la lucha contra el franquismo hasta la conquista de los servicios públicos o el matrimonio homosexual pasando por el 'no a la guerra' que hace tan poco recuperó Pedro Sánchez ante el conflicto en Irán. Es el mensaje que esta semana también ponía sobre la mesa el presidente de la Generalitat, Salvador Illa, que reivindicaba su proyecto político afirmando que ser socialista es una manera de ser en el mundo y que resistirán: son 140 años de historia, resumió, y no 140 días.
Salvador Illa ha insistido en lo mismo este domingo desde la Fiesta de la Rosa de Tarragona, en la que se ha puesto al lado del presidente español: "Respetamos la justicia. No tenemos ningún miedo a la justicia", ha dicho, además de advertir: "No nos rendimos y no nos doblegamos". No todos los socialistas, sin embargo, lo ven de la misma manera: este domingo quien fue ministro de la Presidencia con Zapatero e histórico dirigente del PSOE, Ramón Jáuregui, ha pedido un congreso extraordinario "urgente" para recuperar el debate interno del partido. Una formación en la que, de acuerdo con diversas fuentes socialistas, por ahora no hay demasiada crítica para montar una alternativa a Sánchez.
La bandera del 'si tú no vas, ellos vuelven'
Sobre los casos judiciales, Sánchez también ha lanzado una advertencia: ha presumido sin citarlos explícitamente de haber tomado medidas cuando han aparecido casos de presunta corrupción, en alusión a los exsecretarios de organización del PSOE José Luis Ábalos y Santos Cerdán, ambos de su estricta confianza. Pero también ha dicho que actuará con "contundencia" contra las "mentiras": es decir, que reaccionarán ante casos que ven sin fundamento, como el de su mujer Begoña Gómez o el de su hermano, que ya se ha sentado en el banquillo esta semana.
Es más, ha comparado su actitud ante presuntos casos de corrupción con la del PP, citando explícitamente al autor de la frase que ha causado más furor esta legislatura: José María Aznar y su quién pueda hacer que haga. Ha apuntado contra sus políticas económicas de los años noventa y 2000 que considera que llevaron a la corrupción, sobre todo en materia de urbanismo, y también su apoyo a Estados Unidos en la guerra de Irak en contraposición a su confrontación con Donald Trump. De hecho, Sánchez también ha jugado la carta de la comparación para defender su continuidad en la Moncloa: ha recordado que es él o PP y la extrema derecha de Vox, con sus políticas de "prioridad nacional" y "xenófobas". Un "si tú no vas ellos vuelven del año" de manual que tan bien le fue al PSC en Cataluña en el año 2008. ¿Funcionará otra vez?