La semana de Pedro Sánchez en Nueva York: presentar su receta para la IA y girar el guion de Ceuta
El presidente español participa en la Asamblea General de las Naciones Unidas para reivindicar el multilateralismo ante el auge de la unilateralidad
MadridDesde el 30 de julio, todo lo que rodea a la política española pasa por el prisma de la crisis en Ceuta. El callejón sin salida social y humanitario se ha convertido en una batalla política de primer orden entre el gobierno, pilotado por el PSOE, y el PP, que lidera el ejecutivo ceutí con Juan Jesús Vivas. Por eso, el viaje de Pedro Sánchez a la 81.ª edición de la Asamblea General de las Naciones Unidas a partir de este lunes en Nueva York le viene como anillo al dedo a la Moncloa para abrir el foco e introducir también otras cuestiones en el debate político. Aunque fuentes del ejecutivo remarcan que Ceuta entrará en los discursos –su intención es defender su gestión y la regularización–, Sánchez quiere convertir Nueva York en un escaparate de su modelo para regular la IA en su lucha discursiva contra los tecnooligarcas y en una defensa del multilateralismo y su receta económica frente al auge de la ultraderecha.
Sin ir más lejos, aprovechará su estancia para compartir escenario con el alcalde de la ciudad, Zohran Mamdani, que se ha convertido en una figura clave de los demócratas y un contrapeso a Donald Trump. Será en un desayuno el miércoles, que organiza el equipo del alcalde de Nueva York y que tiene a Sánchez como invitado especial, con la idea de hablar de la asequibilidad, que es uno de los puntales del discurso del dirigente demócrata.
Desde el gobierno español admiten que toda la Asamblea General de la ONU está impregnada de la competencia electoral que marca el ritmo del mundo, en un momento en que la batalla entre la izquierda y la derecha y la extrema derecha están enfrentadas también a escala global y todos los partidos buscan alianzas más allá de sus fronteras. No solo están las elecciones de medio mandato estadounidenses en noviembre, que la Moncloa considera relevantes por si a Trump le van mal y se desinfla la derecha, sino que también hay elecciones en octubre en Brasil –uno de los países latinoamericanos todavía gobernados por la izquierda y cuyo presidente, Lula da Silva, es un aliado de Sánchez–. Además, los gobiernos de Francia y España se la juegan en 2027.
En este contexto, ¿cuáles son los objetivos del ejecutivo español en la 81.ª edición de la Asamblea General de la ONU? Fuentes de la Moncloa fijan la defensa del multilateralismo y la regulación de la IA, así como el modelo económico socialdemócrata y el feminismo, que se plasma con la reivindicación de que la próxima secretaria general de las Naciones Unidas sea una mujer del ámbito latinoamericano –aunque no se mojan con el nombre.
Regular la IA
Sánchez quiere poner énfasis en la protección de los niños ante las pantallas y las nuevas tecnologías. Por este motivo, justo antes de marcharse a Nueva York, este lunes a primera hora hará un discurso para presentar su plan en el ámbito de la IA. Al día siguiente, ya en los Estados Unidos, junto con los presidentes de Kenia, William Ruto; de Francia, Emmanuel Macron, y el primer ministro de Australia, Anthony Albanese, hará un acto con la llamada Coalición Internacional para los Derechos y la Protección de la Infancia en la Era de la IA, que nació el mes de julio en Ginebra. El gobierno español da mucha importancia a esta cuestión, sobre todo ante el debate público sobre sus riesgos, y su voluntad es que haya una regulación global de esta tecnología a través de las Naciones Unidas. En el mismo sentido, el jueves en Massachusetts, en la Universidad Harvard, participará en un foro sobre tecnología y concentración de poder.
En definitiva, para el ejecutivo de Sánchez se trata de un viaje relevante porque considera que en el momento mundial actual, convulso y en el que han predominado las acciones unilaterales, se deben reforzar instituciones que creen en el multilateralismo. Las Naciones Unidas son su máxima expresión y el lema de la edición ya lo dice todo: "Restablecer la confianza, gestionar la transformación: una ONU que consiga resultados para todos".
Plataforma para el multilateralismo
Uno de los primeros actos que Sánchez protagonizará el martes, tras una reunión bilateral con el secretario de la ONU, António Guterres, ya al final de su mandato, será un evento que unirá a países partidarios del multilateralismo, organizado por el presidente del Consejo Europeo, António Costa, el primer ministro de Canadá, Mark Carney, y el jefe de estado de Kenia, William Ruto. Se trata de unir en una plataforma a una quincena de líderes de Occidente y del Sur Global que tienen una visión similar a la de España de cómo deben ser las relaciones internacionales.
Desde la Moncloa admiten el momento de crisis de todo lo que defienden, teniendo en cuenta que no solo se pone en cuestión el papel de la ONU, sino que el mundo también está lejos de la agenda 2030, que se había diseñado para erradicar la pobreza, proteger los recursos naturales y lograr la paz. Nada más lejos de la realidad, teniendo en cuenta las guerras que han estallado en los últimos tiempos: desde Irán y Palestina –sobre la cual Sánchez también querrá hablar– a Ucrania, pasando por la convulsión en Venezuela o la crisis en las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea.
La agenda paralela de Feijóo
Mientras Sánchez esté en Nueva York, el PP continuará poniendo el foco en Ceuta y en la europeización del conflicto. Este lunes, Alberto Núñez Feijóo volverá a estar en la ciudad autónoma con el presidente del PP europeo, Manfred Weber. Su objetivo es desacreditar la gestión de la situación en Ceuta y aislar internacionalmente al presidente español en política migratoria. "Nosotros sí que hemos defendido Ceuta y Melilla en Bruselas y gracias a esto se ha sentido una voz europea firme y clara", defendió el líder del PP el viernes desde Melilla.
Feijóo hizo así referencia al hecho de que conservadores y extrema derecha en el Parlamento Europeo aprobaran la semana pasada una iniciativa del PP que habla de "invasión" de Ceuta y exigieran la devolución de todas las personas que entraron ilegalmente. La prioridad de Feijóo ha sido conseguir este apoyo externo y, en lugar de desplazarse al extranjero, estar presente en las dos ciudades autónomas con pocos días de diferencia para evidenciar su "compromiso" con estos territorios de los cuales el PP quiere erigirse en principal defensor.