Unión Europea

El tortuoso camino con final feliz de la amnistía en Europa

Bruselas ha cargado contra la ley desde el primer momento, en gran parte por la presión de la derecha española

17/07/2026

BruselasEl camino de la amnistía en Europa ha llegado a su fin. Luxemburgo ha avalado la ley acordada entre el PSOE, Junts y Esquerra, que permitió a Pedro Sánchez revalidarse como presidente español. Antes de este dulce final, sin embargo, la medida ha pasado por un periplo tortuoso y con tropiezos, acentuado en gran parte por los tentáculos de la derecha y la extrema derecha española en las instituciones de la Unión Europea.

Incluso antes de que se aprobara la ley, el PP, Ciudadanos y Vox ya trasladaron su batalla a Bruselas, e hicieron todo lo posible por rascar cualquier declaración, comunicado o gesto de la UE en contra de la medida. Los populares españoles, que forman parte de la familia política europea más poderosa e influyente, consiguieron que en noviembre de 2023 se discutiera en el Parlamento Europeo sobre el estado de derecho de España y la entonces futurible aprobación de la amnistía. Anteriormente, ya habían forzado debates similares por los indultos del gobierno español a dirigentes independentistas.

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La Eurocámara se disfrazó de Congreso. Se repetían los mismos argumentos y apenas participaron eurodiputados de otros estados miembros. No se votó ninguna resolución vinculante y el debate no tenía recorrido alguno, más allá del peso simbólico y político de ver al Parlamento Europeo discutiendo sobre la amnistía. Ahora bien, la intervención del entonces comisario europeo, Didier Reynders, ya sonó como un pequeño aviso a Sánchez y a los independentistas. "Vigilaremos [la amnistía] de muy de cerca", advirtió el liberal belga.

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No es habitual que Bruselas envíe este tipo de advertencias, y más en una cuestión tan sensible como la ley de amnistía. Pero Reynders, que era cercano a Ciudadanos, aún fue más allá y requirió información a Moncloa sobre una medida que, en aquel momento, apenas se estaba negociando. Un movimiento muy excepcional de la Comisión Europea y que el mismo extinto partido naranja reivindicó como un mérito suyo.

Unos días después, el ministro de Presidencia y Justicia, Félix Bolaños, se reunió con Reynders en Bruselas para tratar de rebajar los ataques del comisario europeo a la amnistía y al gobierno de Sánchez. A la salida del encuentro, el dirigente socialista aseguró que la Comisión Europea no le había expresado "ninguna preocupación", pero al día siguiente el exportavoz del departamento de Justicia del ejecutivo comunitario, Christian Wigand, el enmendó e insistió en que continuaban "analizando" la medida y que aún les generaba "preguntas". "La Comisión Europea no ha dicho que la ley no le genera preocupación", aseguró el portavoz del departamento liderado por Reynders.

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La oposición de Bruselas al TJUE

La oposición de la Comisión Europea apenas comenzaba aquí. A la hora de la verdad, en el juicio en Luxemburgo –al que se ha llegado porque varios tribunales españoles elevaron cuestiones prejudiciales al TJUE–, el tono aún fue más beligerante. Bruselas prometió que emitiría una evaluación sobre la ley de amnistía y, a pesar de que al final no la publicó, sí que envió un informe al Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) muy duro contra la medida y que adoptaba el discurso de la derecha española. El ejecutivo comunitario, tal como defendió después ante el tribunal europeo, calificó la medida de "autoamnistía" y aseguraba que el único objetivo era que Sánchez se mantuviera en el poder.

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En esta ocasión, sin embargo, la Moncloa ya optó por cargar directamente contra Bruselas. Cuando se elaboró este informe, al frente de los Servicios Jurídicos de la Comisión Europea estaba Daniel Calleja, un histórico de gabinetes de la Comisión Europea liderados por comisarios españoles del PP. Y, por ello, la Moncloa acusó a los populares españoles de conseguir "introducir su argumentario" a través de Calleja en el escrito que Bruselas envió al TJUE.

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Sea como sea, Luxemburgo ha acabado tumbando de manera definitiva la gran mayoría de argumentos de la derecha española que, en buena parte, hizo suyos la Comisión Europea. Por el contrario, el TJUE ha avalado sin ambigüedades el espíritu de "reconciliación" entre Cataluña y España que considera que tiene la amnistía.