El PP también evita el cuerpo a cuerpo con Marruecos
Los populares son más duros que el gobierno español, pero no señalan directamente al país alauita por la crisis en Ceuta
MadridUn ejemplo de cómo la relación bilateral con Marruecos es una de las relaciones exteriores más complejas y sensibles para España es la postura que ha adoptado el PP ante la crisis migratoria en Ceuta. Los de Alberto Núñez Feijóo, desde la oposición, tienen un tono más duro que el gobierno español sobre el papel que ha jugado Marruecos en la entrada a nado de miles de migrantes a Ceuta. Pero al mismo tiempo evitan el cuerpo a cuerpo con el reino alauí, lo que ha propiciado las críticas de José Manuel García-Margallo (PP), exministro de Exteriores con Mariano Rajoy, que reprocha a sus compañeros de partido poca "determinación" y "firmeza" con Marruecos.
En el PP han puesto desde el primer minuto el foco en Pedro Sánchez y el gobierno español y fuentes del partido ya anticipan que esta será la posición y no la desviarán "por ningún motivo", indican fuentes del PP a el ARA. La única dirigente popular que ha mirado directamente a Rabat ha sido la presidenta madrileña, Isabel Díaz Ayuso: "Me temo que es una prueba de Marruecos y es evidente que irá a más", ha opinado Ayuso.
Foco en la Moncloa
Esta semana el secretario general del PP, Miguel Tellado, hacía referencia a un "análisis responsable" del partido, y que días antes Núñez Feijóo ya había verbalizado: mantener una relación con Marruecos basada en el "respeto mutuo, la cooperación y una buena vecindad". Pero al mismo tiempo, y aquí es donde suben ligeramente los decibelios si se compara con el discurso del gobierno español –solo Margarita Robles ha señalado directamente a Marruecos–, los populares defienden que para que se pueda hablar en estos términos, hace falta "reciprocidad, transparencia y buena fe [...] Permanente, real y eficaz". "España debe cumplir y debe exigir que otros cumplan", aseveraba Tellado. A preguntas en rueda de prensa sobre si ha fallado algo en esta relación con el régimen de Mohammed VI, y que pueda explicar la crisis en Ceuta –por ejemplo, si Marruecos alimentó la avalancha de personas o fue pasivo en la frontera–, los populares vuelven a mirar a la Moncloa: "Quien dirige la política internacional y exterior es quien tiene competencias", en referencia a Pedro Sánchez y a su gobierno.
En el PP reconocen que tener una relación sólida es un "activo estratégico", y con Marruecos especialmente. De hecho, el vínculo con el país alauita responde a cuestiones geográficas –es la única frontera española, y europea, con África–, también económicas, de migración y seguridad, como han evidenciado los discursos de los populares, pero también los de otras formaciones políticas y el gobierno español incluido. Un ejemplo de esto lo encontramos en 2014, en el marco de la crisis de las pasteras en Cádiz. El entonces ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz (PP), hizo un viaje relámpago a Tetuán para poner "freno" a la llegada de migrantes. El mismo Fernández Díaz ha relatado en sus memorias que los hechos se produjeron por un choque con Mohamed VI después de ser interceptado por error por la Guardia Civil.
Equilibrios Marruecos - Argelia
En el último programa electoral del PP, el de las elecciones generales de 2023, el partido hace mención en tres ocasiones a Marruecos. Una, en la que apela a una política exterior que "haga compatible una relación de vecindad profunda y sólida con Marruecos y Argelia". Después vuelve a mencionar "el equilibrio entre Marruecos y Argelia" que "han sabido mantener los diferentes gobiernos" en el Estado. Y finalmente exponen que de España se espera "un papel protagonista a escala internacional, como miembro de la Unión Europea, con una profunda relación de vecindad con Marruecos y Argelia". De nuevo, los dos países del Magreb, de la mano.
Hay que recordar que el Marruecos y Argelia mantienen una histórica tensión principalmente por el Sáhara Occidental. En este sentido, el PP recoge en su programa que "darán apoyo a los esfuerzos de Naciones Unidas en el Sáhara Occidental para llegar a una solución política justa, duradera y aceptable por las partes". También apelan a "no olvidar las responsabilidades [de España] con el pueblo saharaui".
Los populares no hacen una mención explícita a volver a la posición histórica que ha tenido el Estado sobre el Sáhara –Pedro Sánchez tomó un giro en 2022 avalando el plan de Marruecos sobre la excolonia española, cosa que le abrió una profunda crisis con Argelia. Cuando se les ha preguntado han evitado responder con contundencia y se han aferrado al hecho de que "no conocían" el fondo de aquello que pactó Sánchez.
Sigui como siga, aquella decisión sirvió al PP como filón para desgastar al ejecutivo central, de la misma manera que la crisis en Ceuta. El ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, no ha dudado en acusarlos "de hipócritas y ridículos" por las críticas a aquella decisión. Hace unos meses Albares aseguró que el PP enviaba "emisarios" a Marruecos para "dar apoyo por debajo de la mano" a la postura del gobierno español. El ministro incluso los ha tildado "de antemarroquíes" y de practicar una política de enfrentamiento con los países vecinos. Margallo reconocía hace unos meses en un pódcast que las relaciones con Marruecos se deben llevar con "guantes de seda". La razón de los hechos, no es lo mismo ponérselos estando en la oposición o en el gobierno. Eso sí, en caso de llegar a la Moncloa, el PP heredará la política exterior de Sánchez y, por tanto, el clima de la relación con Marruecos.