Como es tradición, el Parlament recibió el martes, víspera de Sant Joan, la Flama del Canigó. El presidente de la cámara catalana, Josep Rull, terminó su discurso con un pequeño lapsus: "Viva los Països Catalans, viva la Diada de Sant Jordi... de Sant Joan". El público aplaudió entre risas y Rull lo remató: "Ahora lo acabo de arreglar, hago la última voltereta: Sant Jordi y Sant Joan, los dos juntos".
El último proyectil de Esquerra en Madrid
Subjefe de PolíticaGabriel Rufián decía el jueves que el PSOE ya se había puesto en contacto con ellos para hablar de los presupuestos del año que viene. No reveló, sin embargo, si los republicanos estaban dispuestos a negociarlos y si ya habían decidido qué condiciones fijarían. Simplemente, dijo que esperaba que el gobierno español presentase las cuentas para "negociarlas y aprobarlas", es decir, que no fuesen "una excusa o una palanca para otras cosas", en referencia a un posible adelanto electoral. ¿ERC está dispuesta realmente a negociar los presupuestos?
De momento, el partido intenta poner la pelota en el tejado del PSOE: "La pregunta es si el gobierno español está dispuesto con la agenda progresista y con Cataluña". Evitan, por tanto, fijar ningún tipo de condición todavía. "No estamos aquí", afirman fuentes republicanas. Junts, por su parte, ha cerrado directamente la puerta a sentarse con el gobierno español a hablar de las cuentas. A ambos partidos, el PSOE les debe todavía el cumplimiento de los principales acuerdos de investidura, pero la diferencia es que Junts ha tirado la toalla y ya le pide elecciones a Sánchez, y ERC quiere exprimir la legislatura para intentar arañar al máximo de Madrid.
Del gobierno español dependen un puñado de acuerdos que los republicanos han firmado para las investiduras de Pedro Sánchez y de Salvador Illa. Sin ir más lejos, el nuevo modelo de financiación o el traspaso de la recaudación del IRPF. Dos cuestiones que no solo dependen de la voluntad política del PSOE, sino que también es necesario que jueguen otros actores, como Junts, que hasta ahora ha rechazado avalar la nueva financiación porque lo consideran insuficiente. La liquidación de parte de la deuda del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA) es otra de las cuestiones que se arrastran desde hace meses, pero en este caso la previsión era que se podía desencallar antes de irse de vacaciones.
El precedente de las cuentas catalanas
Teniendo en cuenta cómo Esquerra se pilló los dedos con el IRPF al ponerlo como condición para los presupuestos catalanes, ahora nada hace prever que los republicanos quieran sentarse a negociar con el PSOE si al otro lado no hay agua en la piscina. Es decir, si el PSOE no garantiza que los pactos pendientes puedan salir adelante. Y más teniendo en cuenta que estos presupuestos pueden acabar siendo instrumentales, el trampolín para que Sánchez adelante las elecciones generales.
Con todo, cerrada la carpeta de los presupuestos del 2026 en Cataluña –la semana que viene se aprobarán definitivamente en el Parlament– y con la legislatura española colgando de un hilo, Esquerra quiere poner todos los focos en Madrid. La prueba es la visita que hizo la semana pasada Oriol Junqueras a la capital española, donde se reunió con actores políticos, económicos y sociales. También lo hizo con el grupo parlamentario de ERC en Madrid, donde se mantiene la batalla con Rufián. La "coordinación", como recetó la misma dirección hace una semana, será clave para que la estrategia que el partido quiera seguir los próximos meses cuaje.
Los detalles de la semana
Hacía una hora que había comenzado el pleno del Congreso cuando, el jueves a las 10 de la mañana, sonó una alarma y se oyeron estas palabras por megafonía: "Atención, atención, por motivos de seguridad, desalojen inmediatamente el edificio". Era un simulacro antiincendios de la parte nueva del edificio, afectando principalmente a la prensa, que la cámara baja llevó a cabo sin previo aviso. Durante un cuarto de hora o veinte minutos, no dejaron entrar a nadie en el edificio.